Tailandia y Camboya reanudan el intercambio de proyectiles, que se cobra cinco muertos
Evacuaciones y acusaciones cruzadas
La muerte de un soldado siamés desencadena bombardeos sobre objetivos camboyanos y bajas civiles

Transporte de un soldado tailandés herido al hospital en la provincia de Sisaket, fronteriza con Camboya, ayer domingo, donde hubo intercambio de fuego

Los ejércitos de Tailandia y Camboya vuelven a intercambiar fuego y acusaciones en la frontera común desde el domingo por la tarde. Pero si ayer la escaramuza se reducía a ráfagas de fusiles ametralladores, con resultado de heridos, este lunes se ha dado un salto cualitativo tras el primer muerto -un soldado tailandés- con la intervención de la aviación siamesa y de baterías lanzacohetes camboyanas. El recrudecimiento de los combates ha causado la muerte de cuatro civiles, según denuncian las autoridades de Camboya,
Mientra tanto, por televisión, el portavoz del Ejército de Tailandia, Winthai Suvaree, confirmaba ocho heridos en sus filas por fuego camboyano. Asimismo, la violencia ha reactivado la evacuación de decenas de miles de civiles a ambos lados de la frontera en disputa, particularment en el lado tailandés.
El Ministerio de Educación de Tailandia ordenó hoy el cierre de 641 escuelas en cinco provincias fronterizas para “preservar la seguridad de alumnos y docentes”. Miles de vecinos que habían regresado a sus pueblos y aldeas en las últimas semanas o meses, pese a la situación de riesgo, han tenido que volver hoy a los refugios habilitados por el ejército tailandés.
El objetivo es incapacitar militarmente a Camboya durante mucho tiempo, por la seguridad de nuestros hijos y nietos
Del lado camboyano, la portavoz del Ejército de ese país, Maly Socheata, reiteró hoy que “Tailandia disparó primero”. En la provincia camboyana de Oddar Meanchey, el vicegobernador Meth Meas Pheakdey, informó a través de Facebook de “tres civiles heridos por los bombardeos de la artillería tailandesa”.
Camboya habría recurrido hoy también a sus baterías de lanzamientos de cohetes, cuyo acercamiento a la frontera había sido advertido horas antes por las fuerzas tailandesas. Algunos proyectiles habrían caído hasta siete kilómetros en el interior de Tailandia, como no se veía desde 2011. No está claro si se trató de una reacción al empleo de la aviación por parte tailandesa.
Desde Bangkok, el ejército reconoce haber bombardeado por lo menos tres objetivos militares en Camboya con cazabombarderos F-16. Entre ellos, un casino en el que los camboyanos habrían parapetado artillería, según Bangkok, además de arsenales o antenas.

Camboya, que no dispone de cazabombarderos, habría derribado un dron tailandés. Asimismo se sabe ya que el viejo dictador, Hun Sen, oficialmente la tercera autoridad camboyana como presidente del Senado, se ha hecho cargo personalmente de la situación de emergencia -que califica de “invasión tailandesa”- junto a su hijo, el primer ministro Hun Manet.
Por su parte, el jefe de gobierno de Malasia, Anwar Ibrahim, presidente de turno de la asociación de naciones del sudeste asiático (ASEAN), instó a las partes a “ejercer la máxima moderación y mantener abiertos los canales de comunicación”.
El primer ministro interino tailandés Anutin Charnvirakul suspendió hace ya un par de semanas -después de que uno de sus soldados pisara una mina “recién colocada”- el acuerdo de paz que Donald Trump había apadrinado en octubre. Pero la actual escalada deja definitivamente en agua de borrajas aquel acuerdo coreografiado en Kuala Lumpur, por el miedo escénico a los aranceles del presidente estadounidense.
Anutin ha suspendido hoy su inspección prevista de la zona caliente en la frontera tras el despliegue de lanzacohetes camboyanos de fabricación rusa y checa. En su lugar, ha convocado una reunión de seguridad de urgencia. Al magnate y político conservador, en cualquier caso, no le va mal que la atención se desplace hacia el nordeste del país, tras dos semanas críticas en el sur, donde se ha cuestionado su gestión de las graves inundaciones que dejaron al menos 162 muertos.

Este episodio ha dañado sus perspectivas de cara a los elecciones generales que se comprometió a convocar en los primeros meses de 2026. En estas vuelven a partir como favoritos los liberales de Avanzar (hoy, Partido Popular). Sin embargo, si el conflicto con Camboya sigue en la palestra, al actual gobierno le será más fácil movilizar el voto nacionalista a su favor. Sobre todo porque, según algunas voces, el mismo día podría votarse en referendo la derogación de principios de acuerdo sobre la frontera terrestre y marítima con Camboya de hace 25 años.
Hun Sen, en cambio, tiene menos incentivos para una escalada. Camboya no solo es varias veces más pequeña y más débil militarmente que Tailandia, sino que el recurso a instancias judiciales internacionales tradicionalmente le ha favorecido. El interés de Phnom Penh está en aparecer como la más razonable de las dos capitales, en aras de la mejora de relaciones con Washington, apreciable bajo Trump.
Bangkok y Phnom Penh mantienen una histórica disputa territorial por la soberanía de algunos territorios en su divisoria, cartografiada por Francia en 1907, cuando Camboya formaba parte de la Indochina francesa. Las cercanías del templo jemer de Preah Vihear, que los tribunales internacionales certificaron como parte de Camboya, vuelven a ser uno de los puntos calientes.