La rebautizada doctrina Monroe (control por Estados Unidos del hemisferio occidental) como “doctrina Donroe” (Don, de Donald) tuvo otra desafiante expresión este miércoles en aguas del Atlántico Norte.
La Guardia Costera y el Ejército de EE.UU. Capturaron el Bella 1, el petrolero que desde hacía semanas eludía la operación para interceptarlo porque rompió el bloqueo estadounidense sobre buques sancionados, después de que Rusia desplegara un submarino y otras embarcaciones para escoltar ese buque bajo bandera rusa.
El buque Bella 1 en una imagen de archivo
Este país reclamó su propiedad, si bien funcionarios estadounidenses sospecharon que la tripulación “pintó la bandera rusa” para poder escapar.
En el momento en que se produjo la interceptación y abordaje ya no había ninguna embarcación rusa cerca del Bella 1, según fuentes oficiales. Esto hizo que se abortara cualquier posibilidad de un enfrentamiento entre fuerzas de EE.UU. Y de Rusia. Pero este alivio no evitó el incremento de la tensión y la consiguiente protesta del Gobierno ruso, que describió la actuación en un comunicado como “una violación de la ley internacional” e incluso la calificó de “piratería descarada”.
Solo unas horas después la administración Trump interceptó otro petrolero vinculado a Venezuela que navegaba por el Caribe falsamente luciendo una bandera de Camerún.
Esta embarcación, llamada Sofia, realizaba “actividades ilícitas” y a la que se la escoltó rumbo a Estados Unidos.
“Venezuela no puede mover petróleo salvo que nosotros lo autoricemos porque estamos aplicando las sanciones”, señaló Marco Rubio, secretario de Estado, tras la captura de esos dos buques. Gracias a esas sanciones, el jefe de la diplomacia de Washington insistió que de esa manera se lograrán los 50 millones de barriles (equivalentes a unos 3.000 millones de dólares) que recibirá EE.UU. Tal como anunció el presidente.
Rubio reiteró que eso irá en beneficio de los venezolanos.
“Las autoridades provisionales (de la república bolivariana) piden que ese petróleo sea incautado como parte del acuerdo. Entienden que la única manera de mover y generar ganancias para evitar el colapso económico consiste en cooperar con EE.UU.”, dijo.
La captura del Bella 1, ahora denominado Marinera, se produjo en aguas entre Escocia e Islandia y este desafío causó preocupación desafío al estar registrado como petrolero ruso.
Todo apunta a que las naves del Kremlin se alejaron del lugar al tener lugar la interceptación. La cadena estatal rusa RT captó imágenes de esa operación y como los estadounidenses trataban de abordar el petrolero desde un helicóptero.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no respondió directamente en rueda de prensa a si esta intervención en el Atlántico suponía el riesgo de disparar un conflicto mayor.
Su réplica consistió en describir el mercante como “un barco de la flota fantasma venezolana que transportaba petróleo sancionado”. Añadió que la tripulación puede ser puesta a disposición de la justicia “si es necesario”. Rusia reclamó el regreso rápido de los marineros.
El petrolero había evitado la interceptación desde que la Guardia Costera de EE.UU. Intentó abordarlo y confiscarlo en diciembre, después del bloqueo de Washington a los envíos de petróleo bajo sanciones desde y hacia Venezuela.
Según el ejecutivo de Moscú, la embarcación está “vieja y vacía”. Rusia había requerido a Washington que dejara de perseguir al buque. “A partir de la Convención de la Ley Marítima de 1982 de la ONU, la libertad de navegación rige en alta mar, y ningún estado tiene el derecho de recurrir a la fuerza contra barcos debidamente registrados de acuerdo a las jurisdicciones de otros estados”, rezó el comunicado oficial del ministerio de Transporte ruso.
Todo en vano. Durante la víspera a este abordaje, los guardacostas estadounidenses siguieron el rastro del buque hasta el Atlántico oriental, donde navega a unas 300 millas al acercarse a Islandia.
El Kremlin desplegó varios barcos para escoltar el petrolero y calificó de “piratería descarada” la operación de EE.UU.
El Comando Sur de EE.UU., que supervisa las actividades militares en América Latina y el Caribe, donde ahora cuenta con un despliegue de gran magnitud, sostuvo el martes en una publicación en X que “continúa estando listo para apoyar a los socios de la agencia del Gobierno de EE.UU. Contra buques sancionados y actores que transitan por esta región”.
El destino del Bella 1 era desconocido. Desde la posición en que se hallaba, se dedujo que su rumbo era hacia el Báltico, alrededor de Escandinavia hasta Murmansk, en el Ártico.

