El Etna, uno de los volcanes más activos del mundo, inició este fin de semana una nueva fase eruptiva con potentes explosiones en su cráter noreste. En plena actividad volcánica, un vídeo captó una escena tan espectacular como arriesgada: un esquiador descendiendo por las laderas del monte mientras la montaña expulsaba lava y ceniza al cielo nocturno.
Un esquiador desciende el Etna mientras el volcán entra en erupción
El Etna llevaba varios días mostrando señales de reactivación antes del episodio registrado el sábado. La erupción se caracterizó por actividad estromboliana, un tipo de fenómeno marcado por explosiones moderadas que lanzan fragmentos incandescentes de lava. El cráter noreste iluminó la noche con destellos visibles desde varios kilómetros, incluidas las pistas de esquí, donde turistas y residentes pudieron observar el fenómeno en directo.
Tras la erupción, los sensores detectaron un seísmo de magnitud 2,4, confirmando la intensa vitalidad del volcán. La buena visibilidad permitió que un esquiador solitario fuera grabado descendiendo por la nieve mientras, al fondo, el Etna continuaba expulsando material volcánico, una imagen que se viralizó rápidamente en redes sociales.
Aunque este tipo de episodios no es inusual en el Etna, las autoridades mantienen una vigilancia constante. Según informaciones difundidas por Infobae, se activó una alerta roja para la aviación debido a la densa columna de humo y ceniza, que puede suponer un riesgo para el tráfico aéreo. Pese a ello, las operaciones en el Aeropuerto de Catania-Fontanarossa continuaron con normalidad.
La erupción de este fin de semana vuelve a subrayar el carácter impredecible y permanente del Etna, un gigante volcánico que convive a diario con la población siciliana y que, incluso en pleno invierno, es capaz de ofrecer imágenes tan impactantes como inquietantes.