Internacional

Trump revoca el ofrecimiento hecho a Canadá para integrarse en su Junta de Paz.

Estados Unidos

Aprueban la medida tras las famosas

El presidente Donald Trump recibió en el Despacho Oval al primer ministro Mark Carney, el pasado 6 de mayo.

El mandatario Donald Trump mantuvo una reunión en el Despacho Oval junto al primer ministro Mark Carney, el anterior 6 de mayo.

El organismo denominado Junta de Paz presentada ayer por Donald Trump en Davos (Suiza), una suerte de entidad global establecida para vigilar la estabilidad en Gaza, con el propósito final de reemplazar a la ONU, representa una muestra clara de la transformación en las coaliciones de Estados Unidos después de un año de Trump en la presidencia. Únicamente una nación de Europa, la Hungría de Víktor Orban, se ha integrado al proyecto de Estados Unidos, integrado por una mayoría de países autoritarios, entre los que figuran Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Vietnam, Bielorrusia, Pakistán o Azerbaiyán. Apenas tres integrantes de este comité son calificados como democracias según el escalafón de Freedom House: Argentina, Israel y Kosovo.

En una publicación a través de su red social, Trump informó el jueves que iba a retirar su invitación al primer ministro de Canadá, Mark Carney, para unirse a la nueva organización. Aunque no explicó el motivo, el cambio de criterio se produce después de dos acontecimientos relevantes: el discurso de Carney en Davos, en el que avisó de una “ruptura” del orden internacional basado en reglas y llamó a las “potencias intermedias” a unirse ante el expansionismo estadounidense; y el reciente acercamiento de Canadá a China, con cuyo presidente, Xi Jinping, se reunió Carney en Pekín la semana pasada para afianzar su “asociación estratégica” a nivel comercial.

“Por la presente, esta carta sirve para comunicar que el Consejo de la Paz retira su invitación para que usted se incorpore en representación de Canadá a lo que será el consejo de líderes más prestigioso jamás reunido, en cualquier momento”, escribió Trump en su publicación, en forma de carta dirigida a Carney. Hasta hace un año, los dos vecinos norteamericanos compartían una alianza cercana e histórica, que comenzó a romperse cuando Trump declaró su intención de anexionar Canadá e impuso aranceles a sus importaciones.

El primer ministro canadiense recibió la semana pasada la invitación a la Junta de Paz y, en un primer momento, su equipo había mostrado interés en aceptarla. Sin embargo, se mostró reticente al conocer el monto que Trump obliga a pagar a los miembros que quieran participar: más de 1.000 millones de dólares a cambio de un asiento permanente en la organización.

Aunque aspira a competir con la ONU, una organización desacreditada por Trump –que afirma que ha resuelto 8 guerras en el mundo sin su ayuda–, este cuerpo dista mucho de una organización internacional al uso. Su carta fundacional otorga a su presidente, a Trump, un amplio poder que incluye su autoridad para vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar y expulsar miembros y designar a su sucesor. Eso explica que democracias como España, Francia o Alemania hayan declinado participar, así como la reticencia de China.

Trump solicita 1.000 millones de dólares por una plaza en su Junta de Paz, entidad bajo su mando y con total autoridad de veto.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que solo se unirá si puede utilizar los fondos de su país congelados en EE.UU. Para pagar la cuota de entrada, aunque sus intereses ya están representados por Hungría y Bielorrusia. Anoche, en sus declaraciones a bordo del Air Force One camino a Washington, Trump dijo que no le parecía mal: “Si van a usar su dinero, lo veo estupendo”.

La exclusión de Canadá es el último desaire de Trump contra su vecino del norte, con quien EE.UU. Comparte la mayor frontera del mundo. La amenaza de anexión de Canadá, así como la desavenencia de Trump con Justin Trudeau, el predecesor de Carney, deterioró enormemente hace un año las relaciones entre los dos países norteamericanos, que con Joe Biden habían gozado de un gran momento. Como herramienta de presión, Trump aprobó aranceles para las importaciones del país con el mismo argumento que utilizó contra México: que no han hecho lo suficiente para controlar la entrada de inmigrantes y drogas como el fentanilo. Bajo esa excusa, estaba condenando a Canadá a un precipicio económico, pues alrededor del 75% de sus exportaciones van a EE.UU.

Debido a la animosidad de Washington, la administración de Canadá busca disminuir su subordinación hacia EE.UU. Y ha tomado una actitud de oposición frente a Trump, instando a diversas naciones democráticas a proteger la legalidad internacional. La población igualmente ha respondido de forma similar, mediante el rechazo a mercancías de EE.UU. Y a sus puntos de interés vacacional. No obstante, existe desacuerdo interno respecto a este enfoque: Pierre Poilievre, quien encabeza la oposición en Canadá, alertó sobre las amenazas de aumentar la tensión con el influyente país colindante, además de la posibilidad de profundizar los vínculos con “poderes hostiles” como China.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Washington

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