La nueva vida de Luhay Hamido (‘Gran Hermano 5’) a los 43 años, como presidente de un equipo de fútbol y con un buen recuerdo del reality
Fuera del foco
Tras alejarse de los focos para centrarse en su formación académica, el exconcursante ceutí lidera hoy el éxito deportivo de su ciudad natal

Luhay Hamido fue el segundo expulsado de la quinta edición de 'Gran Hermano'.

Queda confirmado: los realities con famosos siguen vigentes. Por lo menos en el caso de Gran Hermano. Tras el inesperado –y doloroso– batacazo en audiencias de la vigésima edición con anónimos, que se canceló antes de tiempo al no conectar con el público, el formato ha recuperado su pulso mediático. Esta noche, GH DÚO: Cuentas pendientes regresa con Ion Aramendi para demostrar que el universo de Guadalix sigue siendo un motor de historias, aunque muchos de sus protagonistas prefirieran, en su día, cerrar la puerta de la fama para reescribir su destino lejos de las cámaras.
Fue precisamente en la quinta edición, aquella que coronó a Nuria Yáñez 'Fresita' frente a perfiles como el de la polémica Aída Nízar, donde conocimos a un joven Luhay Hamido. Con apenas 19 años, el ceutí se convirtió en el segundo expulsado tras solo 25 días de convivencia. Aquella brevedad no impidió que su “pa’ chulo, chulo, mi pirulo” se instalara en el imaginario colectivo. Sin embargo, lo que para muchos habría sido el inicio de un periplo por platós, para Hamido fue diferente. “Lo recuerdo con mucho cariño porque me pasó con 20 años y fue una experiencia más”, ha llegado a asegurar con retrospectiva sobre su paso por la televisión.
“Fue como ir a 'El precio justo'”
Un giro académico tras el fenómeno social y la ansiedad de la fama
Al salir de la casa, la realidad le golpeó con la fuerza de la popularidad inmediata. “Cumplí 20 años allí, fue una experiencia divertida. Me lo pasé muy bien dentro. Fuera ya no tanto”, confesaba Luhay a Guyana Guardian en 2023. El joven sintió pronto el peso del contrato: “Tenías que ir a una serie de bolos; me provocó ansiedad. Hice los que tocaba y cuando acabó todo me volví para estudiar Química y Criminología”. Sobre su elección de casting, era directo: “Entré por casualidad. Fui a acompañar a una compañera y al final las casualidades hicieron que entrara yo y no ella”.

Su regreso a Ceuta en 2016 no fue buscado, sino fruto de una circunstancia familiar tras un grave accidente de su padre. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de adquirir el Ceuta, un club en horas bajas que Hamido decidió sanear. “Tengo tres pasiones: mi familia, mis amigos y el Ceuta”, reconocía entonces. Aquel estudiante que en 2010 no pudo entrar al estadio por falta de entradas para ver un partido contra el Barça, terminó presidiendo el palco frente a la directiva culé en la Copa del Rey de 2023 tras una gestión impecable.
La histórica cita contra el equipo que entonces capitaneaba Xavi Hernández no solo fue un premio deportivo, sino un pulmón financiero clave para la entidad. “La visita del Barça nos dio un impulso económico para poder fichar”, recordaba Hamido. El presidente, que se define como “presidente las 24 horas”, logró transformar un club de Tercera en un proyecto sólido de categoría nacional, demostrando que su verdadera vocación estaba en el césped del Alfonso Murube y no bajo los focos de los platós de televisión.

“Joder… ¡Qué joven era!”
El ascenso meteórico a Segunda División y la consolidación de un método
Hoy, a sus 43 años, Luhay Hamido celebra una realidad deportiva incontestable. En octubre de 2025, en declaraciones al diario AS, analizaba su paso por Guadalix con perspectiva: “Joder… ¡Qué joven era! Pero lo recuerdo con mucho cariño porque me pasó con 20 años y una experiencia más. Y luego volver a mi vida. Me lo pasé bien”. Sobre su llegada a la presidencia, admite que fue algo inesperado: “Estaba en Madrid haciendo mi vida y lo último que se me pasaba por la cabeza era volver a Ceuta y menos ser presidente”.
Bajo su mando, el Ceuta ha logrado tres ascensos en cuatro años naturales, situándose ahora en Segunda División. “No hay fórmula mágica, sino mucho amor y trabajo con ilusión”, señalaba también en el citado medio. El equipo se ha convertido en un símbolo de convivencia para las cuatro culturas de la ciudad, un equilibrio del que se siente “muy orgulloso” como máximo mandatario. Con la mirada puesta en la permanencia, aquel joven que buscaba la Meca con una brújula en el reality ha encontrado su norte definitivo liderando el sentimiento de toda una ciudad.