La construcción de una residencia de estudiantes en la Via Ostiense revela una de las mayores necrópolis de la antigua Roma
Arqueología
La calidad de las estructuras y la riqueza de los elementos decorativos ha sorprendido a los investigadores

Vista aérea de la necrópolis descubierta en Roma

Mueves una piedra en Roma y saltan por los aires centenares de años de historia. Unas obras para construir una residencia de estudiantes en la Via Ostiense ha sido el detonante para descubrir una de las mayores necrópolis de la antigua Roma.
La vasta zona funeraria, situada cerca de la Basílica de San Pablo Extramuros, conservaba tumbas de mampostería decorada y fosas que albergaban esqueletos humanos, pinturas y mosaicos excepcionalmente bien conservados, según ha anunciado el Ministero della Cultura italiano.
Abarca el periodo republicano e imperial

“Este descubrimiento confirma la extraordinaria complejidad del patrimonio arqueológico de la ciudad, que continúa emergiendo incluso en contextos afectados por la transformación urbana”, ha señalado la Superintendente Especial de Roma, Daniela Porro.
La calidad de las estructuras, la organización de los espacios y la riqueza de los elementos decorativos ha sorprendido a los investigadores, que ya están trabajando para “garantizar la plena protección del complejo” e iniciar un importante proyecto de mejora para mostrar los hallazgos al público.

Los trabajos revelaron la Necrópolis Ostiense, que se desarrolló entre finales del periodo republicano y finales del imperio, a apenas un metro de profundidad. El sitio contaba con un núcleo de cinco edificios funerarios de la época imperial con planta cuadrangular y techos abovedados, alineados de noreste a suroeste y precedidos por dos estructuras más pequeñas.
Un sexto edificio, similar a los demás pero perpendicular a ellos, y los restos de habitaciones adicionales sugieren que el complejo se organizaba en torno a un patio interior. “Hay 13 tumbas rectangulares que probablemente son columbarios, habitaciones con nichos diseñados para albergar urnas con cenizas”, dice Diletta Menghinello, directora de la excavación
Aunque la porción de cámaras visibles aún es limitada, los expertos indican que ya es posible reconocer un elaborado esquema decorativo, compuesto por yeserías al fresco con bandas y motivos vegetales, estuco y edículos (edificios pequeños) adornados con figuras de la simbología funeraria romana (como Orantes o Victorias Aladas).
“Las siguientes semanas podrían revelar numerosos ajuares funerarios, epígrafes y revestimientos de suelos”, añade Menghinello en un comunicado. En la zona más cercana a la carretera, a profundidades cada vez mayores, también ha aparecido una sala absidal hecha de ladrillo.

Estas tumbas monumentales, excavadas durante los último seis meses, se empezaron a construir en el siglo I antes de Cristo para ciudadanos romanos de clase alta. En el medio del complejo, un suelo de mosaico revela un espacio donde probablemente se celebraban banquetes funerarios.
En la Antigüedad Tardía, entre los siglos III y IV, tras la sección monumental ocupada por tumbas de la época imperial, se desarrolló una necrópolis mucho más modesta, descubierta hace un siglo y separada de la encontrada ahora por un largo muro de bloques de toba. Pocos ajuares funerarios acompañan a esas sencillas fosas funerarias, apiladas unas sobre otras en estrecha sucesión.

Entre los 50 esqueletos humanos descubiertos, había uno que presentaba un clavo a la altura del pecho, evidencia de un conocido ritual para alejar el mal en en la otra vida. Además, casi todos los restos óseos pertenecen a hombres de entre 20 y 40 años que eran de constitución robusta.


