Internacional

China protesta por el “matonismo” de EE.UU. Y pide que sus intereses sean respetados

Venezuela en vilo

Caracas devuelve en forma de petróleo los préstamos de China, que deplora cualquier plan de incautación

La última fotografía oficial de Nicolás Maduro como presidente en ejercicio fue divulgada el 2 de enero por la noche, pocas horas antes de su secuestro por un comando estadounidense. El jefe de estado aparece con el enviado especial de China, Qiu Xiaoqi, con Simón Bolívar al fondo

La última fotografía oficial de Nicolás Maduro como presidente en ejercicio fue divulgada el 2 de enero por la noche, pocas horas antes de su secuestro por un comando estadounidense. El jefe de estado aparece con el enviado especial de China, Qiu Xiaoqi, con Simón Bolívar al fondo

Palacio de Miraflores / EFE

Donald Trump ha pasado a la acción y China calibra su respuesta. Barrerla del continente americano es el objetivo más explícito de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Washington, publicada hace un mes. No es que el presidente estadounidense disimulara sus objetivos -léase en Honduras, Argentina o el canal de Panamá- pero el golpe de mano en Venezuela ha superado todas las expectativas, aun después de varios meses de bloqueo naval. 

El mundo entero se ha visto sacudido por el secuestro de un jefe de estado y de gobierno -cuestionado, pero en ejercicio- en flagrante violación de todas las convenciones. Apenas unas horas antes, Nicolás Maduro recibía a un enviado especial de Pekín, encomendando sus mejores deseos para su homólogo Xi Jinping, al que tildaba de “hermano mayor”.

El gobierno chino también está conmocionado por este “matonismo” desacomplejado en las relaciones internacionales. Aunque seguramente menos que Groenlandia, Cuba y otros territorios en la Carta de Reyes de Donald Trump y Marco Rubio. Al bombardeo efectivo de territorio venezolano  -y mucho antes de lanchas “sospechosas” de narcotráfico- el presidente estadounidense ha añadido nuevas amenazas a terceros países, en su corolario al Plan Monroe. 

“China cuenta con intereses legítimos y tiene derecho a defenderlos”, ha advertido la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning. Esta ha añadido que “Venezuela es un país soberano y goza de plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y sobre todas las actividades económicas en su territorio”. Mientras que su jefe, el ministro Wang Yi, ha aseverado que “la China no acepta a EE.UU. Como policía del mundo, ni como juez del mundo”.

En cualquier caso, ni China ni sus empresas se han pillados los dedos, porque llevaban una década preparándose para cualquier eventualidad. Es cierto que, entre 2005 y 2015, la mitad de los préstamos chinos a América Latina fueron para Venezuela. Unos 60.000 millones de dólares. Pero ahí se frenaron, ante la caída en picado de la economía venezolana, por la combinación de sanciones e incompetencia. Desde entonces, el objetivo de la banca pública china es recuperar en especie -en barriles de petróleo- lo que Caracas todavía les adeuda después de varias reestructuraciones. Probablemente más de 10.000 millones.

Reunión del lunes del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cautivo en la misma ciudad de Nueva York. China ha pedido su liberación inmediata. 
Reunión del lunes del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, cautivo en la misma ciudad de Nueva York. China ha pedido su liberación inmediata. Brendan McDermid / Reuters

La Venezuela de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez ha sido hasta ahora una aliada incómoda, pero aliada al fin y al cabo, de China. Solo esta podría atreverse a absorber más de dos tercios de su crudo, haciendo caso omiso de las sanciones estadounidenses. Otro tanto sucede con el petróleo de Irán, todavía más importante para la seguridad energética china. 

Pekín, que ya le abrió las puertas del grupo de los BRICS a Teherán, querría hacer los mismo con Caracas. En cambio, las Nuevas Rutas de la Seda apenas han rozado al país de Bolívar. Xi Jinping nunca se hizo muchas ilusiones sobre las habilidades de Maduro y, bajo su mandato, las inversiones chinas han quedado reducidas a las envejecidas instalaciones de extracción de petróleo. Como resultado, se ha doblado la producción respecto a los mínimos de 2020, hasta 1,1 millones de barriles diarios. Aun así, lejos de sus máximos históricos, por encima de los 3 millones. 

China es el primer mercado para las exportaciones de Brasil, Chile, Perú o Uruguay y el segundo socio comercial de prácticamente todos sus vecinos. Sin embargo, sus inversiones están muy por detrás de las de EE.UU. O España, quedando fuera del pelotón de los diez primeros inversores en América Latina. Una regla de prudencia con pocas excepciones, como su apuesta por la automoción en México. 

En cambio, su inmenso mercado ha sido agua de mayo para la ternera argentina, la soja brasileña o el cobre chileno. De modo que los intercambios comerciales entre América Latina y China superaron la barrera de los 500.000 millones de dólares por primera vez en 2024. No hay vuelta atrás. 

Primer cliente

China defiende la soberanía de Venezuela sobre sus recursos y actividades 

En cambio, un proyecto como el puerto de aguas profundas de Chancay, inaugurado hace poco más de un año por constructoras chinas en Perú, estaría hoy bajo la lupa de Washington. Eso no significa que EE.UU. Tenga un plan alternativo para vertebrar América Latina. Pero ya ha dejado claro que tampoco permitirá que lo hagan países “hostiles” y “ajenos al hemisferio”. 

Washington se arroga el nihil obstat. Puertos, canales y ferrocarriles pasan a ser palabras sensibles en un continente en el que nada menos que 24 estados con hambre de infraestructuras se asociaron a las Nuevas Rutas de la Seda. Donde Panamá se vio forzado a retirarse; donde la Argentina en quiebra de Milei tuvo que dar marcha atrás a la colaboración espacial con China para ser rescatada en dólares; donde el nuevo gobierno de Bolivia renegocia los contratos del litio con empresas chinas y donde el candidato de Trump a la presidencia de Honduras volverá a reconocer a Taiwán en detrimento de la República Popular de China. 

Asimismo, Pekín acababa de actualizar, tras nueve años, su “Documento sobre la política de China hacia América Latina y el Caribe”. Mientras se dilucida lo que ha pasado en Caracas -y lo que pueda pasar- parece ya papel mojado.

Dos cifras finales para la reflexión. Solo el 2% de las inversiones en América Latina proceden de China. Y solo el 4% de las importaciones chinas de petróleo proceden de Venezuela. China lleva años diversificando proveedores y también mercados, como Donald Trump descubrió el año pasado, cuando Xi Jinping le aguantó el pulso arancelario. 

Chinos venezolanos

De Cantón a Caracas (y viceversa)

Hay 400.000 venezolanos de origen chino, que nada tienen que ver con el Partido Comunista de China. El primer inmigrante llegó de Enping, en Cantón, hace 160 años y hoy en día el 70% procede del mismo municipio. Aunque la mitad de ellos hizo las maletas de vuelta en lo más duro de la crisis de hiperinflación, hace menos de una década, en los últimos dos años varios se habían aventurado a regresar. Ahora intentan leer los posos del té.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bangkok

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Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de Guyana Guardian en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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