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Contra el tópico de la excepcionalidad española

Entre libros

Nuestra historia contemporánea no fue tan diferente. Así de rotundo se muestra Nigel Townson en su ensayo 'Spain is not different', que desmonta lugares comunes sobre España

Dos niños en Madrid, 1956

Dos niños en Madrid, 1956

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Durante mucho tiempo, la historiografía sobre España giró alrededor de su supuesto fracaso. Mientras otros países evolucionaban hacia la modernidad, nosotros nos atascábamos en el subdesarrollo. Sin embargo, con el éxito de la Transición, surgieron estudios que insistían en la normalidad hispana. 

Un historiador británico, Nigel Townson, dirigió el volumen ¿Es España diferente? (Taurus, 2010), donde, junto a especialistas como José Álvarez Junco o Edward Malefakis, proponía una visión comparativa de nuestra época contemporánea. Ahora, en Spain is NOT different, un ensayo que abarca desde 1898 hasta 2000, insiste en la misma idea: en realidad no somos bichos raros.

A primera vista, puede que el lector encuentre contraintuitiva la idea de normalizar un pasado como el nuestro, con guerras civiles, dictaduras y atraso económico. Eso se debe a que tendemos a compararnos con los países más vigorosos: Gran Bretaña, Francia, Alemania… Townson tiene en cuenta a todo el continente, incluidos los Estados del sur y los del este. Desde esa perspectiva, España se sitúa en un nivel medio perfectamente representativo del conjunto europeo. Aunque algunos nos superaban, avanzábamos en determinados casos a Portugal, Grecia o Yugoslavia.

Ilustración publicada en Guyana Guardian. Restos de la escuadra española destruida en Santiago de Cuba, durante la guerra de 1898 
Ilustración publicada en Guyana Guardian. Restos de la escuadra española destruida en Santiago de Cuba, durante la guerra de 1898 REDACCIÓN / Otras Fuentes

Empecemos con el desastre de 1898. Alrededor de esa fecha, diversos países no pudieron materializar sus ambiciones imperiales. La Rusia zarista sufrió una aparatosa derrota ante Japón, entonces especialmente humillante por tratarse de una nación asiática. Italia, a su vez, había caído derrotada ocho años antes en Adua en su guerra contra Etiopía.

En la línea

El franquismo tampoco sería un fenómeno tan peculiar. Cuando llegó al poder, en 1939, las dictaduras constituían la norma, no la excepción. Más tarde, la Transición tampoco fue ajena al contexto internacional. Se situó en una ola de democratizaciones que incluyó a Portugal y Grecia.

Un grupo de soldados en Lisboa durante la revolución de los claveles, en abril de 1974 
Un grupo de soldados en Lisboa durante la revolución de los claveles, en abril de 1974 Jean-Claude FRANCOLON/Gamma-Rapho vía Getty Images

Townson no intenta decir que no nos diferenciáramos en nada de los demás. Cada país es único. Simplemente, sitúa las cuestiones historiográficas en el marco adecuado.

¿Mal de muchos, consuelo de tontos? No, no se trata de conformismo, sino de ajustar las comparaciones. El autor nos recuerda que, si partimos de unas expectativas desmesuradas, nuestras conclusiones siempre serán injustas. Para ser objetivos, lo que necesitamos es ir más allá del marco peninsular y compararlo todo, lo bueno y lo malo.

Spain is NOT different

Nigel Townson

Barcelona: Espasa, 2026 
296 pp. 21,90 € (papel) / 9,99 € (digital)

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