Segundo sintecho muerto en las calles del área metropolitana de Barcelona en 24 horas en plena ola de frío

Los problemas de las personas sin techo

La fundación Arrels cuenta cinco fallecidos en el espacio público en la capital catalana durante las últimas cinco semanas

Operativo en Barcelona para informar a los sintecho del equipamieto para poder dormir una noche bajo techo. Barcelona, 6 de Enero de 2026

Trabajadores sociales hablando con una persona sintecho en el barrio de Sant Antoni

Pau Venteo / Shooting

Segunda persona sin techo muerta en las calles del área metropolitana de Barcelona en apenas 24 horas durante esta ola de frío. En esta ocasión, se llamaba Eusebio, tenía 57 años, su salud estaba muy deteriorada, hacía ya unos cuantos años que rondaba principalmente por la Barceloneta..

“No acostumbraba a alejarse mucho de este barrio –contaron en la fundación Arrels–, de vez en cuando se acercaba a nuestro centro de atención del Raval, a guardar algo en la consigna, darse una ducha, pasar un rato, resguardarse... Pero lo conocíamos principalmente a través de nuestros equipos de calle de Ciutat Vella, que más o menos estaban al tanto de sus costumbres”. Fuentes del Ayuntamiento y de los Mossos confirmaron que Eusebio perdió la vida sobre las once de la noche de este martes, en la plaza Poeta Boscà, y que su fallecimiento no presenta ningún indicio de criminalidad. Los operarios del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) allí desplazadas no pudieron hacer nada por él.

Los servicios sociales ofrecieron refugio a 123 personas, y solo lo aceptaron 38 hombres y cinco mujeres

En este caso, como en el de la persona que murió junto a la entrada de un aparcamiento en Badalona también este martes, resulta muy complicado atribuir las causas de un modo directo a este intenso frío. “Hablamos de muertes no violentas de personas con una salud muy delicada –prosiguieron en Arrels–. Las autopsias no suelen arrojar estas conclusiones tan claras. Además, son datos con los que no podemos contar porque no somos familiares. Pero es obvio que estas temperaturas agravan los delicados estados de salud de estas personas. Durante las últimas cinco semanas ya contabilizamos hasta cinco muertes de estas características en las calles de Barcelona”. La anterior tuvo lugar en la plaza Vila de Madrid, en el barrio Gòtic, el 31 de diciembre. Un hombre murió dentro de su saco de dormir. “Cada año, a finales de octubre, hacemos un homenaje a las personas sin hogar fallecidas durante los últimos doce meses. La última vez contamos 69 personas”.

El Ayuntamiento de Badalona también informó este miércoles de que hace meses que los servicios sociales municipales contactaron con la persona sintecho recién fallecida en la entrada de un aparcamiento, y que rechazó sus ofrecimientos de ayuda. Este Consistorio también explicó que tiene previsto mantener unos cuantos días más el dispositivo de la Operación Frío en el pabellón de La Colina. En su primera noche, la del domingo, nadie acudió allí en busca de refugio. En la del lunes lo hicieron tres, y en la del martes ocho. Entidades sociales y concejales de la oposición entienden que este dispositivo especial es una engañifa y que en realidad el gobierno del alcalde Xavier García Albiol no le presta el interés que requiere para que funcione.

En Barcelona, durante la primera noche de la Operación frío en fase de alerta, los trabajadores sociales ofrecieron la posibilidad de dormir en dependencias municipales a 123 personas. De ellas aceptaron el ofrecimiento 38 hombres y cinco mujeres. Fuentes municipales agregaron que el Ayuntamiento mantendrá las cien camas habilitadas en esta fase de alerta durante los próximos días en función de la evolución de las temperaturas. Otras cien continuarán dispuestas hasta marzo, como es habitual. “Estamos en un episodio de mucho frío –dijo el alcalde Jaume Collboni–, y el Ayuntamiento tiene un protocolo muy estricto para proteger a las personas que están en situación de calle”. Según el último recuento de Arrels, en estos momentos en las calles de Barcelona duermen cerca de dos mil personas. Se trata de un registro histórico hasta ahora nunca visto.

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La verdad es que las reticencias de muchas personas sin techo ante los ofrecimientos de los servicios sociales municipales son muy habituales. Tal y como también explicaron en la fundación Arrels, una persona que acostumbra a llevar su casa a cuestas y en un par de carritos no está dispuesta a renunciar a buena parte de sus enseres a cambio de dormir apenas una o dos noches en un albergue, sobre todo si ya encontró un rincón donde más o menos puede sentirse seguro en tanto de que cuenta con la complicidad de otros sintecho y de algunos vecinos.

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