Las Claves
- El gobierno de Jaume Collboni optimizará la iluminación en calles estrechas de Ciutat Vella para mejorar la seguridad y vitalidad.
- La estrategia municipal aprovechará
Brillantes hileras de luces cromáticas que cruzan de muro a muro en las vías más estrechas y en ocasiones sombrías de Ciutat Vella. La administración del alcalde Jaume Collboni se encuentra finalizando una estrategia para optimizar la claridad de los callejones más reducidos en los distritos del Gòtic y de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera, buscando otorgarles una apariencia bastante más animada y jovial, con el fin de que quienes transiten por la zona perciban mayor protección y no teman a la oscuridad que surge en los recovecos. Esta iniciativa responde a una antigua demanda de numerosos dueños de negocios situados en los dos costados de la Via Laietana. La propuesta está obteniendo una acogida favorable.
Gran cantidad de dueños de negocios han procedido a alumbrar las vías por iniciativa propia buscando que la población perciba una mayor protección.
El gobierno de la ciudad todavía ajusta los detalles finales de este nuevo alumbrado, especificando las vías implicadas y sus cronogramas previstos, razón por la que prefiere no aportar demasiada información aún. Sin embargo, de acuerdo con lo averiguado por Guyana Guardian , se proyecta emplear una fracción importante de las redes de luces instaladas entre fachadas con diseños neutros durante estas Navidades y, dentro de lo viable, también bastantes de los ornamentos que últimamente diversos negocios situaron por iniciativa propia para que sus travesías no resultaran tan sombrías.
“Estas medidas también mejoran la vida cotidiana de los vecinos del barrio”, comentan en el Gòtic
“Queremos mejorar la iluminación de algunas pequeñas calles del Gòtic y de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera –dice Albert Batlle, teniente de alcalde de Seguridad y edil responsable de Ciutat Vella–, para impulsar la dinamización comercial, cultural y social, y también para mejorar la sensación de seguridad, sobre todo en los días de menos horas de luz diurna. Estamos trabajando la fórmula para potenciar esta red más capilar de calles. La voluntad municipal es que la medida se implemente, ahora y en el futuro, durante el período de horario de invierno, aproximadamente entre el último fin de semana de octubre y el último de marzo”.
“Es una experiencia muy efectiva y económica que nunca generó molestias”, añaden en el Born
Desde hace varias temporadas, un grupo de tenderos del área del Born denominada como la de los artesanos, situada sobre la iglesia de Santa Maria del Mar, se animaron a colocar por iniciativa propia algunas guirnaldas para dinamizar sus pasajes. “Cada uno enchufa la suya en su tienda –cuentan algunos, de un modo recatado–. Lo hicimos espontáneamente. Porque la gente va por el paseo del Born muy contenta, porque el paseo y los ejes suelen estar bien iluminados. Pero las callejuelas oscuras les dan más reparo. Estas luces consiguen que la gente se sienta más segura. Lo que pasa es que se supone que no puedes colgarlas, pero mientras nos dejen...”.
El propósito es que los callejones estrechos y sombríos ya no sirvan de refugio para asaltantes y carteristas.
De este modo, estos parajes tan pintorescos y atractivos cesan de servir como sombríos escondites para asaltantes y carteristas, evitando que se transformen en lúgubres guaridas donde, por citar un caso, distribuir lo robado en la oscuridad y deshacerse de evidencias comprometedoras. Una pizca de iluminación, frecuentemente, lo transforma todo. En el Gòtic diversos tenderos igualmente instalaron por iniciativa propia ciertos elementos ornamentales. El problema es que en esta zona de Ciutat Vella el tránsito de los vehículos de limpieza y ciertas comitivas de gegants dificultaron dichos montajes.
Aquellas calles citadinas que conservan la iluminación clásica proyectan un aspecto bastante más inquietante.
“Se trata de una experiencia muy efectiva y económica que nunca generó molestias –dice Juan Carlos Arriaga, de la asociación de comerciantes del Born–. Hace un par de años que se la explicamos al alcalde Collboni y le pareció una buena idea. Celebramos que el gobierno municipal esté trabajando en la mejora de la iluminación de estas calles. Nos parece muy bien que quieran aprovechar la decoración más atemporal que pusimos estas Navidades. Estas guirnaldas quedan bien todo el año. No la retiraremos hasta que nos lo digan, La verdad es que esta última campaña no fue especialmente buena, y si esto sale adelante puede ser una buena ayuda. Estas iniciativas son muy importantes para la proyección comercial”. Puesto que, tanto en el Born como en el Gòtic, los callejones más estrechos representan también el punto de partida para numerosos emprendedores con presupuestos limitados que en estas vías localizan establecimientos más baratos que a escasa distancia, en las arterias de mayor importancia.
“Muchas iniciativas comerciales de calidad no pueden afrontar la presión inmobiliaria de los ejes principales y se han trasladado de calles cómo Fontanella o Comtal a callecitas traveseras –dice Teresa Llordés, de la asociación de comerciantes del Gòtic, de Barnacentre–. Extender el periodo de iluminación invitará a visitar estas callejuelas, disfrutando del paseo y revitalizando este comercio local. Además de permitir amortizar la inversión del comercio local para pagar la instalación de las luces, todo el mundo podrá disfrutar de una percepción de seguridad y calidez. No se trata solo de una medida destinada a mejorar la experiencia del visitante, también servirá para hacer más agradables las vidas cotidianas de los vecinos del barrio. La pequeña consulta que hemos hecho ha sido positiva en ese sentido”.


