La compleja niñez de Mika, marcada por el secuestro de su progenitor y las dificultades financieras: “Perdimos la casa y se llevaron los muebles”
Pasado y presente
El intérprete, que vuelve hoy a 'El Hormiguero' para dar a conocer su reciente álbum, ha relatado en encuentros previos los momentos más oscuros de su trayectoria íntima.

Mika, en una imagen de archivo.

Apenas unos meses tras haber acudido a El Hormiguero con los integrantes de La Voz, se encuentra de vuelta. Mika retorna a los estudios de Antena 3 este lunes con el fin de promocionar Hyperlove, su más reciente trabajo discográfico. El cantante de hits globales como Grace Kelly vive una etapa de gran éxito laboral, afianzado como un referente televisivo en Europa y preparando un tour mundial próximamente. No obstante, tras la vibrante estética visual del artista libanés se oculta un relato de superación definido por la falta de raíces y las dificultades económicas.
El creador originario de Beirut ha conseguido convertir las heridas de su historia familiar en motor para su arte. Pese a ser actualmente un referente del pop enérgico, su transición a la etapa adulta se ha visto marcada por el imperativo de indagar en su esencia verdadera, superando la imagen mediática. Durante esta fase de reflexión interna, el intérprete ha optado por rescatar su identidad legal, Michael Holbrook Penniman, con el fin de reparar lazos de parentesco. Todo ello ocurre bajo la ambivalencia del triunfo brindado por el sector musical y los obstáculos que moldearon su personalidad en una infancia nómada a través de urbes como París y Londres.
“Perdimos la casa”
La privación de libertad de su padre y el subsiguiente descalabro económico familiar en el Londres de los años noventa
La armonía de los Penniman se desvaneció cuando el padre, un consultor financiero, resultó capturado en la embajada de Estados Unidos en Kuwait. “Tenía siete años. Regresó siete meses después, completamente cambiado”, mencionaba el músico en la versión italiana de Vanity Fair en 2019. Dicho acontecimiento no solo modificó el temperamento del progenitor, a quien sus vástagos ya no identificaban igual, sino que empujó a sus parientes a la miseria. Conforme a su relato, experimentaron una ruina económica completa: “Perdimos la casa y hasta los acreedores vinieron a llevarse los muebles”. El desplazamiento a Londres representó el arranque de una fase de subsistencia en un bed and breakfast que se extendería dos años.

Dentro de aquel escenario de fragilidad absoluta, Mika tuvo que lidiar con una docente agresiva, la expulsión de la escuela y una dislexia que complicaba su adaptación. Su progenitora, pilar fundamental en su existencia, resultó ser quien le exigió la práctica vocal como una ruta de salida forzosa. “Vino mi madre a decirme que tenía que trabajar o que acabaría convertido en un fracaso total o en un éxito”, comentaba el artista respecto a esa exigencia prematura. Con este planteamiento, el pequeño Michael inició un entrenamiento de cuatro horas cada día, recorriendo Europa e incluso pernoctando en un antiguo Toyota estacionado ante los locales donde se presentaba.
A lo largo de este viaje, el respaldo de sus hermanas resultó incesante, si bien estuvo condicionado por el infortunio privado de Paloma, que sufre una semiparálisis. “Para ella soy un gran orgullo, pero también un motivo de tristeza”, relataba el artista. En 2010, el entorno familiar enfrentó otra circunstancia extrema al caer ella desde una cuarta planta en Londres. Aunque los doctores sugirieron a Mika que fuera a darle el último adiós, Paloma pudo salvarse de manera prodigiosa. Reveses del destino que acabaron por distanciarlo de su padre y transformarlo, acorde a sus declaraciones, en el objetivo primordial de su madre.
“Una forma de resistencia”
El arte sonoro como un recurso para sobrellevar el hostigamiento en las aulas y las heridas de tiempos previos.
La trayectoria al estrellato no eliminó los rastros del hostigamiento estudiantil que padeció en su juventud. El artista ha admitido en varias oportunidades que la percepción de su ser se transformó en un “monstruo cerrado en el armario” a la edad de trece años. Sin embargo, empleó el desprecio de sus pares como un impulso para su determinación. “Cuando era víctima de los 'matones' resistía gracias a un pensamiento: algún día los que ahora me persiguen vendrán a aplaudirme a los conciertos”, manifestó a la publicación italiana Il Corriere della Sera.

De este modo, el arte musical pasó a ser su recurso protector esencial ante el clima agresivo de sus años jóvenes. En una participación reciente en Y ahora Sonsoles, en noviembre de 2025, quien también se desempeñó como anfitrión del Festival de Eurovisión en 2022 explicó detalladamente cómo la manifestación creativa le facilitó el reencuentro con la independencia que le fue arrebatada en su etapa de miseria. “Cuando no tienes nada, la creatividad puede darte la solución”, manifestó ante la prensa, destacando que “la creatividad es una forma de resistencia”.