Las Claves
- Emmanuel Macron critica la agresividad neocolonial y pide a Europa defender sus intereses con firmeza frente a las grandes potencias mundiales.
- El mandatario francés advierte sobre la fragmentación global tras las recientes acciones de Donald Trump respecto a Venezuela y Groenlandia.
- Macron señala que Estados Unidos se aleja de sus aliados y de las reglas internacionales establecidas tras la Segunda Guerra Mundial.
- Francia busca revitalizar la gestión global mediante su mandato en el G-7 para evitar la brutalización y fragmentación del planeta.
Emmanuel Macron ha criticado este jueves, mostrando inquietud, “la agresividad neocolonial de algunos” y la inclinación de las naciones poderosas a “repartirse el mundo”.
Durante su habitual intervención ante los embajadores franceses, el mandatario del Elíseo ha exhortado a Europa a no admitir su “vasallaje” ni a conformarse con ser “una potencia moral impotente”. La única opción viable, bajo su criterio, es adoptar con firmeza “más lógica de potencia para defender nuestros intereses”.
El discurso de Macron se aguardaba con un interés superior este año tras los sucesos recientes, especialmente por la firme estrategia de Donald Trump respecto a Venezuela y su constante advertencia de que Estados Unidos tomaría el control de Groenlandia, aunque dicho enorme territorio ártico se encuentre, legalmente, bajo el dominio de Dinamarca, socio dentro de la OTAN.
“Evolucionamos hacia un mundo de grandes potencias con una verdadera tentación de repartirse el mundo”, manifestó el mandatario galo, sin mencionar directamente en su intervención a Rusia, Estados Unidos o China, si bien la referencia resultaba obvia. Macron sí aludió a EE.UU. Al observar que “se alejan progresivamente de algunos de sus aliados” y “se liberan” del sistema de reglas internacionales en materia comercial y de seguridad que ellos mismos ayudaron a establecer de forma crucial tras la Segunda Guerra Mundial.
Al resaltar “la agresividad neocolonial de algunos”, Macron señaló la contradicción de que los europeos sean el blanco de retóricas neocoloniales que no concuerdan con su comportamiento actual en el ámbito global, mientras que, simultáneamente, esos mismos países de Europa sufren este nuevo neocolonialismo sin tapujos.
Pese a la crisis actual que atraviesa el multilateralismo, Francia busca utilizar su mandato temporal al frente del G-7 durante este ejercicio con el fin de revitalizar la gestión global. Según la perspectiva de Macron, de no progresar en dicho sentido, el resultado derivará en un incremento de la “fragmentación” y hasta en la “brutalización” del planeta, acarreando efectos catastróficos.
