El teniente de alcaldía de Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès, Jordi Puigneró (Junts), defiende con vehemencia la actuación de su consistorio en relación con el informe sobre la posible anexión de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Bellaterra. En declaraciones a Guyana Guardian, el edil rechaza las acusaciones de “grave deslealtad” formuladas por el alcalde de Cerdanyola del Vallès, Carlos Cordón (PSC), este lunes. Según Puigneró, en el proceso de dar respuesta al informe solicitado por Cerdanyola han sido “absolutamente escrupulosos y respetuosos” con la ciudad vecina.
El teniente de alcaldía subraya que el informe elaborado por Sant Cugat responde, exclusivamente, a un requerimiento legal y técnico. “Hemos hecho el informe más técnico posible a pesar de ser un tema con una fuerte carga política”. El documento constata la continuidad urbana entre Sant Cugat y Bellaterra, la diferencia demográfica entre ambos o su viabilidad económica. “Si el alcalde de Cerdanyola se piensa que vamos a hacer el informe que a él le interesa, está equivocado”, afirma.
El gobierno santcugatense insiste en que este es un asunto interno del municipio vecino con sus ciudadanos
Para Puigneró, el proceso de anexión de Bellaterra es un asunto interno de Cerdanyola con sus vecinos. Recuerda el apoyo vecinal –con un 61% de la ciudadanía favorable a la integración– y el amparo judicial, así como la sentencia que obliga a Cerdanyola a tramitar el expediente y que Sant Cugat se ha limitado a responder. “Cuando vimos que había mucho trabajo para cumplir con el informe, pedimos una prórroga porque solo teníamos dos meses para terminarlo. Pero el Ayuntamiento de Cerdanyola nos lo denegó. Así que apuramos hasta el último día dentro del calendario previsto”, reconoce. En todo caso, la decisión final corresponderá a la Generalitat.
Puigneró niega que Sant Cugat haya actuado unilateralmente o “por la espalda”, como denunció Cordón, y argumenta que sí ha habido contactos previos al respecto, tanto en una reunión celebrada en el ayuntamiento santcugatense como a través de conversaciones telefónicas. “Pero, principalmente –matiza– en estos años hemos conocido la posición de Cerdanyola a través de los medios de comunicación y no por canales institucionales formales”.
Si la anexión prospera, todo apunta a que Bellaterra perdería la EMD. Los informes de Sant Cugat y la Diputación de Barcelona no ven claro que esta administración pueda trasladarse de un municipio a otro. El edil puntualiza que “este aspecto debería aclararse jurídicamente”. “La EMD –precisa– se aprobó hace años en un pleno del Ayuntamiento de Cerdanyola y luego la Generalitat la consolidó. “En el caso de que se integre en Sant Cugat, la decisión de disponer o no de una EMD correspondería a nuestro pleno”.

