El Área Metropolitana fomenta de nuevo el plan de urbanismo que modifica la relación entre la ciudad y las zonas circundantes.
La gran Barcelona
El PDUM, que obtiene su aprobación inicial el 10 de febrero, se ha transformado durante los últimos dos años después de evaluar miles de sugerencias, con la intención de estructurar el espacio y promover nuevos centros de crecimiento.

La cima de Collserola, uno de los puntos más reconocibles del AMB

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) suma ya una década trabajando en el desarrollo del plan director urbanístico metropolitano (PDUM), una hoja de ruta pensada para superar la dicotomía entre urbe y alrededores mediante la creación de núcleos alternativos que fomenten una región más compensada. Durante marzo del 2023 obtuvo el visto bueno preliminar, dando paso al periodo obligatorio de consulta ciudadana. No obstante, la enorme cantidad de objeciones recibidas (aproximadamente 5.200) motivó que el organismo supramunicipal optara por reiniciar el trámite por completo. Pese a ello, el texto ha sido ajustado y se presentará este martes 10 de febrero ante el consejo metropolitano del AMB para recibir nuevamente el aval inicial, con la meta de alcanzar la ratificación final hacia el 2028.
La hoja de ruta del plan general metropolitano (PGM) de 1976 funcionó como cimiento para edificar los núcleos urbanos, incluyendo distritos y polígonos industriales, además de proteger los espacios naturales. Con una proyección hacia el 2050, el PDUM surge en un contexto donde las localidades ya están establecidas, permitiendo enfocarse prioritariamente en la planificación estratégica y en fomentar una iniciativa compartida que, mediante la conexión y organización del suelo, termine con el modelo de centralización extrema y divisiones aisladas. Mientras que el PGM proyectó infraestructuras como las rondas de Barcelona, la modificación del cauce del Llobregat para el crecimiento portuario o la evolución de la Sagrera, el presente PDUM plantea cerca de quince áreas de centralidad inéditas que definen una región metropolitana con múltiples núcleos (Quatre Camins, Porta Diagonal, Baricentro, Montcada Bifurcarció, El Prat Nord, Porta Delta, Porta Diagonal, Besòs Central...), transformando las vías rápidas y calzadas que actualmente fragmentan el territorio en bulevares metropolitanos capaces de propiciar la aparición de vecindarios en sus alrededores.

Xavier Mariño, responsable del departamento de Políticas Urbanísticas y Espacios Naturales del AMB, comenta que el actualizado plan estratégico de urbanismo “permitirá pasar de la diversidad a un proyecto que ponga el interés común metropolitano en el centro”. Lo anterior no implica que las 36 localidades deban resultar idénticas ni que se ignore la singularidad de cada territorio. Alude a la intención de establecer una AMB uniforme respecto a “a oportunidades, derechos y accesibilidad a los servicios”.
Con el fin de lograrlo, el PDUM proyecta la edificación de 218.000 viviendas (en zonas como Volpelleres, las inmediaciones del Hospital General de Catalunya, la UAB, la Sagrera o el sector Baricentro) y la generación de casi 234.000 empleos. Todo ello, reduciendo a la mitad el uso del automóvil particular –no solo por los avances en el transporte público, sino por el desarrollo de áreas con más servicios y opciones laborales que limiten los desplazamientos forzosos– y un descenso del 24% en las emisiones contaminantes.

Mireia Peris, responsable del área de redacción del PDUM, señala que la perspectiva urbanística integral es “una tendencia europea, en el sentido de pasar del municipalismo a lo metropolitano”. No obstante, para lograr este objetivo, resultará fundamental contar con el respaldo de los consistorios. “El AMB –prosigue esta experta– será un facilitador y quien ponga las normas del tablero de juego, pero sobre todo son los municipios quienes tienen que impulsar estos cambios”. Al respecto, Peris y Mariño concuerdan en que ha tenido lugar una transformación en la forma de pensar: “Años atrás, los técnicos venían con el mapa de su ciudad; ahora ya hablan en clave metropolitana”.
Los cambios
El reciente informe presenta cambios respecto a la clasificación de terrenos e integra las zonas de relevancia metropolitana.
Tal vez el impedimento principal del plan director urbanístico metropolitano sea el financiamiento de sus iniciativas, puesto que alguien deberá sufragar las viviendas, las obras, las calles nuevas o los servicios. Por el momento, sigue sin definirse quién asumirá los gastos.

