El Mencho: el mando oculto del grupo
Golpe al narcotráfico
Murió Nemesio Oseguera

El Departamento de Estado de Estados Unidos estableció en 15 millones de dólares la recompensa por la captura de 'El Mencho'

Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como El Mencho, destacaba por su temperamento gélido, metódico y reservado al frente de una de las mayores redes criminales que fue abatido por las autoridades mexicanas a sus 59 años el domingo. Esa actitud discreta se oponía a la brutalidad audaz empleada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), establecido por él en 2009, frente a quienes intentaran detenerlo. Ejerciendo el mando absoluto de la entidad, dispuso emboscadas diurnas, homicidios de magistrados, representantes políticos y efectivos castrenses, e incluso la caída de una aeronave militar de México. ”El Mencho gestionaba cada detalle, similar a un autócrata”, comentó Mike Vigil, exdirector de operaciones internacionales de la DEA, a AP, para ilustrar el hueco resultante de su deceso.
A partir del arresto de los líderes del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán El Chapo e Ismael Mayo Zambada, ocurridos en 2014 y 2024, y con los dos recluidos en Estados Unidos; El Mencho pasó a ser el fugitivo más perseguido por México y Estados Unidos (donde se ofrecían 15 millones por su captura). El dominio de su influyente grupo criminal en ambas naciones resultaba casi total, llegando a expandirse hacia Europa, Asia, África y Australia. Aparte del narcotráfico, su estructura delictiva realizaba extorsiones, tráfico de personas, sustracción de hidrocarburos y metales, así como venta de armamento, según detalla el Departamento de Estado estadounidense.
El cártel marcó su historia con la mat
A diferencia de algunos de sus rivales, más ostentosos, el Señor de los Gallos, otro de sus apodos por su afición a las peleas de animales, era arisco a las apariciones públicas. Hay escasas imágenes suyas, algunas de las cuales fechan de sus primeras detenciones en Estados Unidos, donde empezó a infiltrarse en los ochenta y noventa para vender marihuana y heroína. Le pillaron unas cuantas veces, cumplió una condena de tres años en 1994 por tráfico de drogas, tras la que fue deportado.
Regresó a Michoacán, estado que le vio nacer en 1966 en el seno de una familia pobre y donde el cultivo ilegal de cannabis era desenfrenado. Tras sus fechorías al otro lado de la frontera, se unió al Cártel del Milenio, del cual fue expulsado por luchas internas de poder. En 2009 se trasladó al estado vecino de Jalisco, donde fundó los “Mata Zetas”, que pronto pasaron a llamarse Cártel Jalisco Nueva Generación.
Dos años después, la organización cometió una de sus masacres más simbólicas, que dejaron un reguero de 35 cadáveres de una reunión de fiscales en Veracruz. Oseguera era “violento por naturaleza”, afirma el periodista mexicano José Reveles experto en narcotráfico. Las ejecuciones tenían una puesta en escena concreta, desde cuerpos desmembrados expuestos a plena luz del día a decapitaciones difundidas en las redes sociales. A diferencia de otros cárteles que se mantenían a la defensiva, El Mencho hostigaba por doquier.
Hacia 2015, mientras su identidad comenzaba a cobrar relevancia tras la detención de El Chapo, su grupo delictivo arremetió contra una caravana de agentes y soldados de Jalisco para vengar la muerte de uno de sus integrantes. Sus gatilleros derribaron en ese momento una aeronave castrense con un lanzacohetes y obstruyeron caminos. Fallecieron 20 policías y nueve soldados.
Cinco años después, lanzó un ataque sin precedentes contra el entonces jefe de la policía de Ciudad de México, Omar García Harfuch, hoy secretario de seguridad federal de México. Una treintena de sus sicarios le cortaron el paso y descargaron 100 balas de fusiles militares. Salió herido, pero tres personas, incluidos dos de sus guardaespaldas, murieron.
El Mencho aprendió de los errores y virtudes de sus rivales y fue conquistando terreno rápidamente hasta mantener una presencia en al menos 21 de los 32 estados de México. Se divorció en 2018 de Rosalinda González Valencia, apodada La Jefa, figura clave en el aparato financiero de la mafia y procedente de una familia pobre que se abrió paso en el narcotráfico con la venta de drogas en California. Tanto ella como dos de sus hijos fueron encarcelados. La exmujer fue liberada, mientras que el hijo mayor, alias El Menchito, recibió cadena perpetua en Estados Unidos.
Vacío de poder
¿Quién será su sucesor?
Al estar su hijo tras las rejas en Estados Unidos, hay un vacío que se hace difícil de llenar. El analista de seguridad David Saucedo señala a AP que si los familiares de Oseguera Cervantes toman el control del cártel, la violencia del domingo podría continuar por las ansias de venganza. Si otros toman el poder, podrían estar más dispuestos a pasar página y continuar sus operaciones.
De momento suenan cinco nombres como posibles sucesores:
- Juan Carlos Valencia González, alias El 03, El R3 o El Plumas. Hijo de Rosalinda González Valencia e hijastro del Mencho.
- Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias El Sapo, según señala la Fiscalía mexicana.
- Flores Silva o El Jardinero, controla zonas clave como Jalisco, Michoacán y Nayarit.
- Ricardo Ruiz Velasco, alias El Doble R o El R2, opera en la zona metropolitana de Guadalajara.
- Heraclio Guerrero Martínez, conocido como El Tío Lako, responsable principalmente del robo de combustible.


