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Ana Milán desearía no ser demisex.

Lanza su cuarto libro 

La creadora, literata y analista de la psique del programa ‘La vida y tal’ lanza ‘Bailando lo quitao’: charlamos con ella sobre la sensibilidad, el temperamento y el fondo de la evolución real.

Ana Milán cree que “la vida merece la pena mientras el viento te despeina la falda”. 

Ana Milán considera que “la vida merece la pena mientras el viento te despeina la falda”. 

Planeta

“Me llamo Josefa y estoy deseando morirme. La vida está sobrevalorada, la vida no tiene mucho sentido hasta que deja de tenerlo del todo, y eso sucede más o menos cuando…”. El desenlace tendrán que descubrirlo en Bailando lo quitao (Planeta), obra que cuenta con el valor de la sinceridad de su autora, la actriz Ana Milán. “La vida merece la pena mientras el viento te despeina la falda”, sintetiza mediante una sentencia perfecta. Y no son épocas propicias para quienes buscan seguir enfrentando vientos y borrascas. ”Se comenta bastante sobre prolongar la existencia y de 'qué estupendo, que ahora fallecemos a los 87', etc. No capto exactamente el propósito. Este entorno es para gente joven, las urbes se han convertido en espacios espantosos para los mayores”.

La existencia tiene sentido mientras la brisa te alborota la falda

Ana Milán

Actriz y escritora

El personaje principal es una mujer cuya niñez, condicionada por un padre riguroso y una madre complaciente, plasma la España de su tiempo hasta llegar a un presente difícil para quienes tienen menos tiempo por delante que el ya transcurrido. Se observa una delicada revisión de la religión y el papel de las mujeres en esa época en el libro: “Yo estudié con las monjas desde muy pequeña y he conocido, como en el resto de mundos, a personas maravillosas y a otras despreciables. No es una novela biográfica, si alguien entiende que hay un ajuste de cuentas se debe a que en la Iglesia hay muchas cosas sin cuestionar aún por los fieles. Yo soy republicana y de centro, un centro que no existe en este país. También creyente pero muy peleada con la iglesia católica”. 

Me considero republicana y de centro, una postura que no se encuentra en este país. Asimismo soy creyente, aunque mantengo un fuerte conflicto con la iglesia católica.

En las páginas de la novela también transitamos con Josefa por los caminos del deseo.:
Durante el desarrollo de la narración, igualmente transitamos al lado de Josefa los senderos de la pasión.Planeta

A través del libro recorremos junto a Josefa las rutas de la sensualidad: partiendo de su beso inaugural con gusto a sal hasta la memoria de su compañero más reciente. La creadora nunca se detuvo a pensar si le daría apuro que sus conocidos revisaran el texto publicado: “Vivo rodeada de gente libre e inteligente y ni se me ha pasado por la cabeza. Yo hablo con mis amigos, con mi hijo, con mi familia de todo, incluida la sexualidad y el deseo, claro”.

En qué consiste la identidad ‘demisexual’

 Ay, el sentimiento

Relataba la figura principal durante una charla con Vicky Martín Berrocal que vivió una etapa carente de besos, afecto físico o relaciones íntimas, un periodo que se extendió por casi tres años. No experimenta bochorno ni tampoco orgullo al reconocerse como demisexual. Sencillamente, funciona de esa manera; si no percibe un vínculo profundo hacia el otro individuo, carece de deseo de intimar: “La verdad es que me gustaría más no ser demisexual, me gustaría más poder… poder tener esa libertad. Tengo muchas amigas que no vinculan el sexo con afectos románticos y me parece que viven con mayor libertad, que se lo pasan mejor y que este romanticismo victoriano es un coñazo, eso es lo que me parece”, declara ante este periódico.

Tendríamos que protegernos; considero que la transformación real es la gentileza.

Ana, quien lidera el podcast La vida y tal (Premio Ondas 2023), ha rodado para Mediaset Ex: la vida después, un proyecto que ofrece continuidad a Viajando con Chester y su singular análisis del individuo. Para mejor: “Cuando hablamos desde la vulnerabilidad casi todos somos la misma persona. En realidad, lo peor que puedes hacer es intentar disimularte a ti mismo. El ser humano que es bueno por naturaleza aunque nos estén obligando a comportarnos de manera tan triste. He aprendido que cuanto más nos conozco, más nos quiero porque hay algo precioso en nuestra alma. Estamos haciendo las cosas mal, deberíamos cuidarnos; creo la verdadera revolución es la amabilidad. Tenemos que cambiar la forma de mirar a quienes tenemos enfrente: al ser humano le pasan cosas, es vulnerable y comete fallos y la mirada del otro le hunde mucho y es que algún día nosotros seremos el de enfrente. No está bien juzgar, reírse del otro, hacerle sentir mal… Y eso lo estamos normalizando”.

Ana Milán alcanzó la notoriedad encarnando al personaje de Victoria de la Vega en la fundamental producción diaria Camera Café: se trataba de una ejecutiva severa, inflexible y seductora. Una figura que provocaba reacciones opuestas entre los hombres, tal como manifiesta ante nuestra consulta: “Luis Guridi, el grandísimo director de Camera Café contaba una anécdota maravillosa: decía que en la vida existían dos tipos de hombres y que lo había comprobado a lo largo de las muchísimas temporadas de Camera Café: el que le preguntaba por Carolina Cerezuela y el que le preguntaba por mí”. 

Ana en su papel como Victoria de la Vega en 'Camera Café'.
Ana en su papel como Victoria de la Vega en 'Camera Café'.Telecinco

La intérprete admite que guarda menos relación con ese papel de lo que se podría imaginar: “Te sorprendería la cantidad de veces que pregunto para moldear mis opiniones, lo dispuestísima que estoy a cambiar de opinión y lo mucho que me gusta conversar con gente con ideas opuestas pero no con el afán de convencerlos, sino de escuchar para crecer y hacerme mejor. Bueno, sí, a veces he llegado a la conclusión de que hay gente gilipollas, pero poca, la verdad. Siempre he sentido que podía aprender de otros. En fin, no creo que yo sea muy Victoria de la Vega (risas)”.

En ocasiones he deducido que existen personas estúpidas, aunque son pocas, sinceramente. Siempre he tenido la impresión de que podía instruirme con los demás.

En relación con la asertividad, ha llegado la hora de definir qué supone para ella ser directa: “No sé en qué momento se nos convenció de actuar de otra manera. Uno de los máximos signos de respeto que yo tengo hacia alguien es decirle que no estoy de acuerdo con él o con ella. Si tú me das igual, te digo 'que sí, que sí; que es verdad que la Tierra es plana, madre mía, pero cómo me lo había dado cuenta. Venga, hasta luego'. Pero si te respeto, te diré, ‘ponte como quieras, tú y yo no nos vamos a enfadar pero la Tierra es redonda'. Debemos dejar de identificar tener carácter con el mal carácter por el bien de todos: y es que si hacemos un repaso de nuestra vida, probablemente nos daremos cuenta de que la puñalada más honda nos la ha dado alguien que no discutía, que no afrontaba, alguien al que no se le veía el carácter”.

Andrés Guerra Acosta

Andrés Guerra Acosta

Redactor en Gente y Magazine

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Situado entre Paris Hilton y Umberto Eco. Graduado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, trabajo para Guyana Guardian desde 2016. Previamente, pasé por Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.

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