Internacional
Oleg Grabovetskyy

Oleg Grabovetskyy

Cónsul general interino de Ucrania en Barcelona

Ucrania en guerra: resistencia, transformación global y llamamiento a la solidaridad

Tribuna

El 24 de febrero entramos en el quinto año de la invasión rusa a gran escala que ya supera en duración a la guerra nazi-soviética de 1941-1945. Sin embargo, luchamos desde el 20 de febrero de 2014, cuando tropas rusas cruzaron la frontera con el intento de anexionar Crimea.

La ofensiva se ha convertido en una confrontación civilizatoria. El Kremlin ha dejado atrás cualquier narrativa de mediación y declara la intención de imponer su poder en otros Estados. Arbitrariedad e impunidad de los regímenes totalitarios es el mensaje que Moscú transmite al mundo.

Hoy, nuestro mensaje es claro: la resistencia continúa, y la solidaridad internacional sigue siendo decisiva

La guerra ha alterado el sistema internacional, impulsando el fortalecimiento de la OTAN, acelerando la independencia energética europea, reconfigurando cadenas globales de suministro y formando un orden mundial más multipolar.

A la vez, la agresión ha evidenciado el debilitamiento del derecho internacional, ha reavivado el espectro de la amenaza nuclear y ha profundizado la división entre democracias y regímenes autocráticos.

Las Fuerzas Armadas de Ucrania, con el respaldo de los socios, lograron frenar la ofensiva, recuperar amplias zonas ocupadas, debilitar el dominio de la flota rusa en el Mar Negro e incluso llevar operaciones en el territorio enemigo.

Una mujer llora durante el funeral de Ihor Kusochek, un soldado ucraniano de la brigada Azov en Bobrovytsia, región de Chernígov, Ucrania. 
Una mujer llora durante el funeral de Ihor Kusochek, un soldado ucraniano de la brigada Azov en Bobrovytsia, región de Chernígov, Ucrania. Evgeniy Maloletka / Ap-LaPresse

Las cifras del desgaste ruso impresionan: 11676 tanques, 37319 sistemas de artillería, 4286 misiles de crucero, 437 aviones y 347 helicópteros, 24042 carros de combate, 31 buque y 135459 drones han sido destruidos. La captura de 1 km2 de nuestro territorio supone la pérdida de 156 vidas rusas. Entretanto, Moscú no ha alcanzado ninguno de sus objetivos declarados al inicio.

Ante la imposibilidad de avanzar, han intensificado sus ataques contra la infraestructura crítica. Este invierno, los bombardeos destruyeron 8,5 GW de capacidad eléctrica ucraniana (equivale a un tercio del consumo energético de Portugal) dejando sin calefacción ni servicios básicos a millones de civiles en medio de temperaturas de hasta 25 grados bajo cero.

En este contexto, la Embajada de Ucrania en Madrid ha lanzado la campaña “Solidaridad Energética Urgente con Ucrania”. Además, destacamos la iniciativa “Caravana de la Bondad” de Sor Lucía Caram. Las ONGs como Juntos Por La Vida o Acció Familiar Barcelona canalizan ayuda humanitaria adicional para los ucranianos en España.

Valoramos el respaldo del Gobierno de España y de las administraciones autonómicas por la acogida de cientos de miles de desplazados temporales, y valoramos los gestos de apoyo de parlamentos y ayuntamientos.

Todo esto, a pesar de la propaganda rusa que se extiende a la industria cultural y deporte. Nos duele encontrar las actuaciones rusas, cada vez más persistentes en España, bajo los lemas de “cultura está fuera de la política” o “es solo negocio”.

Lamentamos la reincorporación reciente de deportistas de países agresores a competiciones internacionales, incluidos los Juegos Paralímpicos, cuando muchos prisioneros ucranianos siguen sufriendo atrocidades en el cautiverio ruso, y unos 700 mil de nuestros niños están ilegalmente transferidos y dispersos por toda rusia.

Tras la resistencia, mantenemos el rumbo hacia la integración europea, necesitamos una paz justa posible con la retirada completa de las tropas rusas, la rendición de cuentas por los crímenes de guerra y el reconocimiento de nuestra integridad territorial.

Hoy, nuestro mensaje es claro: la resistencia continúa, y la solidaridad internacional sigue siendo decisiva.

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