La imagen del peor momento del último episodio de sequía, cuando numeroso curiosos y aficionados al turismo de catástrofes se acercaban a pie hasta la misma puerta de la antigua iglesia de Sant Romà, ha pasado afortunadamente a la historia... Al menos por ahora. Las lluvias caídas con intensidad durante este período navideño han llenado los embalses de las cuencas internas de Catalunya como hacía mucho tiempo que no se veía. Buenas pruebas de ello son la decisión tomada el pasado fin de semana de desembalsar el pantano de Susqueda con la apertura de compuertas para evitar que se desbordara y la situación que presenta el icónico campanario de la iglesia de Sau, prácticamente sumergido de nuevo bajo las aguas.
Sau, en uno de los peores momentos de la sequía
Los últimos registros, correspondientes a las 8,50 horas de ayer, cifraban el nivel de todo el sistema de embalses de las cuencas internas en un 82,54%. Estas cuentas excluyen los pantanos de Gaià y Pasteral. Son 12 puntos más que una semana atrás, según los datos que va facilitando la Agència Catalana de l’Aigua (ACA).
Estos registros de ayer indican que Susqueda, el mayor de los embalses de esta región, mostraban unas reservas que superaban ya con cierta holgura los 550 hectómetros cúbicos, casi 80 más que el lunes de la semana pasada.
El caso del pantano de Sau es también significativo del cambio experimentado en los últimos días como consecuencia del temporal que azotado Catalunya y que ha estado cerca de desbordar ríos y rieras en algunas zonas, sobre todo en la provincia de Girona. Los últimos datos indican que este embalse se encuentra por encima del 71% de su capacidad total, unos registros algo inferiores al de otras infraestructuras hidráulicas de las cuencas internas catalanas como la Baells, La Llosa del Cavall o Darnius-Boadella, que rozaban o incluso superaban el listóndel 80%.
La punta del campanario de la iglesia de Sant Romà de Sau emerge a duras penas sobre las aguas
Sau se encontraba el día de Navidad al 43%, muy lejos de los niveles actuales. Este embalse que suele servir de referencia visual para medir los efectos del cambio climático y las reservas de agua en Catalunya llegó a una situación extrema en sus seis décadas de existencia en la primavera del 2023. En abril de ese año estuvo por debajo del 6% de su capacidad, alcanzando así unos mínimos inferiores a los registrados en 1990.
Cuatro embalses del sistema de cuencas internas siguen por debajo del 50%. Riudecanyes, muy recuperado, se ha elevado hasta 45,34%. A mucha distancia, Siurana (16,24%), Foix (4,06%) y Gaià (0,85%).

