Las Claves
- Bill Clinton y Hillary Clinton rechazaron comparecer ante el Congreso por las investigaciones relacionadas con el proceso de Jeffrey Epstein.
- Los Clinton calificaron la citación de James Comer como una
El expresidente de Estados Unidos Bill Clinton y su esposa, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, han comunicado que no acatarán una citación del Congreso para comparecer en las indagaciones sobre el proceso de Jeffrey Epstein. Mediante un texto difundido en sus plataformas digitales, los Clinton desestiman lo que califican como una maniobra “inválido e inaplicable legalmente” de James Comer, el republicano que encabeza el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, para forzar su declaración ante el Congreso.
“Cada persona debe decidir cuándo ha visto o soportado suficiente y está lista para luchar por este país, sus principios y su gente, sin importar las consecuencias. Para nosotros, ese momento es ahora”, manifiestan los Clinton en su comunicación grupal remitida a Comer, una sólida declaración de cuatro hojas donde recriminan a los republicanos el uso de la ley para acosar a los rivales políticos del presidente Donald Trump.
Comer ha advertido frecuentemente con acusar de desacato a ambos demócratas en caso de no acudir a los testimonios, los cuales representan habitualmente la fase inicial para enviar a un individuo ante el Departamento de Justicia con el fin de procesarlo. Estableció el martes como el término final para que el expresidente testificara y el miércoles para la excandidata, no obstante, faltando escaso tiempo para que expire el periodo, los dos han manifestado con claridad que no asistirán a la sesión de preguntas.
De acuerdo con los Clinton, su requerimiento ante el Congreso constituye un trámite con trasfondo político “literalmente diseñado para resultar en nuestro encarcelamiento”. “Estamos seguros de que cualquier persona razonable, dentro o fuera del Congreso, verá, basándose en todo lo que publicamos, que lo que usted está haciendo es tratar de castigar a quienes considera sus enemigos y proteger a quienes cree que son sus amigos”, manifiestan en su misiva dirigida a Comer. En dicho texto, señalan que, a partir del inicio de las indagaciones el ejercicio anterior, únicamente se han presentado dos individuos de los ocho convocados por el representante republicano en el Congreso, sin que se haya solicitado el testimonio de Trump, cuyo vínculo estrecho con Epstein resultó evidente y conocido por todos.
“Usted afirma que sus citaciones son inviolables cuando se usan en nuestra contra, pero permaneció en silencio cuando el presidente en funciones adoptó la misma posición hace poco más de tres años como expresidente”, señalan los Clinton. “Le pedimos que publique ese análisis para que el público pueda ver cómo esto es otro ejemplo más del desprecio casual por la ley del país. Mientras tanto, no ha hecho nada con su capacidad de supervisión para obligar al Departamento de Justicia a cumplir la ley y liberar todos los archivos sobre Epstein, incluyendo cualquier material relacionado con nosotros, como hemos solicitado públicamente”.
El antiguo mandatario Clinton figura, del mismo modo que Trump, entre las numerosas personalidades de relevancia que surgen en los expedientes publicados este ejercicio por el Congreso vinculados al abusador y traficante Epstein. Los parlamentarios ratificaron al concluir el pasado año una normativa que exigía al Departamento de Justicia dar a conocer la totalidad de los registros bajo su custodia, aunque finalmente la Administración únicamente reveló una fracción de las pruebas, donde Trump casi no es mencionado.
Los documentos recientes refuerzan las pruebas del amplio círculo de vínculos que poseía Epstein con figuras de gran prestigio previo a su ingreso en la cárcel, inicialmente en el 2008 y posteriormente en el 2019, fecha en la cual falleció dentro de un calabozo de Manhattan. Dentro de este grupo, aparte de Trump y Clinton, figuran el príncipe Andrés de Reino Unido; el antiguo secretario del Tesoro de Barack Obama, Larry Summers; el otrora consultor y estratega de Trump, Steve Bannon; el empresario de tecnología Bill Gates; el director de cine Woody Allen; el pensador Noam Chomsky o los intérpretes Michael Jackson, Mick Jagger y Diana Ross.
Figurar en estos documentos, ya sean los divulgados por el Congreso (originados por los sucesores de Epstein) o los revelados por el Departamento de Justicia (derivados de sus pesquisas contra el delincuente y su colaboradora Ghislaine Maxwell), no supone que tales figuras hayan cometido actos ilegales. No obstante, evidencian un vínculo estrecho con Epstein, quien coordinó múltiples eventos con celebridades, e incrementan las sospechas acerca de lo que sabían sobre su red de menores.
Bill y Hillary Clinton, exmandatario y anterior secretaria de Estado de EE.UU.
El jefe de Estado ha convertido al Departamento de Justicia en una herramienta para acosar a sus oponentes políticos.
El demócrata Clinton, cuyo vínculo con Epstein ya se había hecho público, destaca por su presencia en numerosas imágenes, entre ellas una en un jacuzzi donde se distinguen los pies de una mujer, otra donde se le observa nadando en una alberca con Maxwell y una más que retrata a una joven ubicada sobre el regazo del antiguo mandatario en lo que aparenta ser una aeronave.
En su extensa misiva, los demócratas aprovechan la oportunidad para arremeter contra el proceder del gobierno: “El último año nuestro Gobierno ha llevado a cabo actos sin precedentes, incluso contra nuestros propios ciudadanos. Personas han sido detenidas por agentes federales enmascarados en sus hogares, sus lugares de trabajo y las calles de sus comunidades. Estudiantes y científicos con visas que les permitían estudiar y trabajar aquí han sido deportados sin el debido proceso. Las personas que sitiaron el Capitolio de EE.UU. Han sido indultadas y llamadas héroes”.
“Agencias vitales para la seguridad nacional del país han sido desmanteladas. Universidades, empresas de medios y bufetes de abogados han sido sometidos a amenazas respecto a su financiación, acceso y licencias, a menos que hicieran concesiones y renunciaran a su derecho a la libertad de expresión protegida constitucionalmente. Tropas estadounidenses han sido desplegadas en las calles de nuestras ciudades y pueblos. El Departamento de Justicia ha sido utilizado como un arma, bajo la dirección del Presidente, para perseguir a opositores políticos. Y, más recientemente y de manera desgarradora, un agente del ICE mató hace apenas unos días a una madre desarmada”, recuerdan en su comunicado.


