Historia contemporánea

“La eliminación de las trampas y minas del Vietcong supuso un enorme gasto de recursos para Estados Unidos”

Guerra de Vietnam

El de Vietnam fue el primer conflicto en el que las trampas causaron un número significativo de bajas

Guerrilleros del Vietcong montando una trampa. Vietnam, octubre de 1966 

Guerrilleros del Vietcong montando una trampa. Vietnam, octubre de 1966 

Photo12/Universal Images Group via Getty Images

La guerrilla del Vietcong se vio obligada a recurrir a cuanto estuvo a su alcance para hacer frente a los aparentemente inagotables medios de EE. UU. Durante la guerra de Vietnam. Como todo conflicto asimétrico, el bando insurgente apostó por medidas poco convencionales. Las trampas fueron uno de estos recursos que se convirtieron en una seria amenaza para los soldados norteamericanos y sus aliados.

Es cierto que el Vietcong no inventó nada. Las trampas (explosivas o de otro tipo) se habían utilizado en muchos conflictos anteriores, pero de una manera más bien anecdótica. En cambio, durante los años sesenta y setenta, en las junglas del sudeste asiático, su impacto en la moral de los combatientes iba a ser notable.

¿Por qué el Vietcong utilizó tanto estas trampas? En la imagen popular han influido mucho lo mostrado en las películas: las guerrillas esparcían estos dispositivos por la jungla casi al azar para sorprender a los soldados de EE. UU. Pero la realidad muestra que los insurgentes las utilizaron de una manera muy planificada para lograr importantes ventajas tácticas.

El Vietcong se servía de las trampas principalmente para evitar el contacto con un enemigo que solía ser más numeroso y mejor equipado. Así nos lo cuenta Darren Poole, profesor de Historia Militar en la Bishop Grosseteste University y autor de los dos volúmenes de Hunting the Vietcong (Helion & Company, 2023): “Se utilizaban para proteger aldeas, puestos avanzados y otros lugares vulnerables”.

Soldados estadounidenses custodian a prisioneros del Vietcong
Soldados estadounidenses custodian a prisioneros del VietcongGetty

No solo se buscaba causar daño directo al enemigo, sino que muchas veces se empleaban como método para alertar ante una incursión enemiga en la zona. Cuando se detectaba la llegada de fuerzas de EE. UU. O sus aliados, los guerrilleros comunistas normalmente aprovechaban el aviso provocado por sus trampas para huir.

También hubo otros usos, como nos dice Poole: “En el plano ofensivo, se utilizaban a menudo junto con francotiradores para intentar conducir a las tropas survietnamitas y estadounidenses hacia emboscadas”. El Vietcong las empleaba, además, con el fin de “rodear las bases enemigas con minas y trampas para limitar los movimientos del oponente”. El académico explica que las trampas y minas “se utilizaron ampliamente en carreteras y rutas de suministro”.

El Vietcong fue el principal usuario de estos artefactos. El otro gran contendiente comunista, el Ejército de Vietnam del Norte, los empleó a una escala mucho menor y principalmente para proteger sus bases y campamentos.

La guerrilla demostró una gran inventiva y capacidad de adaptación para crear estas armas. El Vietcong las fabricaba en talleres ocultos en aldeas bajo su control o en la selva. Su tipología fue muy variada, aunque pueden establecerse tres grandes tipos: dispositivos mecánicos sin explosivos, con ellos (accionados a distancia o por la propia víctima) y trampas fijas.

Un soldado estadounidense sortea una trampa punji emplazada por el Vietcong. Vietnam, 1965
Un soldado estadounidense sortea una trampa punji emplazada por el Vietcong. Vietnam, 1965Bettmann / Getty Images

Los dispositivos mecánicos sin explosivos se accionaban porque un soldado enemigo tropezaba con un cable o pisaba un activador. Normalmente hacían saltar estacas u objetos contundentes para dañar al incauto oponente. Mientras que los del segundo tipo se activaban de una manera similar, pero recurrían a una deflagración.

Con las trampas explosivas, el Vietcong demostró una gran imaginación, ya que fabricaba estos artefactos con la munición que tuviera a su alcance, tanto la que le suministraba Vietnam del Norte como la que capturaba a sus enemigos. Los guerrilleros aprendieron incluso a reaprovechar las bombas y otros artefactos estadounidenses que no habían explotado.

“Las granadas de fragmentación M-26 estadounidenses eran especialmente apreciadas, ya que podían convertirse fácilmente en minas antipersonales”, indica Darren Poole, quien también recuerda que “también hay pruebas de que el Vietcong modificaba equipo militar soviético, ya que aparecían a menudo letras del alfabeto ruso en las minas y explosivos capturados”.

Conocedores de las habilidades técnicas del Vietcong, los mandos de EE. UU. Mostraron preocupación por el material que podía quedar en el campo de batalla. Según explica Poole, “se advertía constantemente a los marines estadounidenses que no tiraran cables de comunicación, baterías ni munición sin detonar”, ya que todo ello podía convertirse en materia prima para una trampa.

