Ormuz, Ormuz
GEOGRAFIA Y POLÍTICA
El cierre del golfo Pérsico dispara el precio del gas y puede provocar otros graves problemas

Imagen por satélite tomada por la NASA del estrecho de Ormuz

El precio del gas subió ayer un 46% en el mercado europeo. Primer impacto económico a gran escala de la nueva guerra del Golfo. La mayor planta de gas natural licuado de Qatar ha sido inutilizada por drones iraníes. La costa de Irán y la península de Qatar se hallan a 185 kilómetros, una distancia más corta que la que hay entre Barcelona y la isla de Mallorca. El petróleo se ha encarecido un 9% a la espera de acontecimientos. El estrecho de Ormuz, válvula de paso del 20% de la producción mundial de hidrocarburos, está cerrado en la práctica, puesto que las autoridades iraníes amenazan con atacar los barcos que se atrevan a cruzar sus dos angostos canales de navegación. El transporte naval de hidrocarburos ha suspendido operaciones y las grandes compañías navieras vuelven a desviar el tráfico de contenedores entre Asia y Occidente por el cabo de Buena Esperanza, para evitar Ormuz, Bab el Mandeb, el mar Rojo y el canal de Suez. Los combates prosiguen y un dron iraní alcanzó ayer una base militar británica en la isla de Chipre, país miembro de la Unión Europea. Se teme por la integridad de las centrales nucleares iraníes.
Ormuz, Ormuz. Cuántas veces hemos hablado de Ormuz en Penínsulas. Hay decenas de barcos fondeados en aguas del golfo Pérsico y en las cercanías del estrecho, en el océano Índico. Los primeros no pueden salir y los segundos pronto recularán. Frente a la entrada de Ormuz se halla el portaviones norteamericano Abraham Lincoln y su grupo de combate, puntales de una ofensiva militar que, entre otros objetivos, trata de destruir la marina militar iraní. Sin barcos de guerra, sin lanchas rápidas, es más difícil bloquear el golfo Pérsico. Pero quedan los drones. Desde que comenzó la guerra de Ucrania, los drones son la gran novedad de la industria militar. Drones y cibernética. Un arma barata y una tecnología cara.

Drones iraníes sobrevolando Chipre. La mayor planta de GNL del mundo inutilizada en Qatar. Una escuela femenina iraní arrasada por un bombardeo, con más de ochenta personas muertas, según fuentes locales. El gobierno de España ha denegado a Estados Unidos la utilización de las bases de Rota y Morón de la Frontera para el despegue de aviones cisterna rumbo al golfo Pérsico, aeronaves que ahora están recalando en el Reino Unido, Francia y Alemania. El gobierno que preside Pedro Sánchez invoca el convenio que regula el uso de las bases norteamericanas en España y argumenta que sus actividades deben ajustarse a la legalidad internacional. El Gobierno español convocó ayer al embajador de Irán para expresarle su protesta por las acciones militares que está llevando a cabo su país, y sigue considerando que el ataque inicial de Estados Unidos e Israel se ha ejecutado totalmente al margen de la legislación internacional. La ONU se halla en pleno eclipse. Estábamos en territorio desconocido y nos adentramos más en él.
La historia siempre vuelve al lugar del crimen. La figura doliente de Adolfo Suárez regresó la semana pasada con la desclasificación de documentos sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Suárez presentó la dimisión tres semanas antes que Antonio Tejero y sus guardias civiles irrumpiesen en el Congreso, atormentado por dos certezas: se estaba preparando un golpe militar y las turbulencias en el estrecho de Ormuz, provocadas por la guerra entre Irán e Irak, habían disparado de nuevo el precio del petróleo. Tres conspiraciones militares en marcha y un repunte de la temida inflación.
Suárez se sabía acorralado políticamente por los poderes fácticos y temía perder el apoyo social obtenido en las segundas elecciones generales democráticas, celebradas en marzo de 1979, una vez aprobada la Constitución, comicios en los que UCD obtuvo 168 diputados, solo siete escaños por debajo de la mayoría absoluta. Desde hace una década ningún partido español se aproxima a esa cifra. ¡Quién tuviera hoy 168 escaños! UCD había superado la reválida general, pero había perdido cualitativamente las primeras elecciones municipales democráticas (abril del 1979), puesto que socialistas y comunistas estaban pactando en las grandes ciudades. Suárez tenía muchos diputados, pero el partido se le estaba rompiendo, bajo presión del ejército, la patronal, la banca y el sector más conservador de la Iglesia católica. El Rey ya le era hostil. Su protector en la primera fase de la transición, Torcuato Fernández Miranda, le había excomulgado: “Ha ido demasiado lejos”. Alfonso Guerra lo había definido como el “tahúr del Misisipi”. Solo le faltaba una segunda crisis del petróleo. El antiguo ministro-secretario general del Movimiento sabía que la crisis de 1973 había acelerado el final del franquismo.
El día que el presidente transitivo anunció que se iba, 29 de enero de 1981, el crudo costaba 115 dólares el barril y la inflación estaba en el 16%. En aquellas fechas, el 70% del petróleo que se consumía en España provenía del golfo Pérsico. El gas se importaba de Argelia y solo representaba el 2% del consumo total de energía. No había parques eólicos ni placas fotovoltaicas. Han transcurrido cuarenta y cinco años y la historia dibuja círculos. Días después del ruidoso ‘revival’ del 23-F por la desclasificación de unos documentos que no aportan gran novedad, regresa el peligroso estrangulamiento de Ormuz. El gas subió ayer un 46% en el mercado holandés, que marca el precio de referencia europeo para los nuevos contratos.

