Internacional

El actual desequilibrio nuclear fuerza a Europa a considerar su propio resguardo atómico.

Fin del New START

Alemania expresa su disposición, en concordancia con Polonia o Suecia, para ampliar el alcance de la protección francesa a la totalidad de Europa.

Un misil nuclear intercontinental Minuteman III desarmado lanzado durante una prueba, en California 

Un misil balístico intercontinental Minuteman III sin cabeza de combate fue lanzado en el marco de una prueba en California. 

CLAYTON WEAR / AFP

Incertidumbres respecto al Artículo 5. Advertencias de aranceles. Ambiciones acerca de Groenlandia. Una Estrategia de Seguridad Nacional que menosprecia a Europa. El ejercicio inicial del segundo periodo del mandatario estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca ha conmocionado a sus socios a este lado del Atlántico, quienes han convertido la soberanía estratégica de la UE en su objetivo más urgente. No obstante, el gran obstáculo que detiene cualquier anhelo de emancipar a Europa de EE.UU. Reside en la disuasión nuclear. Mediante la muerte del tratado New START, la actual inestabilidad global ha derivado en un caos atómico y acelera la discusión relativa a un escudo nuclear europeo.

A partir de la guerra fría, la UE ha permanecido resguardada por la disposición de defensa común y el paraguas atómico americano. Sin embargo, las intimidaciones y el menosprecio de Trump hacia sus socios han resquebrajado una alianza de ocho décadas fundamentada en metas conjuntas y en la seguridad recíproca. Únicamente cuatro vocablos fueron suficientes para fracturar este último pilar. “No, no te protegería”. Con esa frase replicó Trump a la consulta de un dirigente europeo sobre su comportamiento ante una eventual ofensiva rusa. Dicha conexión ya no se considera garantizada, dejando a los europeos expuestos ante una cruda realidad: ¿y si EE.UU. Nos deja de lado?

La caída de un tabú

Berlín está dejando atrás su tradicional postura de rechazo a la energía nuclear.

El canciller alemán, Friedrich Merz, confirmó hace poco que diversas naciones de Europa están sopesando la propuesta de desarrollar una salvaguarda nuclear continental. Esta discusión se encuentra aún en una instancia sumamente incipiente. No obstante, se ha roto finalmente una prohibición. Berlín está dando por terminada su postura de antaño antinuclear y se manifiesta abierta, junto a otras opiniones que ya se escuchan en Polonia o Suecia, a evaluar la opción de expandir el amparo del escudo francés al resto de Europa. Ante un entorno cada vez más errático y precario, los ciudadanos de Europa tienen muy grabada una lección cercana: Ucrania abandonó su arsenal nuclear y actualmente se aproxima a su cuarto año de invasión rusa.

Convertirse en una potencia atómica implica mucho más que disponer de proyectiles y sistemas de disparo. Demanda organización, gestión de peligros, jerarquías de control, un gasto económico inmenso, una transformación en la mentalidad social, determinación gubernamental y saberes técnicos complejos. Y conlleva años, si no es que decenios.

En el futuro inmediato, no considero que debamos hacernos falsas expectativas al suponer que un escudo nuclear europeo represente una alternativa auténtica.

Chris Kremidas-Courtney

Experta en seguridad del European Policy Center

Debido a esto, los especialistas convienen en que no resulta factible contemplar un arma nuclear europea en el futuro cercano. “A corto plazo, no creo que debamos engañarnos pensando que un paraguas nuclear europeo sea un sustituto real del estadounidense. Lo que sí me parece realista es una europeización gradual de la disuasión dentro de las estructuras existentes de la OTAN”, detalla ante Guyana Guardian Chris Kremidas-Courtney, especialista en seguridad del European Policy Center (EPC). “Por ahora, la disuasión proporcionada por EE.UU. Es la única opción disponible. Pero eso no significa que los europeos no puedan o no deban comenzar a pensar en soluciones alternativas”, concuerda Anand Sundar, analista del European Council on Foreign Relations (ECFR)

Tras descartarse el desarrollo de un proyectil atómico ‘Made in EU’, la opción que gana fuerza es la de extender la protección de París. La salida del Reino Unido convirtió a Francia en la única nación de la unión con armamento nuclear. El mandatario Emmanuel Macron ha planteado la posibilidad de brindar esta cobertura a diversas naciones de Europa, aunque bajo requisitos rigurosos, financiamiento y manteniendo a la V República como la autoridad exclusiva para activar el sistema. Francia se niega a renunciar a su force de frappe. Durante los años 50, el mismo Charles de Gaulle declinó el ofrecimiento del líder Konrad Adenauer para fabricar un artefacto europeo en colaboración con Italia.

Asimismo, el arsenal galo dispone de aproximadamente 290 ojivas nucleares. Se encuentra bastante lejos de las 3.700 de EE.UU. Y las 4.309 de Rusia, conforme a las estadísticas más recientes del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés).

Las reservas galas disponen de aproximadamente 290 cabezas nucleares.

Menor claridad; mayor peligro

El New START, el acuerdo final de supervisión atómica entre Estados Unidos y Rusia, concluyó este jueves. Ambas naciones, poseedoras del 90% del armamento nuclear global, tienen ahora la libertad de incrementar sus depósitos sin restricciones por primera ocasión desde la guerra fría. Para Europa, situada en el conflicto estratégico entre China, Estados Unidos y Rusia, esto representa un indicio adicional del alejamiento respecto a Washington. “Aunque Europa nunca ha sido parte oficial del mismo, es una parte interesada clave. Se puede decir que era su principal beneficiaria”, sostiene Kremidas-Courtney.

La reducción de la transparencia derivará en un incremento de las amenazas, mayores peligros de fallos en los cálculos y una inversión militar menos productiva. Informantes de la OTAN manifiestan su inquietud ante el nuevo periodo que comienza. Admiten que “la irresponsable retórica nuclear y las señales nucleares coercitivas de Rusia demuestran una postura de intimidación estratégica” al tiempo que, de forma simultánea, China sigue aumentando y variando con celeridad su armamento atómico.

La dificultad primordial radica en que una realidad desprovista de pactos para la regulación de armamento resulta bastante más arriesgada.

Anand Sundar

Analista del European Council on Foreign Relations

Al peligro de una intensificación accidental se suma asimismo el desasosiego que una realidad carente de regulación nuclear es capaz de provocar en una población afectada por múltiples crisis simultáneas. “El problema más grave es que un mundo sin acuerdos de control de armas es mucho más peligroso. Estamos entrando en una nueva era nuclear marcada por la expansión de los arsenales, una creciente disposición a utilizarlas y la caída de las barreras normativas a la proliferación. En un mundo así, podríamos ver un aumento de los incentivos hacia programas europeos de armas nucleares”, sostiene Sundar.

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