Merz respalda a Trump ante el conflicto con Ir
Guerra en Oriente Medio
El canciller alemán asegura que quiere discutir con Trump “el día después” de la guerra, en alusión al cambio de régimen

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el canciller alemán Friedrich Merz se reúnen en el despacho oval de la Casa Blanca.

El canciller alemán, Friedrich Merz, tenía previsto hablar este martes con Donald Trump sobre aranceles, gasto militar, Ucrania, Groenlandia y la relación transatlántica, pero se coló en el menú de su comida de trabajo una guerra a gran escala en Oriente Medio. El presidente de Estados Unidos ha recibido discretamente a su aliado en la Casa Blanca en el cuarto día de hostilidades con Irán, un conflicto que ya afecta a Europa, tras el ataque a una base británica en Chipre, y que cuenta con el respaldo moral, logístico y defensivo de las tres primeras economías del continente, Francia, Reino Unido y Alemania.
“Estamos en la misma página en cuanto a apartar a este terrible régimen en Teherán, y me gustaría hablar también sobre el día después, qué sucederá entonces”, ha asegurado Merz al inicio del encuentro bilateral en el despacho oval, mostrando su apoyo a la guerra en Irán antes de la reunión a puerta cerrada. Por su parte, Trump ha presumido de haber “destruido casi todo” en el país persa, refiriéndose a la marina, la fuerza aérea y los sistema antiaéreos de Irán.
Trump vuelve al discurso del cambio de régimen, aunque “la mayoría de los sucesores que teníamos en mente están muertos”
En cuanto al futuro de Irán tras la guerra, el asunto que más preocupa a Merz, Trump ha señalado que no tiene claro quién debe suceder al líder supremo Ali Jamenei. “La mayoría de las personas que teníamos en mente están muertas”, ha afirmado el presidente, refiriéndose a figuras que la administración había identificado como posibles líderes futuros. “Ahora tenemos otro grupo. Puede que también estén muertos, según los informes”.
La respuesta ha sido un nuevo giro en las explicaciones de la Casa Blanca sobre los motivos que le llevaron, junto a Israel, a lanzar una campaña masiva de bombardeos en Irán. Inicialmente, Trump afirmó que el objetivo era el cambio de régimen, aunque ayer reculó al decir que era únicamente una guerra defensiva ante la amenaza de que Teherán reconstruya su programa nuclear y ataque a sus aliados con misiles de largo alcance. En sus declaraciones de este martes, ha señalado que el cambio de régimen sí es un objetivo. Preguntado por si el primer ministro israelí, Benmiamin Netanyahu, lo arrastró a la guerra, Trump lo ha negado y ha sugerido que ha sido al revés: “Si acaso, puede que yo haya forzado la mano de Israel”.
En vísperas de la reunión, Merz declaró el domingo que “este no es el momento de dar lecciones a nuestros socios y aliados. A pesar de todas las dudas, compartimos muchos de sus objetivos sin poder alcanzarlos nosotros mismos”. Después, emitió un comunicado conjunto con el líder francés, Emmanuel Macron, y el británico, Keir Starmer, en el que anunciaban su acuerdo para “colaborar con EE.UU. Y los aliados de la región” en el objetivo de “destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones en su origen”.
El primer ministro alemán, que tan solo recibió una llamada de cortesía antes del ataque, es el primer líder extranjero en reunirse con Trump desde que lanzó la llamada Operación Furia Épica. Los bombardeos conjuntos con Israel contra objetivos iraníes lograron eliminar a Jamenei y a gran parte de la cúpula militar en Teherán, que ha respondido con ataques de represalia por toda la región.
Aunque mostró dudas sobre la legalidad internacional de la campaña militar, que no se ajustan a la Carta de Naciones Unidas, Merz dejó sus reservas de lado al afirmar que comparte “el alivio de muchos iraníes de que este régimen esté llegando a su fin”. El gobierno alemán dejó claro que no quiere participar en la guerra, pues “no disponemos de los medios militares adecuados”, afirmó el ministro de Exteriores, Johan Wadephul. Pero Merz ha señalado que se verá arrastrado si se atacan sus efectivos en la región.
Merz visitó por primera vez la Casa Blanca el pasado junio, poco después de ser investido, y obsequió a Trump con una copia enmarcada del certificado de nacimiento alemán del abuelo del presidente. Desde entonces, ambos líderes han mantenido un contacto recurrente a través de mensajes de texto.
Trump critica a España y Reino Unido por prohibir el uso de sus bases militares para la guerra en Irán
A diferencia de otros líderes europeos, como el español Pedro Sánchez, Merz ha acogido con los brazos abiertos el objetivo de Trump de que los aliados de la OTAN inviertan hasta el 5% del PIB en Defensa y no ha puesto ningún reparo a su agresión en Irán. En unas declaraciones incendiarias, Trump ha criticado duramente al gobierno español y al británico por negarle el uso de sus bases militares, en Rota y Morón en el caso de España, y en el archipiélago de Chagos del Reino Unido.
El objetivo principal de la reunión de Merz con Trump era, en un principio, presionarlo para que incluya a los aliados europeos en sus negociaciones para la paz en Ucrania, de las que han sido excluidos mientras el mandatario adoptaba una posición más dócil y cercana a Rusia. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el mes pasado, Merz se refirió a este asunto, así como a la crisis producida por la ambición de anexionar Groenlandia, señalando la “profunda fractura” entre los aliados tradicionales e instó a EE.UU. A “reparar y revitalizar juntos la confianza transatlántica”. Sin embargo, este martes, en el despacho oval, ha dejado de lado todas esas diferencias mara mostrar su apoyo al mandatario.