Ese fulgurante aumento se debe a dos motivos, según fuentes del sector gasista. El mercado teme el cierre de Ormuz por un largo periodo de tiempo, la clausura de puertos y refinerías en el golfo Pérsico, y desde ayer por la mañana se halla paralizado el complejo energético de Ras Laffan, en el que se halla la mayor planta de producción de GNL del mundo. También ha sido atacada una refinería de petróleo en Arabia Saudí. La producción de petróleo en diversos yacimientos del Kurdistán iraquí se halla detenida. El gobierno israelí ha ordenado la paralización temporal del mayor yacimiento de gas en sus costas, el campo Leviatán, 130 kilómetros mar adentro frente a la ciudad de Haifa.
Está estallando una guerra regional de largo alcance, a la que hay que añadir las hostilidades militares entre Pakistán y Afganistán. Todo está en tensión entre las costas del Líbano y las altas montañas del Hindú Kush, la cordillera que separa la tierra de los talibanes y la China de los uigures. Está ardiendo el perno de la plataforma continental euroasiática. Un cierre prolongado de Ormuz, la paralización de yacimientos y refinerías en el golfo Pérsico y en otros enclaves de Medio Oriente, y un nuevo desvío de la principal ruta comercial marítima del mundo (Asia-Occidente a través del océano Índico y el mar Mediterráneo), pueden traer serias consecuencias económicas.
A través de Ormuz se exporta el 20% del petróleo que consume el planeta, y un porcentaje similar del gas natural licuado. Ormuz es muy importante para China, país que hoy difícilmente puede estar interesado en una mayor escalada militar. El 80% de la producción iraní de petróleo se exporta a China. He ahí una de las claves de lo que está ocurriendo. No es la única, pero sí una de las principales en esta difícil y confusa coyuntura. Después de la toma de control de Venezuela, la decapitación de Irán. Estamos hablando de dos importantes proveedores de petróleo para la economía china, junto con Rusia. Estados Unidos intenta encarecer la factura energética de su principal competidor económico y estratégico.

Estados Unidos es hoy autosuficiente en la producción de hidrocarburos, gracias a las técnicas de fracking (fractura hidráulica del subsuelo). La primera potencia económica del mundo también es ahora una potencia energética. Estados Unidos es hoy el principal productor de petróleo y de GNL del mundo. Dispone de grandes reservas. No dependen de la energía del golfo Pérsico como en el pasado. Creen que la energy dominance les ayudará a controlar la situación y la inflación. En noviembre tienen las elecciones de medio mandato. Hace unos años no habrían lanzado un ataque tan descomunal. No se habrían atrevido. Creen tener el marco controlado.
La dependencia de España del petróleo del golfo Pérsico también ha disminuido en relación a los años ochenta del siglo pasado. En 2025, el principal proveedor de petróleo fue Estados Unidos, seguido de Brasil, México, Nigeria, Angola, Libia y Venezuela. Los principales proveedores de gas son Argelia, Estados Unidos, Rusia, Nigeria y Angola, por este orden. (Argelia y Estados Unidos, casi empatados).
Un encarecimiento general de los combustibles afectará a todas las economías europeas. Pensemos en Alemania. Hace tres años perdió el gas ruso con el inicio de la guerra de Ucrania. El gas de Rusia era la gran apuesta de futuro de la potencia alemana. Angela Merkel decidió el cierre de las centrales nucleares creyendo en la solidez del pacto histórico con Rusia, materializado en los gigantescos gasoductos Nord Stream, hoy saboteados e inoperativos. Ahora el principal proveedor de gas a Alemania es Estados Unidos, seguido de Qatar, desde ayer en dificultades. Alemania está pagando una factura energética mucho más alta, que puede volver a subir.
¿Ormuz le quita el sueño a Pedro Sánchez? No lo parece, por el momento, pero cuidado con los persas. Los persas entraron en la historia de España en 1814.
Una carta dirigida al rey Fernando VII empezaba así: “Señor: Era costumbre en los antiguos persas, cuando moría su rey, pasar cinco días en anarquía, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor”. La carta pedía la restitución del absolutismo en España después de la anarquía liberal de las Cortes de Cádiz.
Firmaban la carta 69 diputados partidarios del Antiguo Régimen, clérigos muchos de ellos, que solicitaban al monarca que anulara la Constitución de 1812, cosa que el siniestro Fernando VII llevó a cabo con el denominado Decreto de Valencia. La carta ha pasado a la historia como el Manifiesto de los Persas.
Cuidado con la reacción de los persas cuando pierden a su jefe.
