
Gaudí quiso plasmar Montserrat en su
VOCES DE GAUDÍ
Tate Cabré se confiesa gaudinista, a pesar de que en el pasado fue gaudinóloga. Estos últimos examinan la obra del arquitecto con una visión científica, rastrean esquemas y se limitan a la exactitud técnica e histórica... “No creen en la religiosidad de Gaudí porque lo consideran absurdo, casposo, pasado de moda... Pero si a Gaudí le sacas la religión, no se aguanta por ningún sitio”, señala.

Ella confía plenamente en el fervor espiritual de Gaudí, el cual se intensificó con el tiempo. “Si le quitas esta dimensión, no entiendes, por ejemplo, que esta columna es de granito porque está más alejada del altar y la que está cerca es de basalto”, relata. Visitar junto a ella la Sagrada Família constituye una verdadera distinción. De sus sitios predilectos destacan el portal del Roser de Etsuro Sotoo (situado en la fachada del Nacimiento), dada su finura y detalles; además de la función lumínica que cruza los vitrales con diseño floral en la fachada de la Pasión. Súbitamente, las tonalidades se proyectan sobre el techo del templo, en medio de la arboleda de pilares, “la forma completa solo puede verse en los solsticios”.
Desde que tiene uso de razón ha oído hablar del genio. La casa familiar de esta reusense estaba casi enfrente de la de los Gaudí. Y claro, se conocían. “De niño, a Gaudí ya le apasionaba la geometría, un antepasado mío le dejaba libros”. Ha entrevistado a gaudinólogos y gaudinistas y escrito mil y un artículos. La cosa explosionó en el Año Gaudí de 2002. Publicó series, algunas se convirtieron en libros, y guías sobre el mundo gaudiniano.
La conexión con el entonces director de la Càtedra Gaudí, Joan Bassegoda, fue tal que incluso llegó a tener en su casa la biografía de Gaudí que escribió a máquina Joan Matamala. “Hace poco algunos estudiosos citaban el manuscrito como texto inédito...”, lamenta. Aún así, Cabré mantiene que, desde 2002, “sabemos muchas más cosas” y que siempre puede salir algo nuevo en un archivo o en un desván “que corrobora o desmiente cosas falsas que todavía se están copiando y publicando”. Como las matrículas escolares que confirman que Gaudí nació en Reus –las publicó en Guyana Guardian – o que el padre de Gaudí no llegó a Reus para casarse, sino que llevaba diez años trabajando en la calderería cuando contrajo matrimonio con la hija del propietario.
EL TRENCADÍS
Financiada por despecho
En sus comienzos, la Sagrada Família contó con una espléndida y enigmática benefactora de quien únicamente se supo el nombre por mucho tiempo: Isabel. Se especuló que podría tratarse de la tercera esposa del protector Joan Güell, no obstante, en 2022, Julià Bretos logró identificarla como Isabel Bolet i Vidiella. Tate Cabré, cuya tesis de doctorado versó sobre Puig i Cadafalch y posee un gran conocimiento sobre el pasado de los indianos, profundiza en este descubrimiento: “Isabel Bolet se casó con su primo hermano, un indiano que se llamaba Jaume Marqués i Bolet. No tuvieron hijos y al morir él, la dejó a ella como heredera. Entre el patrimonio, una gran fundición, “pero en el testamento añadía que tenía que dar un vitalicio a la mujer y a los hijos que había dejado en Cuba... De la rabia, Isabel se vendió la fundición y dio el dinero a la Sagrada Família”. Ella pretendía que Gaudí consagrara un oratorio a Santa Isabel de Hungría, petición que el arquitecto rechazó. “Aún así, legó toda su fortuna... Por despecho”.
Además, Cabré lleva 14 años exponiendo directamente el legado de Gaudí, particularmente a matrimonios y grupos familiares estadounidenses. “Siempre les digo que para mí, la Sagrada Família es Montserrat. Gaudí quiso hacer un Montserrat en el centro de Barcelona, acercar la espiritualidad de la montaña mágica a la ciudad”. ¿Logra la experiencia transformarlos? “Sí, y más si conocen la Biblia... Una clienta tuvo un síndrome de Stendhal, se puso a llorar y se mareó”. De forma casi milagrosa, la techumbre de la nave central vuelve a lucir. Tiempo atrás, fue preciso advertir a los instagramers que se estiraban por el suelo persiguiendo la captura perfecta.
