Marius Borg experimentó una crisis nerviosa durante el desarrollo de su procedimiento judicial y contó con la atención de especialistas médicos.
Juicio en Noruega
La presión generada por el litigio judicial y los severos cargos repercuten en el hijo de la princesa Mette-Marit.

Captura de Marius Borg Hoiby durante el transcurso del segundo día del juicio en su contra el miércoles 4 de febrero de 2026

Marius Borg, el descendiente de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, se desmoronó en el transcurso de una de las vistas de su proceso judicial, forzando a los facultativos a brindarle asistencia en una estancia lateral del Tribunal de Oslo. Tal como han relatado los medios en Noruega, el individuo de 29 años atravesó un fuerte ataque de nervios ante la gran tensión que padecía al hacer frente a señalamientos por más de treinta delitos, que comprenden acusaciones de violación.
El proceso legal contra Marius Borg, que dio inicio hace poco, constituye uno de los periodos más complicados en la trayectoria pública de la familia real noruega, que se encuentra en medio de una crisis de gran repercusión y sensibilidad. Aparte de las imputaciones dirigidas al joven, la corona ha quedado involucrada debido a la presencia de Mette-Marit en los informes vinculados al asunto de Jeffrey Epstein, situación que ha intensificado la presión sobre la Casa Real.

El procedimiento legal se inauguró con un hecho que ya advertía sobre la complejidad del panorama. Marius Borg acabó bajo custodia en los instantes anteriores al arranque del pleito y permanecerá en detención preventiva por cuatro semanas, tras ser inculpado de un ataque con arma blanca y de violar una medida de alejamiento. Tal captura constituyó un impacto considerable para la familia real, que ha lidiado con permanentes comentarios y dudas acerca del chico.
El tiempo anterior a su presentación judicial estuvo lleno de dudas, pues trascendió que integrantes de la corona, como la princesa Mette-Marit, el príncipe Haakon y la princesa Ingrid Alexandra, acudieron a ver a Marius al centro médico, aunque las razones no se precisaron entonces. Una fotografía del encuentro, capturada de forma espontánea, se difundió con celeridad a través de las plataformas digitales.
El martes, Marius Borg fue conducido desde el centro hospitalario hasta la sala de justicia para comparecer ante los magistrados. En el transcurso de su declaración, empezó a sentirse indispuesto y, al poco tiempo, sufrió un desvanecimiento físico y psicológico. De acuerdo con el rotativo noruego Seoghoer, este episodio de crisis ocurrió en un intermedio del litigio, tras un día cargado de imputaciones de gravedad y testimonios de gran impacto. “Fue un colapso físico y mental tras un largo día de graves acusaciones, fuertes explicaciones y, sobre todo, una enorme presión pública”, detalló la fuente mencionada.

Petar Sekulic, integrante del equipo legal de Marius Borg, ratificó lo ocurrido y explicó que el muchacho requirió un periodo extenso para reponerse previo a seguir con su testimonio. “Como todos en la sala han podido ver, Marius Borg ha tenido una semana muy exigente. En su primer testimonio, también expresó que estaba bajo mucha medicación”, señaló Sekulic, el cual recalcó que, por suerte, Marius se sentía más recuperado después del complicado momento.
Dicho periódico resaltó que, a pesar de la crisis, Marius Borg se presentó en la corte en su jornada de apertura con un semblante aparentemente optimista, evidenciando buena voluntad e incluso un carácter desafiante durante las preguntas. No obstante, el estrés emocional y el impacto de la prensa terminaron por afectarle seriamente.
Durante este complejo periodo, Marius Borg ha recibido el respaldo permanente de sus allegados. El príncipe Haakon, quien no es el progenitor de Marius, se ha mantenido como uno de los pilares fundamentales durante estos días tan difíciles. Durante una de sus declaraciones a la prensa, Haakon manifestó: “Lo más importante en los últimos días ha sido cuidar del rebaño. Apoyamos a Marius en su situación, cuidamos de los demás y yo tengo que cuidar de la princesa heredera. Por suerte, ella también me cuida a mí”.

