Internacional

La participación se incrementa en los comicios presidenciales de Portugal pese a las tormentas destructivas.

Elecciones presidenciales

La concurrencia de personas al mediodía, el registro más destacado desde que empezaron los recuentos en 2006, sobrepasa las estimaciones previas en una jornada despejada de calma climática.

El socialista António José Seguro, gran favorito para ganar este domingo, el pasado 18 de enero celebrando en Caldas da Rainha que se acababa de imponer en la primera vuelta  

El representante socialista António José Seguro, máximo favorito para la victoria esta jornada dominical, el pasado 18 de enero celebrando en Caldas da Rainha su reciente éxito en la primera ronda.  

PATRICIA DE MELO MOREIRA / AFP

Aprovechando un respiro de sol, los portugueses están superando la desastrosa serie de tormentas de las jornadas recientes con la concurrencia matutina más alta a las urnas en unas elecciones presidenciales de la que se tenga constancia. De acuerdo con el Ministerio del Interior, a las 12 del día luso ya había sufragado en esta segunda vuelta dominical el 22,35% del padrón, rebasando el tope anterior del 21,18% de la primera fase del 18 de enero, que a su vez superó el dato previo más elevado del 19,32% en 2006, cuando se dio la mayor asistencia de este siglo en procesos para nombrar al jefe del Estado.

Esa cifra del 22,35% anunciada por el Gobierno a las 13 horas portuguesas representa una verdadera sorpresa, puesto que el pronóstico de que la afluencia bajaría era casi generalizado. Resta, sin embargo, observar la evolución del resto de la fecha, ya que, independientemente de los motivos políticos, la circunstancia de que el día comenzara despejado en casi todo el territorio debe haber pesado, al motivar a la gente a dejar sus viviendas. Por ejemplo, en la usualmente radiante Lisboa se hallaban individuos que estos días protestaban por no haber percibido el sol en lo que llevamos del 2026.

Que la abstención no aumente de forma brusca tendría que beneficiar al socialista Seguro, aunque los constantes imprevistos obligan a mantener la prudencia.

La circunstancia de que no se esté produciendo la temida inasistencia masiva, siempre dentro de los estándares de Portugal, superiores a los del norte de Europa, tendría que favorecer teóricamente al máximo favorito y ya percibido desde hace tres semanas como el futuro mandatario, el socialista António José Seguro, quien ha manifestado mayor inquietud por la concurrencia electoral que su adversario, el extremista André Ventura. La urgencia por movilizar a una derecha moderada poco convencida con su propuesta, sumada a la creciente agitación de los votantes de extrema derecha, perturbaban a este exdirigente del Partido Socialista, que anhela un éxito rotundo para validarse y bloquear la progresión de Ventura hacia la jefatura del Gobierno, la posición de mayor relevancia política.

Ventura planteó durante estos días aplazar los comicios en todo el territorio nacional debido a los temporales, en lugar de limitarse a ciertos centros de votación, que representaban cerca del 0,5% del padrón electoral según lo estipulado legalmente. Su propuesta fue desestimada por la Comisión Nacional de Elecciones, el Gobierno, Seguro y el vigente mandatario de la República, Marcelo Rebelo de Sousa. El jefe de Estado, a través de su discurso televisado al país el sábado por la noche, defendió el sufragio como una manifestación de libertad y democracia, lo cual podría entenderse como una réplica hacia Ventura. 

El amanecer, transformado en un suceso inusual en Lisboa, podría haber alterado las rutinas temporales para ejercer el sufragio.

Sea como fuere, la naturaleza incierta de los eventos contemporáneos y la serie de fenómenos imprevistos, tales como el repunte de la participación durante la mañana, aconseja una gran moderación al proponer un diagnóstico político, pues podría existir una movilización para salvaguardar el marco institucional vigente, aunque también una señal de descontento con la labor del Gobierno y el sistema democrático que los grupos radicales pretenden rentabilizar. Estos han resultado ser, verdaderamente, los más favorecidos hasta el presente por la inclinación general del pasado bienio hacia una mayor afluencia en toda clase de votaciones en Portugal.

Con una quinta parte de los ayuntamientos nacionales bajo estado de calamidad, la escala más alta de advertencia de Protección Civil, diversas localidades anegadas, gran parte de los cauces y pantanos al borde de su capacidad y miles de abonados careciendo de electricidad desde el 28 de enero, se anticipaba una concurrencia inferior al 61,5% de la ronda previa, un poco menos que el 62,6% de 2006, omitiendo siempre a los ciudadanos en el extranjero que alteran las estadísticas. Se empleaban como base las votaciones de la pandemia de enero de 2021, momento en que el brote empeoró y azotó con severidad a Portugal. En ese entonces, el índice de asistencia matutina se situó en el 17,07% y el total cerró en el 45,45%.

En este segundo turno de las presidenciales, el primero realizado en 40 años, de hecho únicamente pueden establecerse cotejos precisos con aquellas votaciones de 2021 y las del pasado enero, ya que anteriormente no se contaba con el sufragio adelantado para la totalidad de la población, del cual se hace un empleo considerable. Bajo este prisma, el punto central es que hasta las 12 de la mañana la concurrencia fue un 1,17% mayor que en enero y un 5,28% superior a la de 2021.

Tal vez que la mañana se presentara despejada, un dato excelente en el Portugal de 2026, y el anuncio de que las condiciones climáticas empeorarían durante la jornada, hayan alterado las costumbres frecuentes al momento de ejercer el voto. Sin embargo, se ha esfumado el temor a una inasistencia masiva motivada por las borrascas.

Informador en Galicia y Portugal y cronista de Política. Graduado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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