Internacional

Estados Unidos e Irán, optimistas tras la primera ronda de conversaciones

Oriente Medio

Sobre la mesa está el futuro del programa nuclear iraní, su arsenal y su conexión con grupos aramados

El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, se reúne con su homólogo omaní, Sayed Bader el Busaidi, en Mascate 

El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, se reúne con su homólogo omaní, Sayed Bader el Busaidi, en Mascate 

Omani Ministry of Foreign Affair / Reuters

La primera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán concluyó este viernes en Mascate con un optimismo imprevisible, y bajo la promesa de un segundo encuentro. 

Tras un cambio de ubicación -EE.UU. Propuso Estambul como lugar para la reunión- Omán se ha convertido en el principal mediador entre Washington, cuya armada sigue atracada en el golfo Pérsico, y Teherán, que promete responder con fuego a cualquier ataque de la primera potencia militar del mundo.

Por primera vez desde el estallido de las protestas en Irán y el inicio de las amenazas del presidente Donald Trump de atacar al régimen, ambos bandos relajaron el discurso belicista. “Fue un buen inicio de las negociaciones. 

Y existe un entendimiento para continuar las conversaciones. La coordinación sobre cómo proceder se decidirá en las capitales”, declaró el ministro de Exteriores persa, Abás Araqchi, a la televisión estatal iraní. “Si este proceso continúa, creo que alcanzaremos un buen marco de entendimiento”, añadió.

La delegación estadounidense, liderada por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, llegó a la mesa con cuatro peticiones para la República Islámica. Estados Unidos demanda el desmantelamiento del programa nuclear iraní, el principal punto crítico de las negociaciones y una línea roja para Washington. 

Pero, además, busca incluir en la agenda el arsenal de misiles balísticos de Irán, su apoyo a grupos armados en la región y la situación interna del país, según afirmó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.

Sin embargo, desde Teherán anunciaron que estas serían únicamente “conversaciones nucleares”, y que no están dispuestos a renunciar a su fuerza armada. 

Línea roja para EE.UU.

Teherán “solo discutirá sobre la cuestión nuclear”, declaró el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi

El ministro de Exteriores iraní subrayó que “cualquier diálogo requiere abstenerse de amenazas y presiones” y dejó claro que Teherán “solo discute la cuestión nuclear. No discutimos ningún otro asunto con Estados Unidos”, afirmó Araqchi en declaraciones a la agencia estatal IRNA.

Las conversaciones, con mediación omaní, empezaron con una hora de retraso, y los equipos negociadores permanecieron en salas separadas. Tras este primer contacto, los representantes de ambas delegaciones regresarán ahora a sus países para realizar consultas internas antes de una segunda ronda. 

“La coordinación sobre cómo proceder se decidirá en las capitales”, insistió el jefe de la diplomacia iraní, que admitió que “la falta de confianza es un gran desafío durante las conversaciones y debe superarse”.

En junio, Estados Unidos atacó objetivos nucleares iraníes, sumándose en la fase final de una campaña de bombardeos israelíes de doce días. Desde entonces, Teherán ha asegurado que su trabajo de enriquecimiento de uranio se ha detenido. Aun así, Trump ha advertido de que “probablemente ocurrirán cosas malas” si no se alcanza un acuerdo, en un pulso que ha derivado en amenazas mutuas de ataques aéreos.

Las potencias internacionales y los Estados de la región temen que un colapso de las negociaciones desemboque en otro conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, con capacidad de extenderse al conjunto de esta región rica en petróleo. 

Teherán ha prometido una respuesta contundente ante cualquier ataque militar y ha advertido a los países árabes del Golfo que albergan bases estadounidenses de que podrían convertirse en objetivos si se vieran implicados en una ofensiva.

Enemigos regionales

Israel, el gran interesado en una ofensiva sobre Irán, al que acusa de estar desarrollando un arma atómica

A pesar de los avances en el diálogo, la televisión estatal iraní informó horas antes de reunión en Mascate de que “uno de los misiles balísticos de largo alcance más avanzados del país, el Khorramshahr-4”, había sido desplegado en una de las vastas “ciudades de misiles” subterráneas de los Guardianes de la Revolución.

Pese a todo, Irán ha dejado entrever cierto margen de maniobra en el terreno nuclear. Teherán está dispuesto a mostrar “flexibilidad en el enriquecimiento de uranio, incluida la entrega de 400 kilos de uranio altamente enriquecido y la aceptación de un enriquecimiento cero bajo un acuerdo de consorcio como solución”, según dijeron la semana pasada fuentes iraníes a Reuters. 

A cambio, la República Islámica exige el levantamiento de las sanciones reimpuestas desde 2018, cuando Trump abandonó el acuerdo nuclear firmado en 2015 con seis potencias.

Estados Unidos, sus aliados europeos e Israel acusan a Teherán de utilizar su programa nuclear como tapadera para desarrollar capacidad armamentística, una acusación que Irán niega, insistiendo en que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos. 

Israel, por su parte, ha equiparado el peligro del arsenal de misiles iraní al de su programa nuclear. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmó en enero que el “intento de Irán de construir armas atómicas” y sus “20.000 misiles balísticos” eran como “dos tumores cancerígenos”.

Helena Pelicano Gómez

Helena Pelicano Gómez

Jerusalén. Servicio especial

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Colaboradora de Guyana Guardian en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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