Quién son los cuatro soldados americanos muertos en el ataque de drones de Irán
Guerra en Oriente Medio
Su trabajo consistía en garantizar que las tropas desplegadas dispusieran de alimentos, equipos y suministros

Los soldados caídos, de izquierda a derecha: Nicole M. Amor, Declan J. Coady, Cody A. Khork y Noah L. Tietjens

La guerra abierta entre Estados Unidos e Irán ha comenzado a cobrarse vidas también entre las tropas americanas desplegadas en Oriente Medio. El ataque con drones el pasado martes contra una instalación militar en Puerto Shuaiba, en Kuwait, se saldó con la muerte de cuatro soldados americanos, que hasta hace unos días mantenían un contacto cotidiano con sus familias mientras cumplían con su misión y cuyas historias personales han quedado al descubierto.
Los fallecidos formaban parte del 103.º Comando de Sostenimiento, con base en Des Moines, Iowa, una unidad en la estructura logística del Ejército estadounidense. No estaban en primera línea de combate, pues su trabajo consistía en garantizar que las tropas desplegadas dispusieran de alimentos, equipos y suministros.
Declan J. Coady, el más joven
El más joven de los identificados es el sargento Declan J. Coady, de 20 años, natural de West Des Moines. Se había alistado en la Reserva en el 2023 y compaginaba el servicio con estudios de ciberseguridad en la Universidad Drake. Desde Kuwait enviaba mensajes frecuentes a su familia, a veces cada pocas horas, para tranquilizarlos en medio de la escalada bélica.
Su padre, Andrew, relató que el silencio repentino el domingo activó todas las alarmas. Coady, descrito como disciplinado y solidario, aspiraba a convertirse en oficial. Fue ascendido póstumamente al rango de sargento, después de que sus superiores ya lo hubieran recomendado para progresar en la carrera militar.
Nicole M. Amor, madre de dos hijos
La sargento de primera clase Nicole M. Amor, de 39 años, representaba otro perfil del reservista: madre de dos hijos, con una vida familiar en White Bear Lake, Minnesota. Apasionada de la jardinería, compartía con su hijo la afición por cultivar tomates y pimientos, y disfrutaba de actividades al aire libre con su hija menor.
Su marido, Joey Amor, explicó que estaba a pocos días de regresar a casa. En la semana previa al ataque había sido trasladada a una instalación tipo contenedor, como parte de una dispersión preventiva ante posibles bombardeos. Trabajaba turnos largos y mantuvo su tono cercano y bromista hasta apenas dos horas antes de morir.
Cody A. Khork, vocación temprana
El capitán Cody A. Khork, de 35 años, aportaba a la unidad una trayectoria más extensa. Nacido en Winter Haven, Florida, había servido anteriormente en Arabia Saudí, la base de Guantánamo y Polonia. Su vocación surgió temprano y se consolidó a través del programa ROTC en Florida Southern College, donde también cursó Ciencias Políticas.
Su familia lo describe como un hombre profundamente patriota, con facilidad para conectar con los demás y un fuerte sentido del deber. Amigos cercanos lo recuerdan como una presencia carismática y leal, alguien que entendía el liderazgo como servicio.
Noah L. Tietjens, cinturón negro en taekwondo
El sargento de primera clase Noah L. Tietjens, de 42 años, era el mayor del grupo. Residente en Bellevue, Nebraska, estaba casado y tenía un hijo. Además de su carrera militar, cultivó una intensa dedicación a las artes marciales, alcanzando el cinturón negro en disciplinas filipinas y taekwondo.
Quienes entrenaron con él destacan su énfasis en la disciplina y el compromiso con la comunidad. Había sido desplegado anteriormente en Kuwait en dos ocasiones.

