Pekín afirma que la guerra en Oriente Medio “nunca debió ocurrir” y rechaza la “ley de la selva”
China
El ministro chino de Exteriores exige el cese de hostilidades y critica el uso sistemático de la fuerza en alusión a EE.UU.
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El ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi, habla durante una conferencia de prensa sobre política exterior y relaciones exteriores durante la Cuarta Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional en Pekín

El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, ha afirmado este domingo que el conflicto en Oriente Medio “es una guerra que nunca debió estallar” y que no beneficia a ninguna de las partes implicadas, al tiempo que ha rechazado cualquier retroceso a la “ley de la selva” mediante el recurso constante a la fuerza militar, en una evidente pulla a Estados Unidos por sus ataques contra Irán.
Durante una conferencia de prensa en Pekín —un formato infrecuente y altamente controlado—, Wang repasó la agenda internacional china y reiteró el llamado de su país a un alto el fuego inmediato, al respeto de la soberanía estatal y al abandono de intervenciones armadas, en un contexto de frustración por las operaciones estadounidenses e israelíes que han tensionado las importaciones petroleras chinas desde Teherán, aunque Pekín evita un enfrentamiento directo con Washington.
Llamada a la prudencia con EE.UU. Ante la visita de Trump
Wang aludió a la anunciada —pero no confirmada por Pekín— visita del presidente Donald Trump en abril, en un 2026 calificado como “año clave” para las relaciones bilaterales tras la feroz guerra comercial de 2025, zanjada con una tregua en octubre. “Ambas potencias deben preparar el terreno con cuidado, controlar desacuerdos, crear un clima favorable y evitar interferencias externas”, defendió el ministro, anticipando nuevas rondas negociadoras en semanas.
Vínculos “inquebrantables” con Rusia y Europa como “socio”
Pese a las presiones europeas y ucranianas para que medie en el fin de la guerra en Ucrania —criticando compras chinas de hidrocarburos rusos y presuntos suministros de doble uso—, Wang describió las relaciones sino-rusas como “firmes e inquebrantables” ante un entorno “turbulento”, negando cualquier rol belicista. Con Europa, invitó a dejar el “proteccionismo” y entrar en el “gimnasio” del mercado chino para ganar competitividad, subrayando que “cada vez más europeos lúcidos ven a China no como rival, sino como compañero global”, en medio de roces por déficits comerciales y las visitas recientes de los líderes francés, británico y alemán.
Advertencia a Japón por su militarismo y dureza con Taiwán
El diplomático lanzó una advertencia al Japón de la primera ministra Sanae Takaichi, recordando cómo el “militarismo nipón” usó crisis pasadas para agredir a sus vecinos y cuestionando “hacia dónde va Tokio” tras sus insinuaciones de intervención en un hipotético ataque a Taiwán. “Los 1.400 millones de chinos no permitirán que nadie glorifique el colonialismo”, zanjó, exigiendo que no repita “errores catastróficos”.
Sobre la isla, fue tajante: “Taiwán nunca ha sido, no es ni será un país independiente; su pertenencia a China es una línea roja infranqueable”, culpando al separatismo de las tensiones en el Estrecho.

