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Los objetivos de Irán, Israel y EE. UU. Tras seis días de ataques en Oriente Medio

Guerra en Oriente Medio

Tras la primera semana de conflicto, ambos bandos definen su estrategia mediante ataques a posiciones estratégicas

Una pantalla muestra una bandera israelí y una estadounidense, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán 

Una pantalla muestra una bandera israelí y una estadounidense, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán 

Dylan Martinez / Reuters

Tras la primera semana de guerra abierta entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ambos bandos definen sus objetivos mediante un número cada vez mayor de ataques aéreos, con el uso de drones y misiles para alcanzar puntos estratégicos.

En Irán, el régimen chiíta resiste las embestidas de Tel Aviv y Washington con ataques diarios que ya han causado más de 1.114 muertes de civiles dentro del país persa desde el 28 de febrero. Hasta el momento se han registrado, según datos de la BBC, ataques en 13 puntos diferentes de Teherán, además de otras 12 ciudades de Irán. El más significativo de ellos fue en Minab, al sur del país, donde más de 160 personas, la mayoría niñas en pleno horario lectivo, perdieron la vida tras el bombardeo de una escuela. 

Los ataques contra Irán han ido dirigidos contra bases militares en Kermanshah y Tabriz, contra instalaciones navales iraníes en Konarak y Bandar Abbas, contra emplazamientos de misiles y contra instalaciones nucleares como la de Natanz, con el objetivo de atacar el programa nuclear del país. 

En paralelo, también se han atacado diversas agencias de seguridad interna, incluida la sede en Teherán del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el complejo residencial del ayatolá Ali Jamenei y la Asamblea de Expertos donde se debía elegir a su sucesor. Estos ataques, según analistas, buscan allanar el camino para una revuelta popular contra el Gobierno islámico, y tienen como objetivo debilitar al estado policial iraní, responsable de la sangrienta represión contra los manifestantes durante las protestas del mes de enero. 

Además de los ataques en Irán, también han sufrido represalias algunos de sus aliados, como es el caso de Hizbulah. Tras un ataque de la milicia chiíta, Israel ha respondido bombardeando Beirut y expandiendo sus operaciones a Líbano.  

Irán trata de resistir las embestidas de EE. UU. Mientras intenta encarecer el coste de la guerra

En el otro bando, la estrategia iraní tiene como objetivo principal su propia supervivencia y, por tanto, hacer crecer el coste de la guerra para sus enemigos. Hasta ahora, Irán se ha centrado en desestabilizar a los países vecinos del Golfo, aliados clave de Estados Unidos y sede de bases militares estadounidenses en la región.

Ataques contra infraestructuras petroleras y gasísticas, el cierre del estrecho de Ormuz para perjudicar el comercio de hidrocarburos o ataques contra aeropuertos para restringir el tráfico aéreo. Todo ello con el objetivo de dañar la economía de las monarquías del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Arabia Saudí.

En concreto, la respuesta de Irán ha alcanzado a 12 países, siendo dos de ellos Chipre y Azerbaiyán, además de un misil interceptado por Turquía. Se han visto afectadas numerosas bases estadounidenses en Oriente Medio, resultando en la muerte de 6 militares. También se atacó a la embajada de Estados Unidos en Riad mediante drones, y destinos turísticos en las lujosas Dubái y Abu Dabi, donde tres personas murieron.

A los países atacados se suma Omán, además de Jordania e Iraq, quienes anunciaron haber derribado varios drones iraníes dirigidos contra su territorio. Tras la autorización de Francia para que EE.UU. Pueda usar sus bases en la región, está por ver si durante los próximos días se producirán ataques estratégicos en territorios de países hasta ahora ajenos al conflicto, como ocurrió con la base británica de Akrotiri en Chipre. 

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