El AMB transforma
ciudades de todo el
mundo con proyectos
urbanos innovadores
El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) destina el 0,7% de recursos propios
y fondos europeos a proyectos que abordan retos globales, sea en el territorio
metropolitano o en cooperación internacional
La realidad metropolitana ya no se entiende sin una mirada global. Las grandes áreas urbanas del mundo afrontan retos que traspasan fronteras: el cambio climático, la movilidad, la gestión de residuos, el acceso a la vivienda o la cohesión social, entre otros. Por este motivo, cada vez más instituciones asumen una vocación internacional que les permite abrir nuevas oportunidades, aprender de otras ciudades y compartir las propias experiencias. En este mapa global, el vicepresidente del Área de Internacional y Metrópolis Digital, Jordi Castellana, considera que “el Área Metropolitana de Barcelona ha consolidado un papel de referente en gobernanza metropolitana, sostenibilidad urbana y planificación estratégica, una experiencia observada con interés por numerosos actores internacionales”.
El Área de Internacional y Metrópolis Digital ha contribuido de manera decisiva a proyectar este conocimiento en redes y espacios multilaterales. Para Castellana “El AMB mantiene una posición activa ante la Unión Europea, Naciones Unidas y otros organismos que impulsan políticas urbanas, un engranaje que fortalece todo el sistema metropolitano”. Esta presencia exterior facilita el acceso a financiación, crea sinergias entre instituciones y refuerza la capacidad innovadora de las áreas técnicas y de los ayuntamientos.
El volumen de proyectos en marcha evidencia este impulso. El AMB gestiona 48 iniciativas internacionales, de las cuales lidera 12 y participa como socia o asociada en 36, con un presupuesto que supera los 231,26 millones de euros. Más de la mitad (135,84 millones) procede de subvenciones europeas e internacionales, incluidos los fondos Next Generation EU y diversos programas multilaterales.
El Servicio de Relaciones Internacionales ofrece apoyo y acompañamiento técnico en todas las fases de los proyectos y, en algunos casos, asume su gestión directa. Esta labor garantiza coherencia estratégica y acelera la capacidad de captar financiación y generar nuevas alianzas.
Preservación del río Besòs y mejora de la movilidad en Santa Coloma de Gramenet
Los fondos que recibe el AMB se destinan tanto a proyectos en el territorio metropolitano como a acciones de cooperación, y permiten avanzar en líneas muy diversas. Entre las iniciativas llevadas a cabo en el área metropolitana destacan la ampliación de la Zona de Bajas Emisiones, la rehabilitación de viviendas, la mejora del transporte público, la renaturalización de espacios urbanos, la digitalización de servicios o la preservación de los ríos Besòs y Llobregat, entre otras.
Proyectos
transformadores
El AMB gestiona actualmente 48 proyectos internacionales. Aquí se explican los de tres zonas en las que interviene, que destacan por su potencial transformador. En el noreste de Siria, donde se gestionan los residuos de 40 hospitales y se ha mejorado el acceso al agua y al saneamiento de 17 centros educativos. Otro en Guadalajara (México), una estrategia de resiliencia urbana. Y el tercero en Gran Maputo (Mozambique), donde se diseñan infraestructuras y corredores de movilidad.
Cooperación internacional
La cooperación internacional forma parte estructural del trabajo del AMB, aunque a menudo queda fuera del foco mediático. La institución mantiene una red de proyectos que se articula a partir de las prioridades de las entidades socias y de las necesidades de las ciudades del sur global. No se trata de una acción exterior abstracta: es un trabajo que conecta la metrópoli con otras realidades urbanas y que promueve la reflexión conjunta sobre estrategias y conocimientos a partir de experiencias concretas ya implementadas.
El compromiso es notable. Actualmente, el AMB participa en 38 proyectos de cooperación y gestiona un presupuesto de 10,75 millones de euros, de los cuales 8,92 proceden de subvenciones.
El trabajo de cooperación internacional de la AMB queda fuera del foco mediático
Las colaboraciones se extienden por África, América Latina y el Mediterráneo. Cada contexto plantea necesidades específicas, pero todas las intervenciones comparten un objetivo común: fortalecer servicios públicos que influyen directamente en la calidad de vida y garantizan los derechos humanos y el derecho a la ciudad. Movilidad, planificación urbana, ciclo del agua, gestión ambiental y gobernanza concentran gran parte de la experiencia metropolitana y son el eje del trabajo conjunto.
Todos los proyectos responden a los retos globales: cambio climático, gobernanza metropolitana, gestión de residuos y movilidad sostenible
Entre las iniciativas activas, varios proyectos destacan por su potencial transformador. En el noreste de Siria, en ocho años el AMB ha contribuido a gestionar los residuos en más de 40 hospitales y ha mejorado el acceso al agua y al saneamiento de 17 centros educativos. En Guadalajara (México), la institución participa en una estrategia de resiliencia urbana que incide en la gestión de residuos y en la planificación de un crecimiento más ordenado. En Gran Maputo (Mozambique), el acompañamiento se centra en el diseño de infraestructuras y corredores de movilidad que favorecen desplazamientos más seguros y accesibles.
Información a la población siria sobre la contaminación generada por residuos
Estos proyectos forman parte del bloque específico dedicado a la cooperación y a la transferencia de conocimiento. Son ejemplos tangibles de un modelo que huye de la teoría y se arraiga en la realidad cotidiana de las ciudades: diagnóstico compartido, soluciones adaptadas y aprendizajes que regresan a Barcelona con valor añadido. La internacionalización se presenta así como una herramienta útil para abrir puertas y establecer complicidades. Las metrópolis del mundo afrontan retos sorprendentemente similares, lo que facilita colaboraciones capaces de transformar territorios lejanos. El AMB sitúa esta cooperación en el centro de su acción exterior porque ofrece resultados concretos y crea puentes que perduran.