35 años de T de Teatre: sus mejores anécdotas detrás del escenario
Cuatro mujeres
Carme Pla, Mamen Duch, Àgata Roca y Marta Pérez repasan los momentos más entrañables de todos estos años

Marta Pérez, Mamen Duch, Carme Pla y Àgata Roca posando como los Beatles en medio de la Diagonal

Hace una mañana desapacible: mucho aire y cae alguna gota. Pero no tienen ningún inconveniente en seguir las instrucciones del fotógrafo, Llibert Teixidó, que las quiere retratar, tal cual Beatles, en medio del trajín de la Diagonal. Pim pam. En tres semáforos verdes, ya lo tienen. Carme Pla, Mamen Duch, Àgata Roca y Marta Pérez, las T de Teatre, llevan tantos años juntas que están más que sincronizadas. Hasta en las entrevistas hablan sin pisarse la una a la otra.
La compañía cumple este 2026 35 años, y aunque en este tiempo han habido algunos cambios –como la salida del grupo de dos de las fundadoras, Míriam Iscla y Rosa Gàmiz, y la entrada de Marta Pérez–, la esencia se ha mantenido. “Seguimos teniendo ganas de contar historias y todavía nos reímos mucho entre nosotras”, avanza Mamen. “Yo creo que otro de los secretos de este largo matrimonio ha sido que hemos sabido darnos un poco de aire y que cada una de nosotras ha podido hacer otros proyectos fuera del grupo”, añade Marta.

Quedan pocos días para verlas en el teatro Goya, donde interpretan Avui no ploraré hasta el 15 de marzo. Luego empiezan una gira por Catalunya, Balears y València hasta el 6 de junio. Y después se ponen manos a la obra con una serie para 3Cat que espera ver la luz el próximo otoño. Aún no hay título, pero la idea es que sea una comedia de capítulos cortos que no tendrá nada que ver con Jet Lag , la exitosa serie que protagonizaron entre el 2001 y el 2006.
Preparan su regreso a la televisión después del éxito de ‘Jet lag’ hace más de 20 años
Juntas ya llevan a sus espaldas 14 espectáculos con más de 3.000 funciones. “Ya somos familia; al principio podíamos decir que éramos amigas porque hacíamos muchas cosas juntas, salíamos de marcha, pero con el tiempo fuimos creando nuestras familias y cada una tiene su vida, pero está claro que el vínculo sigue, y nosotras siempre decimos que somos una segunda familia; hemos vivido enamoramientos, separaciones, muertes, nacimientos, esperanzas y desesperanzas”, explica Carme. Y Àgata añade: “Hemos madurado y envejecido juntas y la ilusión inicial de cuando éramos jóvenes se ha transformado en algo más solido, riguroso, un compromiso y eso tiene mucho valor”.
Y si sobre el escenario han conseguido hacer reír a más de un millón de espectadores, fuera de él las risas también les han acompañado. Carme recuerda una anécdota en un viaje a Colombia. “Íbamos de gira y en el aeropuerto de allí empezamos a escuchar mi nombre por los altavoces. Habían encontrado en nuestras maletas unas armas que llevábamos de atrezo y la verdad es que pasamos un mal rato”.
También durante esa gira, Marta recuerda que como no llevaban escenografía tuvieron que pedir a todos los teatros que les pusieran un ciruelo (árbol). “Y fue divertidísimo porque en cada teatro nos encontrábamos un árbol diferente, a cuál más extraño; en una ocasión nos pusieron una palmera impresionante y nosotras haciendo el gag de una ciruela. Ah, y también tenían que ponernos sillas. Aunque les habíamos enviado fotos de las que usábamos, nos encontramos de todo, hasta tronos. Yo tenía que lanzar una y fue imposible”.
Mamen recuerda otro momento, esta vez en Madrid: “Estábamos haciendo Hombres en el teatro Marquina y la cosa iba tan bien que el director nos invitó a comer una mariscada. Ya sabes que a veces sientan bien y otras, pues no. Y eso nos pasó; e hicimos toda la obra con unos cubos escondidos entre cajas donde las cuatro íbamos a vomitar cada dos por tres; fue horroroso”. Y le viene a la cabeza la vez que en Berga, Carme se quedó sin voz por una faringitis, y el “encargado del teatro salió delante del público diciendo que haríamos la obra pero que Carme tenía meningitis”. O la vez que tuvieron a un perro de espectador... Y así se podrían pasar horas...


