Primero el amor, luego la venganza
La semana rosa
Del sentido adiós a Fernando Ónega a los romances de Victoria Federica o Emma Watson

Emma Watson, Zendaya, Julio Iglesias, Lily Allen y Victoria Federica

El sonido de las gaitas gallegas acompañó su despedida. Fernando Ónega, uno de los grandes maestros del periodismo, creador de la famosa frase “Puedo prometer y prometo” pronunciada por Adolfo Suárez, falleció este pasado martes a los 78 años. Cronista y protagonista de esa Transición que estos días ha tomado relevancia con la publicación de los documentos secretos del 23-F, la muerte del golpista Antonio Tejero e incluso el estreno de la serieAnatomía de un instante, deja un legado marcado por el rigor y la honestidad. Dos aspectos que destacaron las múltiples personalidades que acudieron a la capilla ardiente a despedirse de él.

Políticos, periodistas, famosos, e incluso la Reina. “Vengo a darle un abrazo a mi amiga por la muerte de su padre”, empezó diciendo Letizia, vestida de riguroso negro, en referencia a la también periodista Sonsoles Ónega. “Es una manera de reconocer una profesión, el periodismo; un medio, la radio; y a un profesional artesano, que es Fernando Ónega”, prosiguió. Como ella, numerosos rostros conocidos expresaron sus condolencias y resaltaron su figura. “Es el símbolo más redondo del espíritu de la transición”, dijo de él Iñaki Gabilondo. “Es la cara del periodismo sensato”, lo definió Lorenzo Milá. “Estamos muy orgullosos de nuestro padre, que fue también un poco padre de esta profesión y de todos vosotros. Ha sido emocionante escucharos y saber que siempre tuvo un minuto para escuchar a cada uno de los compañeros con los que trabajó y ojalá podamos seguir y continuar su legado”, agradeció Sonsoles.
Uno de los mensajes más sorprendentes y emotivos fue el que expresó Julio Iglesias en sus redes sociales. “Qué tristeza en la vida, qué tristeza tenemos tantas y tantas gentes que te hemos seguido en tu grandísima trayectoria de conocedor de sentimientos”, exclamó el cantante, que reveló que le llamaba con asiduidad durante su larga enfermedad. “Personalmente, he tenido la grandísima suerte de hablar contigo estos últimos 30 días. Cuando el teléfono sonaba cuatro veces y no contestabas, esperaba a que llegase tu mujer y volvía a llamar a la hora que yo sabía que daban permiso a Ángela para estar contigo, te ponía el teléfono a tu lado y yo te daba ánimos, para que tuvieras un poco más de fuerza”. Una fuerza que al final le abandonó y que Julio Iglesias exprime al máximo para recomponer su dañada imagen pública.

El cantante de Hey ha vuelto a contraatacar esta semana con una nueva denuncia tras presentar una demanda la semana pasada contra la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, que le había acusado de someter a sus trabajadoras a “abusos sexuales” y de tenerlas en una “situación de esclavitud”. Ahora le ha tocado el turno a elDiario.es, el medio que publicó el testimonio de las dos exempleadas, a través de una demanda de conciliación por injurias y calumnias. Es el primer paso antes de interponer una querella que busca que el medio rectifique públicamente y lo indemnice por daños morales. Eso es lo que ahora “le va, le va, le va” a Julio Iglesias.

Quien también ha ejecutado su peculiar venganza ha sido la cantante Lily Allen en su regreso a los escenarios tras siete años de ausencia. La artista británica apareció envuelta con una kilométrica tela elaborada con los tickets de las compras de lujo que su exmarido, el actor David Harbour, conocido por su papel de Jim Hopper en Stranger Things, había realizado para sus amantes mientras estaban casados. Nadie podrá negar que logró hacerse con la prueba del delito. O, mejor dicho, con las facturas de una infidelidad que le ha salido muy cara al intérprete.

Pero esta semana también ha habido lugar para el amor. Primero, el estilista de Zendaya reveló lo que hasta ese momento había sido un secreto a voces. Resulta que sí. La artista y Tom Holland ya son marido y mujer. Es decir, ha habido boda secreta. “Ya ha ocurrido”, se limitó a anunciar Law Roach en la alfombra roja de los SAG Awards. “Te lo perdiste”, espetó a un periodista. Está claro que él no.

Más amores, aunque, de momento, sin boda. Emma Watson, la eterna Hermione Granger de Harry Potter, fue pillada besando apasionadamente al empresario multimillonario mexicano Gonzalo Hevia Baillères. Alejada de la interpretación y de la exposición mediática, la actriz ha decidido no esconder su nuevo amor, lo que también era un secreto a voces desde hacía meses. “Revelio”, como dirían los magos de la popular saga con la varita en la mano.

No hay dos sin tres. Esta semana también se ha revelado la relación sentimental entre Victoria Federica y Jorge Navalpotro. La hija de la infanta Elena (preocupada por el diagnóstico de ELA de su amigo íntimo, el jinete Luis Astolfi) decidió dar un paso de gigante a su más que comentada relación con el joven empresario de 25 años llevándoselo a la Semana de la Moda de París. Por si había alguna duda. Allí la pareja se encontró con el padre de ella, Jaime de Marichalar. Lo que dice todavía más.

Pero si una mujer ha protagonizado la semana, esta es sin duda la duquesa de Alba. La recordada Cayetana Fitz-James Stuart. Para conmemorar su centenario, el Palacio de Dueñas, en pleno corazón de Sevilla, acoge una exposición, comisariada por su propia hija junto a Cristina Carrillo de Albornoz, que pretende mostrar la faceta más privada y menos conocida de la aristócrata. “Mi madre era muy liberal, muy moderna y a la vez muy conservadora y amante de la tradición. Siempre sorprendía”, expresó el actual duque, Carlos Fitz-James Stuart. Y razón no le falta.
