Barcelona

Barcelona aprueba la nueva ordenanza del civismo, que entrará en vigor en febrero del 2026

Pleno municipal

La modificación de la normativa deberá esperar un mes para ser efectiva, después de su publicación en el BOPB, tras cosechar la misma votación que en 2005 permitió su nacimiento

El botellón es una de las infracciones que se endurece con la modificación de la ordenanza del civismo

El botellón es una de las infracciones que se endurece con la modificación de la ordenanza del civismo

LV

Todo vuelve. Los discos de vinilo, los pantalones de campana, los bigotes vintage, las secuelas de películas clásicas..., y la votación sobre la ordenanza del civismo en el Ayuntamiento de Barcelona. Este viernes, a cuatro días de que se cumplan 20 años de la aprobación de la normativa que regula el comportamiento ciudadano en el espacio público (23 de diciembre del 2005), el mismo pleno municipal, sin ninguno de los concejales de entonces pero sí con casi los mismos partidos políticos, ha dado salida a la modificación y actualización de ese mismo texto. Y si decimos que todo vuelve es porque la votación registrada hoy ha sido exactamente la misma que hace dos décadas: a favor PSC, Junts (entonces CiU) y Esquerra; abstención del PP, y voto contrario de BComú (en 2005, Iniciativa). El único actor nuevo es Vox, que también ha repudiado la norma aunque por razones muy distintas a las de los comunes. Ahora solo falta que el documento se publique en el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona, para que, pasado un mes, entre en vigor. Entre las fiestas y el cambio de año, sucederá en febrero. 

Casi 10 años después de que el Ayuntamiento se planteara la necesidad de actualizar esta ordenanza (en 2016), finalmente ha sido posible tejer un acuerdo de 26 ediles para alumbrar un texto que endurece algunas sanciones (botellón o necesidades fisiológicas en la calle) y crea nuevas infracciones (actos contra la libertad sexual u organizar rutas etílicas). No solo los votos han sido los mismos, también los argumentos para defender las posturas.

El PSC -hoy Jaume Collboni, entonces Joan Clos- ha defendido la necesidad de “poner límites para proteger a una mayoría que sí cumple las normas”. Junts -ahora Jordi Martí, entonces Xavier Trias- ha llamado a poner fin a la victoria de la impunidad en Barcelona. Esquerra -ha hablado Jordi Coronas y en el 2005 lo hio Jordi Portabella- ha blandido los procesos de mediación y las medidas alternativas a la sanción. BComú -Marc Serra, por Imma Mayol hace 20 años- ha alertado sobre una modificación que será un fracaso porque persigue a los vulnerables, que en ningún caso podrán hacer frente a las multas. Por último Vox, en boca de Gonzalo de Oro-Pulido. 

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