"Incremento de nacimientos" en la Casa Blanca: cuatro funcionarias de la administración Trump darán a luz durante el transcurso de este año.
Fertilidad republicana
Las personas de inclinación conservadora suelen poseer una descendencia mayor que los liberales, y las mujeres de la presente Casa Blanca manifiestan esta diferencia.

Usha Vance, la esposa del vicepresidente; Karoline Leavitt, secretaria de prensa de Trump y Katie Miller, pareja del vicedirector de gabinete del gobernante.

Cual si fuera la estrofa “de la siembra a la siega” de la melodía de Joan Manuel Serrat sobre el Pueblo blanco , algo parecido acontece en la Casa Blanca.
El cronómetro se ha detenido. En el recinto apodado la casa de la ciudadanía transcurre ese periodo que fluye entre dos instantes, aguardando una siembra que producirá una estirpe renovada de herederos gubernamentales –desde su origen hasta su surgimiento– bajo la administración de Donald Trump.
Si los demócratas se convierten progresivamente en la agrupación de quienes no tienen hijos, los republicanos son cada vez más la formación de los padres, señaló el conservador The Wall Street Journal.

Usha Vance, de 40 años y esposa del vicepresidente JD Vance, es testimonio de ello al encontrarse a la espera de su cuarto hijo, un varón. Del mismo modo, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de Trump, y Katie Miller, mujer de Stephen Miller, subdirector de gabinete del mandatario, se encuentran en estado de gestación. Los primeros en dar la bienvenida a su retoño serán James Blair, otro subdirector y asesor, y Samantha, quienes aguardan un niño para este próximo marzo.
La segunda dama, Usha Vance, representa mediante su cuarto embarazo el modelo de familia conservadora.
Bajo una perspectiva histórica, tal como subrayó el Journal, este asombro ante la natalidad en la Casa Blanca resulta algo inusual. Tanto presidentes como vicepresidentes frecuentemente han contado con familias extensas, independientemente de su orientación política.
En el pasado, disponer de seis o más descendientes no era algo extraño para los núcleos familiares que han habitado la mansión del 1600 de la Avenida Pensilvania en Washington DC. “Pero antes tener hijos no solía ser un asunto partidista”, señaló.

Durante los años 70 no se percibían brechas políticas en los índices de nacimiento. En aquel periodo, el promedio de fecundidad rondaba los 2,1 descendientes. No obstante, esta cifra fue disminuyendo paulatinamente hasta tocar su punto más bajo durante el 2024, cuando se posicionó en 1,6.
Lo que esas cifras no mencionan es que se ha generado una disparidad en la tasa de natalidad entre las facciones políticas que parece ir al alza. El sector conservador suele procrear más que el liberal, y las mujeres que hoy forman parte de la Casa Blanca son un reflejo de esa brecha.
Leavitt, la integrante de menor edad y devota católica, dio a luz en julio del 2024, periodo en el que estaba comprometida con el empresario de inmuebles Nicholas Riccio, 32 años mayor que ella y a quien trató inicialmente en el 2022. Celebraron su boda en el 2025 y en este momento aguardan la llegada del segundo.

Las tres restantes aspiran a conformar una familia numerosa. Las señoras Vance, Miller y Blair se encuentran en la búsqueda de su cuarto descendiente.
De la tres, Usha Vance es la que más se ha destacado y emerge como referente.
Se trata de la primera segunda dama actual en los anales modernos de EE.UU. Que comunica que espera un bebé mientras su cónyuge ejerce sus funciones. Un suceso parecido no se registraba desde el año 1870. En aquel entonces, Ellen, la mujer del vicepresidente Schuyler Colfax, tuvo un hijo varón. Al adentrarse en este escenario poco habitual, el aumento de los integrantes del hogar del vicepresidente se posiciona como un fuerte emblema nacional de los principios familiares conservadores.