
Prisioneros en el entramado del cariño total
Diplomacia
Epstein revela bastante más que la degradación ética de las altas esferas. El entramado de abusos y favores sexuales constituye el aspecto más evidente y, en consecuencia, más superficial de un entorno sombrío de vínculos económicos y gubernamentales. Riqueza, placer y autoridad conforman las aristas de la tríada más mundana y física. Carece de relación con la representación trinitaria y se vincula estrechamente con los impulsos que los credos monoteístas buscan contener. No obstante, lo más llamativo sobre Epstein no radica en confirmar la hipocresía de los poderosos, sino en la existencia del afecto absoluto como centro de los vínculos sociales y de Estado.
Epstein calificaba como amistades a sus acaudalados clientes. Les generaba beneficios mediante su consultoría tributaria y económica, ofreciéndoles estancia en su residencia de Nueva York, lugar donde coordinaba reuniones y charlas académicas, en su isla del Caribe o en su propiedad de Nuevo México. En esos sitios, sus socios lograban descansar y entretenerse con mujeres reclutadas. Eran todas de corta edad y varias no habían alcanzado la mayoría de edad.
El beneficio del afecto sin condiciones reside en que lo acepta todo. Representa ese vínculo sin riesgos que la inteligencia artificial nos proporciona por medio de las aplicaciones y las redes sociales. Son emociones básicas y satisfacciones al instante.
Esto constituye asimismo lo que brinda la pornografía. Se evita la ansiedad por el desempeño sexual o el temor a ser excluido. Tampoco cuentan las emociones del otro individuo. Siempre se halla disponible y exige más.

Dentro de tales vínculos no existen obligaciones éticas ni repercusiones que afrontar. Por consiguiente, el dolor queda excluido. Constituyen nexos sanadores al carecer de disputas. Se concibieron para brindar bienestar con un mínimo de dedicación.
Representan un artículo mercantil diseñado para generar adicción mediante la gratificación íntima y mental. El entramado de Epstein enganchaba a sus allegados y usuarios de la misma forma que seducen y retienen las plataformas digitales, actualmente impulsadas por la inteligencia artificial.
La subordinación se vuelve ineludible y, por consiguiente, los artículos mercantiles que la generan en herramientas políticas excepcionales.
Los varones, primordialmente quienes ostentan mando, persiguen de forma incansable el afecto total. No obstante, no actúan aceptando la duda, el temor a la caída o el rechazo inherentes a un vínculo ordinario, sino con la seguridad de que el triunfo es inevitable. Sacrifican el enigma y el interés de descubrir a un desconocido, ya que opinan que tal peligro carece de sentido cuando Epstein y los operadores digitales satisfacen cada uno de sus antojos.
La pieza documental ‘Melania’ intenta enfatizar el vigor político y sexual del presidente Trump.
Buscamos en los vínculos sociales y políticos una certeza total y una aprobación plena que solo existen en entornos digitales. El inconveniente es que diferenciar lo real de lo virtual no siempre resulta sencillo. Esta ambigüedad es fomentada por el discurso, ya que los sucesos ocurren tal como los narramos. Por esta razón, las esferas de mando se esfuerzan tanto en dominar el relato.
Epstein mantuvo su entramado gracias al respaldo de Ghislaine Maxwell, hija de Robert Maxwell, el empresario británico que recurría a los medios sensacionalistas para lograr que la realidad se posicionara siempre a su favor.
La pieza documental Melania funciona como una ilustración clara de tal distorsión. En ella se evidencia cómo el afecto total logra avanzar en las democracias liberales.
El empresario Jeff Bezos, dueño de Amazon y de Metro-Goldwyn-Mayer, ha destinado 75 millones de dólares a la publicidad comercial de la primera dama de Estados Unidos. La obra consiste en un largometraje bajo la dirección de un allegado de Epstein. Dicha cinta representa asimismo un obsequio para el mandatario, sumando otro aporte al sistema de beneficios que conecta la Casa Blanca con las firmas tecnológicas. Tales empresas constituyen, fundamentalmente, las entidades que moldean la narrativa del presente en Occidente y las responsables de crear las plataformas digitales del afecto absoluto.
Los sistemas democráticos acostumbran mofarse de la idolatría por la figura de los dirigentes dictatoriales, aunque Melania evidencia que el delirio de grandeza también resulta democrática .
El filme funciona como una herramienta política. A la presentación realizada hace siete días en Washington acudieron los integrantes del Gabinete, junto con Bezos y Tim Cook, líder de Apple. Se utilizó para distraer del luto en Minneapolis debido a la brutalidad de los oficiales federales y de la divulgación de nuevos archivos acerca de la trama Epstein, de la cual Trump igualmente formó parte.
El triunfo de Melania reside en que la primera dama, calzando tacones de aguja y perfecta en su vacuidad, acentúa el vigor político y sexual de su esposo, el presidente que cumplirá 80 años en junio. De este modo tan sencillo se manifiesta el afecto incondicional puesto al servicio del poder.
Los dirigentes, particularmente los de carácter despótico, necesitan proyectar vitalidad. Su mando se basa en la imposición. No les es permitido marchitarse ni, bajo ningún concepto, perecer. Su vigor personal se entrelaza con el de sus estados, de los cuales perciben una devoción total, cándida y constante.
De un vínculo social y político demandamos una certidumbre total y una aprobación plena.
Putin y Xi conversan habitualmente sobre el afecto de sus naciones y el anterior septiembre dialogaron en Pekín acerca de la vida eterna. Con el fin de lograrla se mostraban decididos a injertarse piezas orgánicas esenciales, nuevas y vigorosas. Epstein y sus allegados/socios igualmente intentaban evitar el paso del tiempo. Recibían consejos de un influencerexperto en longevity . Trump, enfrentando múltiples denuncias por agresiones sexuales, mantiene su cabellera y muestra a Melania, exmodelo.
Epstein, Melania y el afecto absoluto evidencian la fricción en aumento entre la moralidad y las convenciones sociales. Es bajo este marco sentimental donde los varones con mayor autoridad global definen sus determinaciones.
