El Prat alza el mayor bloque de pisos cooperativos de alquiler
Vivienda
Entregadas las llaves 101 viviendas públicas de precio asequible

Entrega de llaves de la promoción de la Cooperativa Obrera de Viviendas en el nuevo barrio de El Prat

El Prat de Llobregat entregó este sábado las llaves de 101 viviendas públicas de alquiler alzadas por la Cooperativa Obrera de Viviendas (COV) en el Eixample Sud, el nuevo barrio de la población. “Es la mayor promoción de viviendas públicas de alquiler hecha por una cooperativa de la historia de Catalunya”, asegura Antonio Pedrero, el presidente la entidad fundada en el año 1962. La asociación que arrimó el hombro durante el franquismo para brindar un hogar a los trabajadores de las industrias que por aquel entonces tenía la ciudad y la comarca del Baix Llobregat, vuelve ahora a ser pionera cuando la dificultad para encontrar un techo digno es una de las principales preocupaciones ciudadanas en Catalunya. En cierto modo, son los nietos de los fundadores los que ahora se ven beneficiados.
Concluye así un largo periplo desde que se comenzó a barruntar la idea sobre el año 2010, coincidiendo con la reparcelación del Eixample Sud, barriada que todavía tiene promociones por desarrollar y en la que ahora viven 2.258 personas, según el Ayuntamiento. El proyecto ha necesitado 18 millones de inversión a cargo de la COV. “Al principio, el presupuesto era de 11 millones, pero sufrimos el encarecimiento de los precios”, señala Pedrero. “La viabilidad está asegurada con patrimonio propio, pero la tesorería estará condicionada diez años”, reconoce.
La Cooperativa Obrera de Viviendas ya creó un millar de pisos en los años 60 y 70 para los obreros de las industrias
Llegar hasta aquí no ha sido un camino de rosas, pero el resultado son pisos de una, dos y tres habitaciones a caballo entre los 300 euros y algo más de 500 al mes. Para optar a los pisos de la COV se tenía que acreditar tres años de padrón en El Prat. También contar con unos ingresos mínimos y no sobrepasar unos máximos. “Los que entran se hacen socios de la cooperativa, pero no les exigimos aportar capital para la inversión”, señala el presidente de la COV. “No son pisos sociales de una bolsa de emergencia. Estan pensados para esa mayoría social que teniendo trabajo no llega los precios privados”, define la alcaldesa de El Prat de Llobregat, Alba Bou.
Se han edificado 9.820 m2, que también incluyen 110 plazas de aparcamiento y 69 trasteros. Con aerotermia y ventilación cruzada, los pisos cuentan con la máxima calificación energética. También se incluyen espacios comunitarios.
No todo fueron escollos, la cooperativa también encontró aliados en este largo camino. Recibió el apoyo de la Generalitat a través de organismos como por ejemplo el Institut Català de Finances o el Institut Català d’Energia. La financiación se completó a través Coop57 y la banca ética Fiare. Por su parte, el Ayuntamiento les cedió un solar por valor de 2,8 millones de euros. “Enfocar la vivienda de una manera distinta es posible”, considera Bou. “Ojalá otros municipios puedan replicar este modelo”, añade. Ahora bien, reconoce que el proceso ha sido complejo. “El urbanismo es lento”, lamenta la alcaldesa. Doce de los pisos serán gestionados por una empresa municipal y dos de estos se han adjudicado a otra cooperativa local especializada en personas con discapacidad intelectual.
La cesión del solar fue de forma directa aprovechando que la cooperativa es sin ánimo de lucro, entre ostros requisitos. “No hay un partner mejor. Nos genera mucha tranquilidad”, confiesa Bou. Y es que la COV tiene mucha historia e incluso en El Prat hay quien se refiere a ella como un segundo ayuntamiento. En los años 60 y 70 llegó a construir un millar de pisos para los trabajadores que llegaban a las industrias de Barcelona. Formaron un barrio nuevo, con servicios autogestionados para los vecinos. Algunos de ellos fueron evolucionando y ahora por ejemplo gestionan un centro de día, un casal para personas mayores y ayuda a domicilio. “Tejemos comunidad, somos un actor social más en El Prat”, sentencia Antonio Pedrero.
Del Telemueble y el Telecope a los alquileres eternos
La Cooperativa Obrera de Viviendas (COV) de El Prat de Llobregat llegó a gestionar una escuela para los hijos de los propietarios del millar de viviendas que alzaron durante el franquismo. Pero también ingeniaron todo tipo de servicios: con el Telemueble conseguían muebles y con el Telecope los electrodomésticos. Y ahora son un casero especial: “Los inquilinos pueden estar en los nuevos pisos de por vida excepto los que tienen menos de 36 años, que como mucho pueden estar diez años porque también queremos propiciar la rotación para los jóvenes del futuro”, señala el presidente de la COV, Antonio Pedrero
