Internacional

Trump organizará una oración colectiva en Washington para “consagrar a EE.UU. Como una sola nación bajo Dios”

Estados Unidos

El dirigente incorpora el credo cristiano en su doctrina nacionalista blanca ante una presunta “campaña” del bando demócrata con el propósito de “expulsar a los creyentes de la vida pública”.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, inclina su cabeza para una oración durante el National Prayer Breakfast anual en el Washington Hilton.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, inclina su frente en un gesto de oración durante el National Prayer Breakfast anual en el Washington Hilton.

ALEX WONG / AFP

“La religión está de vuelta”, festejó Donald Trump al comenzar el día en el Desayuno Nacional de Oración, un encuentro anual donde todos los mandatarios, comenzando por Dwight Eisenhower, han brindado el discurso inicial en el hotel Hilton de Washington. “Nuestras iglesias se están llenando, algo que no pasó durante dos años, durante el covid. Los demócratas os trataron terriblemente”, sumó sin mostrar pruebas, ante cientos de parlamentarios, ejecutivos y figuras destacadas, entre las cuales se encontraba el líder de El Salvador, Nayib Bukele.

Durante una controvertida intervención de hora y media cargada de sus acostumbrados sarcasmos contra los demócratas, reproches a los “agitadores” de Minnesota, aseveraciones sobre el presunto engaño en las elecciones de 2020 y, naturalmente, referencias a Joe Biden, Trump comunicó una noticia: “Esta mañana, me complace anunciar que el 17 de mayo del 2026 invitamos a estadounidenses de todo el país a reunirse en nuestro National Mall para rezar, dar gracias y leer”, manifestó, al introducir una masiva reunión religiosa en el paseo principal del corazón de Washington, que llega desde el Capitolio hasta el monumento a Abraham Lincoln.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

Cuestiona el voto religioso a demócratas

Mediante esta oración conjunta, “vamos a hacer algo que todo el mundo decía que era muy difícil. Vamos a volver a consagrar a Estados Unidos como 'Una sola nación bajo Dios'”, ha declarado el republicano, haciendo referencia al Juramento de Lealtad, que suele recitarse en diversos actos institucionales y escuelas del país. El mandatario –un individuo sentenciado por abuso sexual y que alardea de sus tácticas implacables frente a los migrantes– se ha postulado como el protector del cristianismo al manifestar que su Administración combate la “campaña militante e intolerante que intentó expulsar a los creyentes religiosos de la vida pública y de la sociedad. Ahora, los líderes religiosos son respetados tanto o más que cualquier otro líder de cualquier tipo en cualquier parte del mundo”.

Trump, quien jamás sobresalió por ser devoto, adoptó verbalmente el cristianismo en su contienda electoral inicial de 2016, logrando mediante una postura contra el aborto el respaldo del 80% de los evangélicos blancos, además de diversas agrupaciones cristianas. A medida que transcurrió el tiempo, ha sacado partido de la ventaja política de presentarse como una persona creyente, incorporando dicha imagen en su narrativa nacionalista y de supremacía blanca. Tras salir ileso de un atentado contra su vida en el reciente periodo electoral, sostuvo que permanecía con vida “por la gracia de Dios Todopoderoso”, habiendo sido rescatado con el fin de “salvar a esta nación”, empleando una retórica similar a la que justificaba a los monarcas absolutistas del Antiguo Régimen en Europa.

Durante su segunda administración, Trump ha empleado la fe con el fin de promover su visión de que la civilización de occidente, y consecuentemente el cristianismo, se encuentra en peligro debido a la inmigración. Ha instaurado una Oficina de la Fe de la Casa Blanca destinada a “proteger” la fe, ha puesto en marcha la Comisión de Libertad Religiosa, con la misión de detectar “amenazas” al cristianismo, ha conformado el Grupo para erradicar el sesgo anticristiano y ha decorado las instalaciones gubernamentales con iconografía religiosa. Este jueves, aparte de comunicar un rezo masivo en Washington para el siguiente mayo, ha manifestado que el Departamento de Educación lanzará una directriz inédita para “proteger el derecho a la oración de las escuelas públicas”.

“Ahora los demócratas nos demandarán, pero ganaremos”, ha sostenido Trump, quien vincula a sus oponentes ideológicos con la falta de fe y, en consecuencia, con una maldad que debe ser erradicada de la comunidad. “No sé cómo una persona de fe puede votar por un demócrata. De verdad que no”, agregó posteriormente, mientras se escuchaban exclamaciones de rechazo por parte de varios legisladores allí reunidos. “Sé que hay algunos aquí hoy. No sé por qué están aquí, porque desde luego no nos dan su voto... Hacen trampa”, concluyó tajante, fusionando las creencias espirituales con la actividad pública para generar fractura, evidenciando que su supuesta fe cristiana –una doctrina que fomenta el afecto hacia los demás y la clemencia “a los que nos ofenden”– responde más a intereses de campaña.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Washington

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