Urdangarin habla de forma inédita sobre Ainhoa Armentia en su escrito: “Se han dicho cosas de ella que nos son ciertas”
Los motivos del divorcio
El ex duque de Palma reflexiona sobre su trayectoria en 'Todo lo vivido', ya a la venta este día en los establecimientos.

Iñaki Urdangarin en una fotografía promocional de 'Todo lo vivido'

Luego de varias semanas de publicidad y de intervenciones escogidas en distintos medios, la primera con Jordi Basté durante el debut del espacio Pla seqüència (La2cat) a inicios de diciembre, hoy se ha puesto a la venta el volumen que rubrica Iñaki Urdangarin, Todo lo vivido (Grijalbo). “Quiero contar mi historia con mi propia voz”, comunica en el prefacio. “Quiero hablar de caídas, sí, pero también de cómo se levanta uno”, agrega.
Y en este resurgimiento destaca una identidad que provocó una gran agitación al aparecer inicialmente en enero de 2022: Ainhoa Armentia. La mujer con la que caminaba de la mano por el arenal de Bidart, en el País Vasco francés, y que desde hace cuatro años se ha vuelto su pareja sentimental, protagoniza algunas páginas de los recuerdos del que fuera esposo de la infanta Cristina. Comenta poco sobre ella para no exponerla “en el ojo del huracán”, sostiene, pero lo hace más que en cualquier otro momento.
“Su llegada supuso una energía nueva en mi vida” comienza su relato. Los dos coincidieron cuando Urdangarin se encontraba en régimen de tercer grado en Vitoria y desempeñaba labores en el despacho Imaz & Asociados, al igual que ella. “Al principio compartíamos las comidas con el resto de la oficina y comenzamos a hablar en esos huecos de descanso”. Narra que, tras transcurrir un periodo, el afecto mutuo “empezaron a aflorar sin previo aviso, y que, por inesperados y sorprendentes, no pudimos o supimos evitar”.

El desenlace es de sobra sabido. Las imágenes del sorprendente dúo, capturadas un par de jornadas tras la vuelta de la infanta Cristina de la ciudad alavesa a Ginebra luego de disfrutar las fiestas de Navidad junto a su marido de aquel tiempo y sus descendientes, asombraron a la gran mayoría y terminaron con una unión de 25 años que había permanecido sólida a lo largo de la turbulencia del caso Nóos y el encarcelamiento de Urdangarin. “De común acuerdo, hemos decidido interrumpir nuestra relación matrimonial. El compromiso con nuestros hijos permanece intacto. Dado que es una decisión de ámbito privado, pedimos el máximo respeto a todos los que nos rodean. Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin”, indicaba la escueta nota oficial mediante la cual comunicaron su determinación poco tiempo después.
Tal vez existan personas que crean que Cristina y yo tendríamos que haber sostenido un vínculo seriamente desgastado por la carga de la sentencia.
Sobre el fin del matrimonio con la hermana del Rey, Urdangarin reconoce que “quizá haya quien piense que Cristina y yo deberíamos haber aguantado una relación profundamente erosionada por el peso de la condena, la prisión mediática y los años de prisión”. A lo que, asegura que, para él, “aferrarnos a algo que se había deteriorado no era la mejor manera de honrar ni lo vivido ni lo que aún estaba por venir”.
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“Al recuperar la libertad me sentí profundamente desubicado”, admite. Y, en aquel instante, de acuerdo con su relato, se topó con “una Cristina exhausta”. A lo largo de la obra, Urdangarin únicamente expresa gratitud y afecto por la progenitora de sus cuatro descendientes. “Durante años había sostenido a nuestra familia con una fortaleza admirable: atravesó el proceso judicial, los años de prisión, la logística del día a día, la exposición mediática y, además, el desgaste emocional de su propio entorno”.
En la obra, relata asimismo que ella rechazó disolver su unión conyugal por sugerencia de la Casa Real. La separación legal tampoco representó una alternativa para él, aun cuando su cuñado, el presente Rey, le solicitó que evaluara el escenario. “El largo infierno que habíamos pasado erosionó nuestra vida de pareja” reconoce.
Me resultará difícil perdonarme que esas imágenes se publicaran en los medios antes de informar adecuadamente a mis hijos (aunque ya lo había conversado con Cristina, no con ellos).
No obstante, el ex duque de Palma lamenta la forma en que manejó la separación de la Infanta y el comienzo de su relación con Ainhoa. “Siempre me costará perdonarme la aparición de aquellas fotografías en la prensa antes de explicar debidamente a mis hijos (con Cristina ya había hablado, pero no con ellos) la situación que estaba atravesando”, revela. A pesar de este arranque, la relación prosperó. “Con ella, el mundo había dejado de darme miedo para empezar, otra vez, a parecerme un desafío emocionante. Cerca de ella el pasado ya no pesaba con tanta rotundidad”, asegura.
Urdangarin también manifiesta su pesar por el hostigamiento de los medios que ha soportado su compañera actual. “Ya se han dicho cosas de ella que no son ciertas, ya se la ha juzgado sin conocerla”, indica. A raíz de esto, comienza a explicar diversos aspectos de la forma de ser de Armienta: “Podría decir muchas cosas bonitas de Ainhoa –y todas serían verdad-: su juicio crítico, su capacidad de escucha, su valentía en momentos clave, su honestidad, su asertividad, su manera de inspirar y de transformar en positivo quienes la rodean”.
A su lado, el mundo dejó de ser tem
Y por si no se ha entendido del todo cuánto aprecia a su pareja, menciona que con ella pudo reiniciar su camino tras sus mil días de reclusión con sus mil noches. “Mi autoestima estaba por el suelo, su cariño y su comprensión fueron claves para que pudiera encontrar el camino de mi reconstrucción. Y sentencia: “Ainhoa es una parte esencial de mi presente, ojalá de mi futuro y de mi felicidad actual”.
