El manual antifascista
Mark Bray pasará un tiempo en España, pero planea volver con mujer e hijos a su país, radicarse en Nueva Jersey e impartir clases a niños. Alberga esperanzas de que Trump no consiga culminar el inquietante plan autoritario, fascista, que Bray denuncia. Para frenar esa deriva política, Mark Bray publica Antifa (Capitán Swing), subtitulado El manual antifascista. Habla de un “liberalismo antifascista”, hasta de “conservadurismo antifascista”, pero él se mueve en el “antifascismo militante”: ve un peligro inminente, un enemigo que batir. De joven, Bray estudió en España el incipiente anarquismo del cambio de siglo XIX al XX y la fuerza del anarquismo republicano en la Guerra Civil (las Brigadas Internacional acogiendo el antifascismo global) en Aragón, Catalunya y Andalucía.
¿Se siente estadounidense?
Sí. Mi país es Estados Unidos.
¿Por qué se ha ido de su país?
Me he asustado. Y he decidido estar por un tiempo en Madrid.
¿Qué le asusta?
La policía trumpista te detiene en la calle.
¿Bajo qué acusaciones y a quiénes?
A personas con color de piel oscura.
Y matan a una mujer blanca...
Para Trump todos los que no le siguen son terroristas... Y quizá asistimos al origen de un gran conflicto institucional.
Usted es ciudadano de pleno derecho.
Pero expreso opiniones antifascistas... Y el inquietante plan de Trump es destruir la democracia e instaurar una autocracia.
¿Por qué se considera antifascista?
A los 16 años mi madre me enseñó mi genealogía: toda su familia exterminada. Treblinka, campo nazi. Ella sobrevivió. Dedico mi libro a los judios de Knyszyn (Polonia), pueblo de origen de mi madre.
¿De qué va este libro suyo?
De la historia del fascismo.
¿Qué es ser fascista?
Ser antidemócrata, ser ultranacionalista, ser machista, tener la violencia por valor en sí misma, frenar avances igualitaristas.
Ah, pues somos muchos antifascistas.
Me alegro.
¿Dejo de ser antifascista si defiendo la libertad de expresión para los fascistas?
Esto que dice es propio del liberal antifascista, que tolera coexistir con fascistas.
El caso es no cancelar a nadie, ¿no?
No. Yo soy antifascista militante y considero que debemos impedir que los fascistas se organicen o monten actos o difundan sus odios, porque son muy dañinos.
¿No cae el antifascista, así, en fascista?
Mire, sepa que los fascistas ladinamente aprovechan la libertad y la diversidad para colarse y destruirlas desde dentro.
Como antifascista, ¿encarcelaría a una persona que difunda ideas fascistas?
Como antifascista militante que soy no creo en los tribunales, las cárceles, la policía, el Estado y todas sus instancias.
¿El antifascista prefiere la jungla?
No, yo prefiero que nos organicemos colectivamente desde las bases, desde abajo, para no dejar espacios al fascismo.
Veo barrios humildes votando a Vox.
Vox empuña la inmigración como espantajo ante los humildes: es simplista y grotesco... Y lo vende como sentido común.
Como antifascista militante, ¿ilegalizaría algún partido?
Es que yo no reconozco al Estado el poder de decidir qué partido es legal o es ilegal.
Como antifascista militante, ¿vandalizaría la sede de un partido fascista?
Puede ser aceptable como una parte de la táctica del antifascismo militante.
Esa táctica ha sido fascista...
Ahora el fascismo tiene la táctica de invadir las redes sociales para difundir industrialmente falsedades entre las masas.
¿Quizá hayan tenido cierta responsabilidad algunos excesos del wokismo?
Toda acción genera su reacción. Desde Obama, el #MeeToo y el #BlackMatter... Arrancó cierta reacción popular que Trump supo hacer crecer y rentabilizar.
¿Qué lugar ocupa Putin en todo esto?
A Putin le odian los antifa de mi país. Pero en Europa hay sectores estalinistas...
Usted promovió en Nueva York la movilización llamada Occupy Wall Street...
Fue una acampada en Central Park, sí, contra las ayudas de Obama a los bancos. Resistimos durante tres meses, hasta que nos desalojaron por la fuerza.
Les llamaron “terroristas”, ¿verdad?
Vieja táctica, llamar “terrorismo” a una violencia política que disgusta a un poder establecido. Mientras, el poder trumpista ¡está destinando 175.000 millones de dólares del Estado a la caza de inmigrantes!
Y los jueces ¿qué dicen de esto?
La mayoría de jueces exculpan esas acciones. Por eso mi país está encaminándose desde la democracia hacia el fascismo.
¿No exagera usted?
No. Se construyen centros de reclusión enormes. Detenidos son expatriados a sus países de origen o a cárceles salvadoreñas.
¿Tiene usted alguna esperanza de revertir ese camino?
Mamdani, musulmán socialista, ha ganado la alcaldía en Nueva York; aunque mi país es grande, no es Nueva York. Pero sí que el tirón de Trump está desgastándose y veo manifestaciones multitudinarias.
Muchos latinos votaron a Trump...
Trump les engañó, les decía que solo expulsaría a los ilegales. Vista su mentira, hoy muchos ya no le votarían. Creo.
¿Qué consejo daría como antifascista militante a un antifascista español?
Organízate con gente de tu vecindario, de tu trabajo... Y juntos confrontad al que diga que su abuelo –que era un machista y racista– tenía razón y sentido común.
