En la nueva etapa política de Venezuela, “un número significativo” de presos políticos se reduce a ocho personas. Al menos para el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, quien anunció el jueves la puesta en libertad de un grupo de activistas, políticos, periodistas y extranjeros como “un gesto para consolidar la paz y la convivencia pacífica”.
El mismo jueves salieron de la cárcel cinco españoles, entre ellos Rocío San Miguel, la abogada y activista de los derechos humanos detenida en febrero de 2024 y acusada de participar en una conspiración contra Nicolás Maduro, el presidente venezolano depuesto y secuestrado por Estados Unidos la semana pasada con una intervención militar.
San Miguel, venezolana con la doble nacionalidad española, era uno de los presos polítcos más relevantes del país, y su liberación representa uno de los pasos adelante que reclamaba a la nueva adminstración chavista el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares.
Directora de la oenegé Control Ciudadano, Rocío San Miguel se desplazó directamente a Madrid con el resto de españoles liberados, que son José María Basoa, Andrés Martínez, Miguel Moreno, Ernesto Gorbe y Sofía Sahagún. Basoa y Martínez son los dos vascos detenidos en el Amazonas venezolano y encarcelados bajo la acusación de pertenecer al Centro de Inteligencia Español (CNI) y de estar involucrados en otra trama para derrocar a Maduro, presidente del 2013 al 2026.
El político opositor Enrique Márquez abraza a su esposa, Sonia Lago, a la salida del centro de detención El Helicoide en Caracas
Además de los españoles, el movimiento de aperturismo prometido por Jorge Rodríguez, hermano de la nueva preidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se redujo a la liberación de tres personas más. Destacan dos personalidades políticas, Enrique Márquez, excandidato presidencial y colaborador de María Corina Machado, y el político y empresario Biagio Pilieri.
Enrique Márquez fue el impulsor de la cruzada judicial para denunciar como falsos los resultados de las elecciones presidenciales de 2024. Márquez encabezó una lucha judicial fallida contra el oficialismo, que declaró la victoria de Maduro. Los observadores internacionales reconocieron el fraude electoral y estimaron que el vencedor legítimo era Edmundo González, el candidato propuesto por la líder de la oposición, que entonces vivía en la clandestinidad dentro de Venezuela y que estaba inhabilitada para poder concurrir en los comicios.
Edmundo González se exilió de manera voluntaria en España mientras Márquez era encerrado en la prisión El Helicoide, uno de los símbolos de la represión chavista en Caracas. A la espera de saberse si habrá más excarcelaciones, el yerno de Edmundo González, Rafael Tudares, siguen encerrado bajo custodia de las autoridades venezolanas.
Biagio Pilieri, que también tiene la nacionalidad italiana, fue detenido en las protestas contra la decisión del Tribunal Supremo de dar validez a la victoria electoral de Maduro.
Según Foro Penal, un importante grupo local de derechos humanos, en Venezuela había 863 presos políticos, de los que por ahora solo pueden descontarse ocho.


