El político laborista Mandelson abandonará su escaño en la Cámara de los Lores debido al escándalo Epstein.
Corrupción
El antiguo responsable de la cartera reveló estadísticas financieras reservadas al abusador infantil norteamericano.

Mandelson sentía poco aprecio por los periodistas, y en diversas ocasiones los recibió en su habitación de hotel portando solamente una bata y prendas íntimas.

De acuerdo con el antiguo mandatario estadounidense Lyndon B. Johnson, la tarea primordial de cualquier líder público consiste en dominar el cálculo. No obstante, aludía a respaldos, sufragios, curules, aliados y adversarios. Aquello que el integrante del laborismo Peter Mandelson (quien fuera ministro junto a Blair y Brown, y hace poco representante en Washington) lograba contabilizar era principalmente capital. Los fondos que obtenía mediante concesiones y, tal como se ha evidenciado recientemente, datos confidenciales.
En este momento, el ex embajador británico se alista para retirarse de la Cámara de los Lores, la cámara alta del Parlamento, a raíz de nuevos hallazgos sobre sus nexos con Jeffrey Epstein, según reporta el Financial Times este martes citando a fuentes conocedoras del asunto.
El último legajo de millones de documentos relacionados con el pedófilo norteamericano Jeffrey Epstein no presenta descubrimientos acerca de su vínculo con Trump (como era de esperar), aunque arremete otra vez contra Mandelson, el cual, después de perder la prebenda de enviado diplomático ante la Casa Blanca con estancia en una increíble mansión de la Avenida Massachussetts, se ha visto obligado actualmente a entregar su credencial de integrante del Labour, un enorme deshonor considerando que su abuelo fue un personaje relevante del Partido durante la época de entreguerras.
Percibió 87.000 euros de aquel pederasta, y su esposo 11.600 adicionales para una formación en osteopatía y costear diversos desembolsos.
No ejerce como diplomático ni como afiliado, y si dependiera del primer ministro Keir Starmer, tampoco formaría parte de los Lores, aunque para ello tendría que renunciar o modificarse la ley, ya que actualmente no existe un método sencillo para expulsar a alguien de la cámara alta del Parlamento, por muy graves y vergonzosas que sean sus faltas. En la mayoría de las ocasiones, los implicados en polémicas dimiten antes de sufrir la deshonra de ser despojados de su distinción, pero —al menos por ahora— Mandelson no parece dispuesto a tomar esa vía. Habrá que ver si resiste.
Recientes archivos vinculados al caso Epstein revelan que durante 2009, mientras ejercía como secretario de Negocios de Gordon Brown bajo la crisis económica, entregó al abusador un informe con estrategias reservadas del ejecutivo británico destinadas a enajenar activos públicos secundarios a empresas privadas por 25.000 millones de euros, buscando reducir el déficit nacional y propiciar que el Banco de Inglaterra recortara las tasas de interés. Asimismo, aseguró a su protector que realizaba los máximos esfuerzos para evitar que las bonificaciones líquidas de los directivos bancarios tributaran, aunque enfrentaba una dura oposición de otros miembros del Gabinete. “No te preocupes, estoy en ello”, le aseveró.
Era de conocimiento público que Mandelson solía alojarse con Epstein en su propiedad del Caribe, habiéndose quedado en su apartamento de Manhattan para cuidar la vivienda y vivir con opulencia cuando el delincuente sexual recibió su sentencia inicial por explotación de menores. En la actualidad, registros financieros han mostrado que percibió de su allegado un mínimo de 75.000 libras esterlinas (87.000 euros) mediante tres transferencias distintas, mientras que su esposo consiguió 10.000 libras adicionales (11.600 euros) de parte del millonario para costear estudios de osteopatía y otros “pequeños gastos”. Vaya clase de amistad.
Si Mandelson hubiese recibido esa suma tras divulgar datos financieros reservados del Reino Unido a China o Rusia, se le tildaría de traidor y encararía una fuerte sentencia carcelaria. Sin embargo, al tratarse de un inversor estadounidense —aun cuando sus labores abarcaran la prostitución y el suministro de mujeres a sus allegados para ganar favores—, el hecho no se juzga con la misma severidad. Con todo, el ex mandatario Gordon Brown ha exigido que se lleve a cabo un escrutinio detallado.
La situación afecta igualmente a Starmer, ya que pone nuevamente en duda su olfato político tras designar a Mandelson como representante en Washington con el fin de influir sobre Trump y obtener beneficios (políticos y mercantiles) para Gran Bretaña, entablando una amistad similar a la que mantuvo con Epstein. Todo ello a pesar de que en dos ocasiones tuvo que renunciar a su cargo ministerial en el New Labour debido a polémicas por tráfico de influencias (inicialmente por omitir un crédito de un compañero para adquirir una vivienda, y posteriormente por mediar en la entrega de un pasaporte británico a un magnate de la India y patrocinador del Labour). No obstante, el primer ministro se dejó cegar por su empeño en mantener una relación cordial con la Casa Blanca sin importar el coste, y la estrategia terminó siendo contraproducente.
Mandelson dedicó una tarjeta por el cincuenta aniversario de Epstein como “tu mejor amigo”, afirmando que no era culpable de los crímenes imputados y pidiéndole entereza para sostener su inocencia. Tiempo después, declaró ignorar su red de trata de mujeres ya que, dada su condición homosexual, no se le presentaban estas opciones como al príncipe Andrés y otros conocidos. Tras esto reconoció su error al frecuentar al delincuente sexual y expresó su arrepentimiento.
Como uno de los creadores del nuevo laborismo, Mandelson sostuvo que al Gobierno Blair no le molestaba que alguien se volviera “asquerosamente rico”. Resulta evidente que aludía principalmente a su propia figura. Con el transcurso de los años, ya no ejerce de ministro, ni de embajador, ni pertenece al Labour. No obstante, conserva permanentemente su distinción de lord.
Sexo en Windsor
La fallecida monarca Isabel se habría escandalizado al conocer que su descendiente —el antiguo príncipe Andrés y anterior duque York— pernoctó en el Royal Lodge, su hogar en Windsor, junto a una joven de veinte años remitida por Jeffrey Epstein, a quien posteriormente ofreció té y una visita guiada por el Palacio de Buckingham. Tal afirmación proviene de un letrado de Florida que actúa en nombre de los afectados por el abusador. Los recientes archivos vinculados al proceso de Epstein señalan que se le facilitó un encuentro en Londres con una “rusa lista y guapa”, y contienen imágenes suyas a gatas encima de una mujer con ropa. Asimismo, sugieren que el empresario le planteó acuerdos comerciales en Rusia, Libia y naciones del Golfo, manteniendo su vínculo incluso tras la sentencia judicial.
