Rusia confía en compensar con el petróleo el costo político de la guerra en Irán
Guerra en Oriente Medio
Un aumento del precio del crudo y una mayor demanda de China e India pueden alimentar la maquinaria militar rusa para Ucrania
La imagen del Kremlin como socio fiable puede sufrir por haberse limitado a condenar los bombardeos de EE.UU. E Israel

Un petrolero en el puerto saudí de Ras al-Khair, en el golfo Pérsico, en una imagen de 2019

Los engranajes de la industria militar de Rusia pueden ponerse otra vez a toda máquina si la guerra en Oriente Medio se alarga y si Moscú logra aprovechar la subida del precio del petróleo y la mayor demanda de China e India. Pero no está claro si eso puede compensar los costos políticos que la guerra en Irán ya están ocasionando a Moscú, incluida la pérdida de aliados y una menor influencia en esa región.
En poco tiempo el Kremlin ha visto desaparecer del poder en sus países a socios clave de su política exterior. En diciembre de 2024 Moscú no pudo evitar que Bashar el Asad perdiera la guerra de Siria, a pesar del apoyo militar que le daba desde 2015. El pasado enero, fuerzas militares de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro. Y el último en caer ha sido el líder supremo iraní, Alí Jamenei, muerto durante los bombardeos de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero en su residencia en Teherán.
Tratado con Irán sin obligación de asistencia en caso de agresión
La guerra en Irán puede suponer una pérdida de imagen para Rusia ante sus aliados. Moscú lleva ya más de cuatro años absorbida por completo con su guerra en Ucrania, y no puede permitirse distraer sus tropas a otras regiones. La última vez que los militares rusos se implicaron fuera del país en apoyo de alguno de sus socios fue en enero de 2022 en Kazajistán, formando parte del contingente de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) enviado para contener una revuelta contra el Presidente kazajo, Kasim-Zhomart Tokáyev. Sucedió un mes antes de que el presidente ruso, Vladímir Putin, decidiese embarcarse en la aventura bélica de Ucrania.
En los últimos años Armenia ha mostrado su descontento por el insuficiente apoyo de Moscú en sus enfrentamientos con Azerbaiyán, quien en septiembre de 2023 recuperó finalmente el enclave de Nagorno-Karabaj.
Irán y Rusia firmaron el año pasado un Tratado de Asociación Integral, pero no incluía la obligación de asistencia en caso d agresión. Pero aún así, Moscú corre el riesgo de que la sensación en el país persa sea de que se les ha abandonado, ha apuntado en el medio Lenta.ru Iván Bocharov, orientalista del Consejo Ruso de Relaciones Internacionales.
Alerta por la posible división de la coalición informal del sur global
Rusia condenó los ataques “no provocados” contra Irán, y Putin calificó de “cínico” el asesinato de Jamenei. Pero el presidente ruso se ha abstenido de criticar personalmente al presidente de EE.UU., Donald Trump, a quien Moscú ve como un puntal para presionar a Kyiv a que acepte las condiciones rusas para la paz.
Algunas voces en Moscú sostienen que con los ataques a Irán, Washington también apunta contra Rusia y China. El politólogo Yuri Shevtsov ha dicho en el portal News.ru que la coalición informal del sur global, que se ha alineado en la última década con Rusia, podría estar en peligro. “Del lado de Israel y EE.UU. Se han colocado Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, en un momento en el que Abu Dabi y Teherán son miembros de los BRICS y los saudíes están invitados a unirse. Además, casi todas las monarquías del Golfo son socios de la Organización de Cooperación de Shanghái”, igual que Irán.
A pesar del evidente costo político, en la capital rusa también se entiende que Rusia podría beneficiarse de la confrontación bélica, aprovechándose del petróleo, cuyos beneficios son el verdadero aceite para engrasar la máquina militar rusa en Ucrania.
Moscú está dispuesta a aumentar sus suministros a China e India
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del suministro mundial de crudo, ya ha provocado un aumento de su precio y es previsible que China e India aumenten su demanda de suministros rusos. A medida que la Unión Europea ha renunciado al crudo ruso por la intervención rusa en Ucrania los dos países asiáticos se han convertido en los principales clientes de Moscú. El viceprimer ministro ruso Alexánder Nóvak afirmó este miércoles que Rusia está dispuesta a incrementar los envíos hacia estos países. “Siempre estamos listos, nuestro petróleo cuenta con demanda. Si compran, lo venderemos”, declaró.
Tras el inicio de los bombardeos contra Irán, Kiril Dimítriev, enviado especial de Putin y participante habitual en las negociaciones con EE.UU. Sobre Ucrania, opinó en X que el barril de petróleo pronto valdrá más de 100 dólares.
El ataque contra Irán “para nuestro presupuesto es un gran plus. Si Trump golpea los campos petrolíferos iraníes, por desafortunado que suene esto, Rusia se convertirá en uno de los pocos productores de petróleo que queden”, ha dicho en su programa de televisión el principal propagandista ruso, Vladímir Soloviov. El hecho de que EE.UU. Haya tomado bajo control el petróleo venezolano convierte la opción rusa en casi la única alternativa para Pekín y Nueva Delhi.
