Internacional

La épica remontada de Soares

Elecciones en Portugal

Portugal rememora el acontecimiento insólito de unos comicios presidenciales decididos en segunda vuelta, logrados en 1986 por el postulante que tan solo alcanzaba un 6% en las encuestas.

La noche electoral del 23 de enero de 1986, Mário Soares alza los brazos en señal de victoria en Lisboa

En el transcurso de la noche electoral del 23 de enero de 1986, Mário Soares alza sus brazos para festejar la victoria en Lisboa.

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Comenzó con apenas un 6% en los sondeos, no obstante el socialista Mário Soares alcanzó la presidencia del país en la ronda final con una diferencia de 2,4 puntos frente al conservador Diogo Freitas do Amaral. Portugal conmemora exactamente cuatro décadas más tarde su proceso electoral más legendario, los únicos comicios presidenciales con doble vuelta, dado que ningún aspirante logró rebasar inicialmente el umbral reglamentario de la mayoría absoluta.

“Un 6”. De esta forma detalla de manera sencilla el sociólogo António Barreto, integrante del equipo de Soares, el desalentador panorama que atravesaban poco antes de los comicios en el excelente documental recientemente difundido por la RTP, obra de Paulo Pena e Ivan Nunes. La crónica de A dos vueltas: Mário Soares y las presidenciales de 1986 guarda semejanzas con el contexto presente, debido a la duda constante y al encadenamiento de sorpresas y cambios bruscos en las encuestas. No obstante, también describe una época diferente, especialmente por el nivel cultural de los dirigentes de aquel tiempo, el entusiasmo de los mítines multitudinarios y la televisión de tonos apagados como único medio visual, en una Tierra que vivía el final de la guerra fría, amenazada por la catástrofe atómica, aunque con mayor estabilidad.

En aquel tiempo no se registraba la actual abundancia de sondeos. En ellos sobresalía desde 1984 Maria de Lourdes Pintasilgo, aliada del mandatario saliente, el general Ramalho Eanes, quien había fundado su propia formación, el PRD, con gran fuerza en las elecciones de 1985. Sin embargo, Eanes prefirió al socialista Francisco Salgado Zenha, distanciado ya de su amigo Mário Soares, quien ese año abandonó la presidencia del gobierno muy debilitado por la crisis económica. Su sucesor, en minoría, fue el conservador Aníbal Cavaco Silva, que decidió otorgar el respaldo de su partido, el PSD, al aspirante de la otra fuerza derechista, Freitas do Amaral, integrante del pequeño CDS.

De esta manera, en el otoño, ante la ronda inicial fijada el 26 de enero de 1986, Freitas sobresalía mientras Pintasilgo perdía fuerza al no conseguir el respaldo del por aquel entonces influyente Partido Comunista Português (PCP), el cual terminó apoyando a Salgado Zenha dentro del contexto del conflicto interno socialista. Se llegó a la votación con una doble pugna, la de Freitas intentando superar el 50%, meta de la que se quedó a 3,7 puntos, y la disputa entre Soares y Zenha, decidida a favor del primero con un 25,4% frente a un 20,8%.

Haciendo gala de su naturaleza como un político excepcional, Soares, quien representó los intereses de la OTAN en el Portugal de la revolución de los claveles, consiguió obligar a su gran rival, el dirigente comunista Álvaro Cunhal, a respaldarlo durante la segunda ronda, donde congregó a todo el espectro de izquierda, incluyendo a su propia formación, con el fin de vencer a Freitas, bajo una elevadísima concurrencia, alcanzando el 78%. Selló de este modo una recuperación histórica y memorable.

Periodista destacado en Galicia y Portugal y cronista de Política. Graduado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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