Un instructor enseña a un recluta estadounidense cómo desarmar el cable de una trampa del Vietcong. Vietnam, 1967
Un instructor enseña a un recluta estadounidense cómo desarmar el cable de una trampa del Vietcong. Vietnam, 1967Underwood Archives/Getty Images

El nivel de pericia de la guerrilla fue tal que diseñaron artefactos específicos para diversas situaciones a medida que evolucionaba el conflicto. Por ejemplo, el guerrillero To Van Duc se hizo célebre por inventar la mina de presión de caña, que se instalaba en las copas de los árboles y se activaba con el viento generado por las aspas de los helicópteros al aterrizar o cuando volaban bajo.

En cuanto al tercer tipo, las trampas fijas, las más célebres fueron las estacas Punji, hechas de madera o bambú con una longitud de entre 30 y 60 centímetros. Se colocaban en un pozo con las puntas hacia arriba y el agujero se recubría con vegetación u otros elementos para que el enemigo no se percatara de su presencia hasta que fuera demasiado tarde.

Estas estacas Punji se han convertido en un elemento icónico en las trampas del Vietcong –incluso hay unas exhibidas en el museo del Cuerpo de Marines de EE. UU.–, pero sus orígenes son muy anteriores. Datan de las guerras que libró el Imperio británico en Birmania durante el siglo XIX. También se utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial, tanto por parte de las tropas japonesas como por las guerrillas con las que se enfrentaban.

Herir la moral del enemigo

El Vietcong evolucionaba continuamente en la fabricación de las trampas, lo que obligaba a las fuerzas de EE. UU. Y sus aliados a estar siempre atentos a las novedades para neutralizar estos peligros durante sus patrullas. La necesidad de estar siempre a la última generó un gran número de manuales y otros documentos sobre cómo desactivarlas.

“La eliminación de las trampas y minas del Vietcong supuso un enorme gasto de recursos para Estados Unidos”, señala Poole. Por ejemplo, para evitar amenazas en las rutas que rodeaban las bases, se realizaron operaciones de deforestación en los márgenes de caminos y carreteras. Al eliminar la vegetación, la insurgencia ya no podía esconder explosivos u otros mecanismos.

Guerrilleros del Vietcong patrullando una zona acuática 
Guerrilleros del Vietcong patrullando una zona acuática Getty

Para limpiar los laterales de estas vías de comunicación, fueron muy útiles los bulldozers Rome Plow. Eran vehículos de 22 toneladas con blindaje para proteger a sus tripulantes (aunque la protección no siempre era efectiva) mientras cumplían con su peligrosa tarea. En estas misiones actuaban con apoyo de ingenieros, infantería y tanques.

Los estadounidenses se tomaban en serio esta amenaza hasta tal punto que las unidades recién llegadas a Vietnam debían realizar dos semanas de entrenamiento específico para saber detectar trampas antes de adentrarse en la jungla para realizar patrullas y otras operaciones.

También hubo unidades especializadas en su detección, el caso más llamativo fue el de los “exploradores de Kit Carson” (el nombre es de un célebre explorador estadounidenses decimonónico). Era un destacamento compuesto por desertores del Vietcong y norvietnamitas. Gracias a su experiencia, solo en 1968 encontraron unas 1.300.

En cuanto a la eficacia de estas trampas, Poole explica que “el número exacto de bajas es objeto de debate, pero las estimaciones sugieren que se sitúa entre el 11% de los fallecidos y el 17% del total de heridos”. Aunque detalla que había muchas diferencias según el área de operaciones. Por ejemplo, en la zona cercana a la base aérea de Da Nang (una de las principales de EE. UU.), algunas unidades imputaron entre el 50% y el 70% de sus bajas a estas causas.

Un soldado survietnamita y uno estadounidense sobresalen de la vegetación durante la guerra de Vietnam.
Un soldado survietnamita y uno estadounidense sobresalen de la vegetación durante la guerra de Vietnam.Terceros

De todas formas, el Vietcong no diseñaba sus trampas pensando en matar al enemigo. Poole considera que “a menudo, la mutilación era la verdadera intención, ya que ralentizaba el avance de las tropas, agotaba los recursos médicos y era perjudicial para la moral”. La guerrilla descubrió que, al herir a uno o varios soldados, la unidad enemiga se detenía y solicitaba evacuación médica por helicóptero. Mientras esperaba la ayuda, quedaba expuesta a una emboscada.

Las tropas estadounidenses y sus aliados emplearon dispositivos parecidos. Su uso principal fue en la protección de las bases para evitar la infiltración de los zapadores norvietnamitas. Algunos artefactos lanzaban también una bengala para marcar la posición de los asaltantes en un ataque nocturno.

Las fuerzas especiales de EE. UU. Las utilizaban para tender emboscadas cuando localizaban rutas de tránsito de fuerzas comunistas. En estos casos, fueron muy eficaces las minas Claymore, que lanzaban 700 bolas de acero cuando eran detonadas (a distancia o al tropezar con un cable). Resultaban letales a 50 metros y podían causar heridas de consideración a una distancia cinco veces mayor.

Las trampas representaron un elemento crucial para que el Vietcong tratara de equilibrar la desigualdad de medios en la guerra de Vietnam. Contribuyeron a crear un entorno hostil para las tropas de EE. UU. Y a que estas sufrieran un importante desgaste psicológico.