Internacional

El coronel ucraniano Poleví: “Nuestros soldados siguen defendiendo el norte de la ciudad”

Testimonio del frente de Pokrovsk

​Los drones rusos hostigan a la poca población que queda en esta localidad del Donbass y llevan a los militares ucranianos a proteger la línea de frente guarecidos en búnkers

El coronel ucraniano Volodímir Poleví, en la inauguración de una exposición sobre drones en el Berlin Story Bunker de Berlín, el 23 de febrero del 2026 

El coronel ucraniano Volodímir Poleví, en la inauguración de una exposición sobre drones en el Berlin Story Bunker de Berlín, el 23 de febrero del 2026 

María-Paz López

La guerra comenzó para el coronel Volodímir Poleví, como para el grueso de sus compatriotas, el 24 de febrero del 2022, hace cuatro años, cuando la Rusia de Vladímir Putin lanzó su invasión a gran escala de Ucrania. Poleví, nativo de Kyiv, era un oficial en la reserva y había firmado un documento con el ejército ucraniano según el cual podía ser movilizado en caso de emergencia bélica.

Ahora, a sus 49 años, lleva meses en el 7.º Cuerpo de Respuesta Rápida de las fuerzas armadas de Ucrania, desplegado en la línea de frente de Pokrovsk, ciudad ucraniana del Donbass parcialmente ocupada por la tropa rusa. Los ucranianos se baten defendiendo la zona norte de la localidad.

Poleví ha hecho un viaje relámpago a Berlín para inaugurar una exposición de drones ucranianos y rusos en el Berlin Story Bunker, un antiguo refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en museo privado sobre nazismo y totalitarismo. “Nos acostumbramos a trabajar en búnkers como este en estas circunstancias; hemos renovado muchos, cientos de ellos por toda Ucrania”, explica Poleví en el subterráneo en conversación con Guyana Guardian.

En el Berlin Story Bunker

El coronel Volodímir Poleví ha hecho un viaje rápido a Berlín desde Pokrovsk para  una exposición de drones ucranianos y rusos en la capital alemana

Antes de la guerra, Pokrovsk, en la región de Donetsk, tenía 60.000 habitantes y producía carbón de coque, esencial para la industria siderúrgica. Pero a inicios del 2025, cuando comenzaron las evacuaciones, la mina dejó de funcionar. La importancia de Po­krovsk ahora radica en que alberga un cruce ferroviario y de carreteras clave en el este, y su pérdida podría allanar el camino para que las fuerzas rusas avancen hacia la región de Dnepropetrovsk.

¿Cómo es un día para combatientes y civiles en Pokrovsk?

“La ciudad está en el centro de la gran batalla –responde Poleví–. Soy un oficial del Estado Mayor que opera desde un búnker como este, pero nuestros soldados en la línea del frente siguen defendiendo la parte norte, y su posición podría parecerse a este búnker o a un sótano en un edificio de hormigón, ya que necesitan esconderse para camuflarse del enemigo. Este es el principio fundamental para la supervivencia de nuestros soldados, ya que el combate directo con fusiles, por ejemplo, no es común en esta guerra. La principal amenaza son los drones dirigidos a personas, y lo primero que hay que hacer es buscar refugio para ocultar la posición”.

Exposición de drones rusos y ucranianos procedentes de la guerra en el Berlin Story Bunker, un antiguo refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en un museo privado 
Exposición de drones rusos y ucranianos procedentes de la guerra en el Berlin Story Bunker, un antiguo refugio antiaéreo de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en un museo privado MARÍA-PAZ LÓPEZ

Es imposible contabilizar cuántos civiles siguen en Pokrovsk; podrían ser unos cientos, o mil, o quizá muchos más.

“Sobre los civiles, es una historia muy triste, pero desafortunadamente hay gente que se queda en la ciudad, incluso en medio del combate, porque quizá no tienen otra propiedad a la que ir, o no quieren dejar sus casas, sus pertenencias... Y por eso se quedan. Son principalmente personas mayores –prosigue–. Lo suyo no es vida, es estar vigilantes. Dependen de los suministros militares para agua, comida, e incluso energía, algún tipo de gas para lámparas y hornos. Hay historias muy tristes. Hay gente que tiene una cabra de la que obtener leche, pero qué ocurre cuando la cabra muere por los bombardeos”.

La escasa población civil de Pokrovsk 

“Hay gente que se queda en la ciudad, incluso en medio del combate, porque quizá no tienen otra propiedad a la que ir (...) Lo suyo no es vida, es estar vigilantes. Dependen de los suministros militares para agua, comida, energía”

Mientras habla, el coronel sostiene una placa con el número 11 de una calle de Pokrovsk dedicada al músico Mikola Leontóvich (1877-1921), quien compuso el célebre Villancico de las campanas en la época en que vivió y trabajó en esa ciudad. El villancico se ha convertido en encarnación de la resistencia ucraniana contra el invasor. “Puede que sea la última calle que nuestro ejército esté defendiendo ahora”, dice dice el militar, que pasa a hablar de geopolítica.

“Existe la tentación de esconderse tras la frase ‘Ucrania es el escudo de Europa’, pero eso implicaría que está fuera de Europa y no forma parte de ella. Un escudo se valora mientras cumple su función y luego puede desecharse, porque no puede ser reparado. El escudo es un mal futuro para mi país. Nadie querrá vivir ni invertir en un país que sea escudo eterno en una guerra”, advierte.

¿Existe esperanza de una paz próxima? Poleví baja la cabeza.

“Detener ya la guerra es una solución hermosa y sencilla. De­safortunadamente, no funcionaría. Una Ucrania neutral no europea se convertiría en un satélite ruso de una forma u otra. Y muchos, como yo, abandonaríamos un país sin futuro. El 80% de los que quedarían se convertirían en súbditos imperiales de territorios abandonados. Este fue el caso del Donbass. El hombre del Donbass se ha convertido en la principal carne de cañón de los ejércitos rusos que ahora asaltan esa zona del país”.

El militar ucraniano -que en el 2022 participó en la defensa de Kyiv, Hostómel e Irpín- quiere enviar un mensaje a los españoles: “La guerra no está tan lejos; está muy cerca, y deberíamos reconocer que Ucrania es parte de Europa, porque si para Europa somos solo un escudo, Europa perderá su futuro”.

María-Paz López Rodríguez

María-Paz López

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Berlín

Ver más artículos

Informando desde Alemania, Centroeuropa y los países nórdicos a partir de 2014. Previamente en Italia y el Vaticano (2003-2009). Experta en religión. Graduada en Comunicación (UAB) y con un máster en Periodismo (beca Fulbright) por Columbia.

Etiquetas