Estudiantes de Cambridge hallan una fosa de ejecución vikinga con cuerpos desmembrados durante una excavación de prácticas
Arqueología
Los restos de hombres jóvenes del siglo IX d.C. Incluía un grupo de cabezas sin cuerpos y una pila de piernas

Un grupo de estudiantes excavan la fosa común hallada en Cambridge

Algunos cuerpos estaban aún completos. Otros habían sido desmembrados. Y todos se habían lanzado sin miramientos, en el siglo IX después de Cristo, a una fosa común en las afueras de Cambridge (Inglaterra), en una zona fronteriza durante el conflicto entre el reino sajón de Mercia y los vikingos de Anglia Oriental, que conquistaron la región alrededor del año 870.
El hoyo, desenterrado durante la primavera y el verano de 2025, contenía los restos de diez personas, a juzgar por el número de cráneos, incluyendo al menos una decapitación y un hombre de más de 1,90 metros de estatura -extremadamente alto para la época- con la cabeza trepanada.
Jóvenes arrojados a la fosa sin cuidado
La mezcla de cuatro esqueletos completos (algunos de los cuales podrían haber estado atados) y otros desmembrados, incluyendo un grupo de cabezas sin cuerpos y una pila de piernas, fueron hallado por un grupo de estudiantes de la Universidad de Cambridge que acompañaban a los arqueólogos en una excavación de entrenamiento.
Todos los restos parecen ser de hombres relativamente jóvenes arrojados a la fosa sin cuidado, lo que ha llevado a los investigadores a creer que han encontrado los restos de una escaramuza o batalla, o quizás de una ejecución masiva, o una combinación de ambas.

La excavación, dirigida por el doctor Oscar Aldred, se llevó a cabo en el Parque Rural de Wandlebury, famoso por su “roca circular”: una serie de terraplenes y zanjas que marcan un castro de la Edad de Hierro construido un milenio antes de la era vikinga de Gran Bretaña (que abarca aproximadamente del año 733 al 1066).
Los arqueólogos afirman que las características de la Edad de Hierro en Wandlebury, situado a apenas cinco kilómetros al sur de Cambridge, lo habrían convertido en un famoso lugar de encuentro a principios de la Edad Media, tal como lo es también en la actualidad.
“Antes de descubrir los primeros restos, nuestro mejor hallazgo fue una tapa de Smarties (grageas de chocolate) de la década de 1960”, recuerda la estudiante de arqueología Olivia Courtney. “Nunca había encontrado restos humanos en una excavación, y me impresionó la cercanía y la distancia que sentían estas personas. Nos separaban solo unos pocos años en edad, pero más de mil años en el tiempo”, añade.
Otra alumna, Grace Grandfield, reconoció que nunca hubiera “esperado encontrar algo así en una excavación de prácticas”. “Varios de los individuos que descubrimos tenían una edad similar a la mía, y fue una experiencia aleccionadora identificar cada vez más huesos desarticulados y darme cuenta de la magnitud del sufrimiento que padecieron”, añadió.

Estos son los primeros restos humanos encontrados en Wandlebury desde 1976, cuando una tormenta arrancó un árbol cerca de la reciente excavación y se descubrió un conjunto de cinco esqueletos que también datan de la misma época.
Uno de los aspectos más intrigantes del último hallazgo fueron los restos completos de un hombre de entre 17 y 24 años, arrojado boca abajo a la fosa, que medía alrededor de 1,96 metros, una altura excepcional (la media de la época rondaba los 1,78m) que podría deberse a una condición de crecimiento, según dicen los expertos.
Un individuo con un posible tumor
El hombre presenta un gran orificio ovalado en la parte posterior izquierda del cráneo, de tres centímetros de diámetro y que muestra signos de cicatrización, lo que sugiere que se sometió a una trepanación, un antiguo procedimiento quirúrgico en el que se perfora un agujero en el cráneo de un humano vivo.
Se han encontrado cráneos trepanados en todo el mundo, incluso en restos de la antigua Grecia y Roma. Se creía que este procedimiento aliviaba síntomas de afecciones como migrañas y convulsiones, además de trastornos que ahora conocemos como psicológicos.

“El individuo podría haber tenido un tumor que afectó su glándula pituitaria y causó un exceso de hormonas de crecimiento, algo que se puede observar en las características únicas de los huesos largos de sus extremidades y en otras partes del esqueleto”, señala la doctora Trish Biers.
“Tal afección cerebral -añade la especialista de Cambridge- habría provocado un aumento de la presión en el cráneo, causando dolores de cabeza que la trepanación podría haber intentado aliviar. Algo común en los traumatismos craneoencefálicos actuales”.
La inclusión de restos desmembrados junto a cuerpos completos es muy inusual, incluso en una fosa común. Además, aunque un hombre fue claramente decapitado (evidente por las marcas de corte en la mandíbula) y algunos otros presentan rastros de traumas consistentes con combate, no hay suficientes indicios de que los enterrados en Wandlebury fueran víctimas de una batalla.
El hecho de que cabezas, extremidades y otros restos, desde costillas hasta pelvis, fueran arrojados a una fosa, con partes del mismo tipo apiladas en algunos casos sobre cuatro cadáveres, al menos uno aparentemente atado, sugiere una violencia terrible y quizás una ejecución, destaca el doctor Oscar Aldred.
Podrían haber recibido castigos corporales
“Podrían haber recibido castigos corporales, lo que relacionaría Wandlebury como lugar de encuentro sagrado o conocido. Es posible que algunas de las partes de los cuerpos se exhibieran como trofeos y luego se recogieran y enterraran junto con los individuos ejecutados o masacrados”, añade Aldred.
A finales del siglo VIII, Cambridge estaba bajo el control de Offa, gobernante del reino de Mercia, pero a finales del siglo IX (entre el 874-875 d.C.), la mitad del Gran Ejército Vikingo acampó cerca de la ciudad y la saqueó. Cambridgeshire se incorporó entonces al reino vikingo de Anglia Oriental, donde permaneció hasta principios del siglo X.
“Esta era una zona fronteriza entre Mercia y Anglia Oriental, escenario de continuas guerras entre sajones y vikingos, que se enfrentaron por el territorio durante muchas décadas Sospechamos que la fosa podría estar relacionada con estos conflictos”, concluye Aldred.


