De qué forma los romanos daban sustento a sus difuntos

BARCELONA SECRETA

Diversos enterramientos de la vía sepulcral de la plaza Vila de Madrid exhiben unos singulares huecos destinados a introducir víveres como presente en memoria de los muertos durante las comidas rituales de carácter fúnebre.

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Estos sepulcros que permanecen en la plaza Vila de Madrid exhiben un orificio peculiar en su zona superior. 

Xavi Casinos

Las Claves

  • El cementerio romano de la plaza Vila de Madrid en Barcelona destaca por su excelente estado de conservación tras siglos de entierro.
  • Los sepulcros presentan aberturas

Barcelona posee entre sus tesoros históricos un cementerio romano situado en el centro del barrio Gòtic, específicamente en la plaza Vila de Madrid. En ese lugar es posible contemplar diversas tumbas que mantienen un excelente nivel de preservación. Asimismo, se nota que ciertos sepulcros presentan una extraña abertura en su zona de arriba. Esto se debe a los rituales de entierro de aquel tiempo, que se basaban en colocar comida como ofrenda dentro de un espacio superior de la tumba.

Las personas cercanas al fallecido solían realizar dos convites junto a la fosa para honrar al difunto. El primero se efectuaba en la misma fecha de la inhumación. El segundo se desarrollaba nueve jornadas más tarde, una vez que terminaba la etapa de duelo. A lo largo del festín, se suministraban provisiones mediante el canal, teniendo como objetivo figurado vincular al finado con el entorno de los seres vivos.

El conjunto de tumbas de la plaza Vila de Madrid de Barcelona

La necrópolis de Vila de Madrid corresponde al periodo entre los siglos I y II 

Xavi Casinos

El cementerio de Vila de Madrid pertenece a la época comprendida entre los siglos I y III. Se extendía siguiendo un camino que partía de Barcino desde el acceso sur-occidental, localizado donde hoy se cruzan las calles del Call y Boqueria. El recinto funerario presentaba el aspecto de una calzada sepulcral de cerca de cinco metros de amplitud, con los enterramientos repartidos a ambos costados.

Al dejar de emplearse la vía sepulcral como camposanto, esta se vio sepultada por los sedimentos arrastrados por los caudales que descendían desde Collserola. Tal circunstancia aclara el magnífico nivel de preservación que exhibían las sepulturas al ser halladas en los años 50 del siglo XX. La vigente plaza Vila de Madrid estuvo ocupada hasta la guerra civil por el convento de Santa Teresa de les Carmelites Descalces, que acabó seriamente perjudicado a raíz de los fuegos declarados al principio del enfrentamiento. El área continuó en estado ruinoso hasta que en 1956 se llevó a cabo su urbanización. Fue en aquel periodo cuando se hallaron las estructuras fúnebres.

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El sendero funerario se extendía por una ruta de menor importancia, la cual conectaba Barcino con el área contemporánea de Les Corts y se unía a la Vía Augusta. Los nichos pertenecían a individuos de estratos sociales medios y humildes. Los enterramientos se ubicaban extramuros debido a que la legislación de Roma impedía efectuar sepelios dentro del recinto urbano.

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