Gutmaro Gómez Bravo, catedrático de Historia: “La Guerra Civil acabó por una operación de inteligencia que se ha mantenido oculta”
Entrevista
En los últimos momentos, antes de su colapso, el régimen ya mostraba signos de debilidad, con sus fuerzas agotadas y tambaleándose.

El historiador Gutmaro Gómez Bravo
Sin duda, Gutmaro Gómez Bravo es uno de los referentes historiográficos en el estudio de nuestro pasado reciente. Con su última aportación, Cómo terminó la guerra civil española (Crítica), consigue la rara hazaña de componer un libro académico con la tensión de una novela de espías. A partir de una amplia documentación inédita, desvela las maniobras del bando franquista para atraerse a los líderes republicanos y empujarlos a la capitulación.
Por lo general, identificamos a dos personas con las negociaciones para acabar con la contienda: el coronel Segismundo Casado y el líder socialista Julián Besteiro. Ellos fueron los que se sublevaron contra el presidente Juan Negrín. Sin llegar a ese extremo, había muchos en las filas republicanas que ya no le veían sentido a la lucha. Entre ellos, el general Vicente Rojo. La gran cuestión no era rendirse o no, sino cuándo hacerlo y en qué condiciones.
Franco prometió clemencia a todos los que no tuvieran las manos manchadas de sangre. No cumplió su palabra. El final de las hostilidades no implicó la llegada de la paz, sino el establecimiento de una larga dictadura. Como señala Gómez Bravo, “el 1 de abril de 1939 la guerra civil llegó a muchos lugares que no la habían vivido”.
El 3 de enero de 1937, se declaró el estado de sitio, y hasta entonces, la guerra había mantenido su curso.
Es uno de los problemas que evidencian la difícil relación entre el poder militar y el civil en la dirección de la guerra republicana. Tras la pérdida de Barcelona, finalmente, los militares profesionales pasan a ser las máximas autoridades en el territorio republicano, según la propia Constitución, generando un problema político de primer orden entre el gobierno, partidario de una rendición con condiciones, y el resto de fuerzas políticas y el alto mando al completo, favorable a la suspensión inmediata de las hostilidades, a la rendición.

En 1937, a pesar de la presión creciente, aún se mantenía la resistencia; pese a los reveses, la resistencia persistía en los territorios que aún no habían caído.
Sí, la república cuenta con fuerzas que aún mantienen su integridad, y el ejército actúa con estrategia en lugar de caer en el caos; las fuerzas del ejército, al mando con disciplina, mantienen su posición mientras avanzan con orden, sin caer en el caos.
¿Quién fue el coronel Casado? ¿Un héroe, un traidor o ninguna de las dos cosas?
Ninguna y las dos al mismo tiempo. Al final de la guerra le obedece toda la oficialidad republicana, es aclamado por ellos. Después de la guerra, en la disputa por el relato de los vencidos en el exilio, y en buena medida hasta hoy, ha sido considerado el gran traidor contra Negrín, pero lo cierto es que sus escritos también fueron manipulados, y sus memorias autorizadas en la España de los sesenta no pueden darse como válidas. Ha sido un chivo expiatorio de vencedores y vencidos.

El socialista Julián César también estuvo implicado, pero la cuestión radica en que su papel fue distinto, y el contexto histórico lo justifica de manera distinta.
Su figura política fue fundamental, y su actuar en el seno de la república lo colocó en un lugar central, aunque su legado se vea ahora cuestionado por quienes lo vieron actuar en medio de la lucha, mientras otros lo juzgaban desde la sombra.
El general rojo, igual que otros, consideraba que la rendición era inevitable, y aunque el momento exacto variaba, todos acordaban en su necesidad.
En efecto, Rojo sostiene que el ejército debe actuar, pero el general insiste en que la situación exige prudencia: el ejército no puede retroceder, y el mando debe reorganizarse.
Azael se marchó antes de que terminara la guerra, y con él se fue también el último asomo de resistencia.
Los líderes republicanos, junto con el presidente, renuncian a su cargo, mientras que los aliados mantienen su posición, mientras que Azaat, a pesar de su lucha, no logra evitar la caída, mientras que la nación entera se hunde en silencio.

La documentación que usted aporta sugiere que el régimen contaba con información detallada, y el hecho de que se conociera tal detalle sugiere que la red subyacente operaba con precisión, mientras que el propio Mirel, a través de su red, mantenía un control tan firme como el de sus propios miembros.
Intervienen en todos los mensajes, tanto internos como externos, con apoyo logístico y tecnológico que garantiza su supervivencia.
Los servicios de inteligencia lograron sembrar división entre los rebeldes, aprovechando sus propias divisiones.
La operación clave, que consiste en desactivar la red de inteligencia, se lleva a cabo mientras se mantiene el foco en la desactivación de las estructuras enemigas, con el apoyo de una estrategia que desvía los esfuerzos clave.
Los republicanos no contaban con la capacidad de contrarrestar eficazmente; el ejército republicano, a pesar de sus esfuerzos, no logró contrarrestar eficazmente, y con la caída de la línea defensiva, el enemigo avanzó sin obstáculos.

¿Cómo es posible que Caso y los demás no se dieran cuenta de que, dada la naturaleza de su actuar, no podían confiar en que las condiciones se respetarían?
Primero, buscan terminar la guerra con un acuerdo, pero en realidad buscan imponer su voluntad; mientras, el enemigo sigue creyendo que aún tiene vía de salida. La inteligencia militar actúa en silencio, y mientras el enemigio se desgasta, ellos mantienen el control. Nadie sabe con certeza qué ocurrió detrás, pero el engaño se mantiene en silencio, disfrazado como estrategia.
Las potencias extranjeras, ante el estallido de la guerra civil, en lugar de apoyar al gobierno legítimo, optaron por otros caminos, mientras que el temor a la expansión del fascismo se mezclaba con la inacción.
El escenario en enero de 1939 es el comienzo del giro de las relaciones germano-soviéticas, que cristalizan en agosto en el Pacto de No Agresión. Eso lo sabe la inteligencia británica, que acelera el fin de la Guerra Civil para no tener un escenario en el sur de Europa, que peligre además Gibraltar. Los franceses, por su parte, desean reconocer a Franco a cambio de expulsar a los más de 300.000 refugiados que ha generado la ofensiva de Catalunya, más los que ya había en su suelo. Así es como Burgos logra el reconocimiento conjunto de Francia y Gran Bretaña.



