La innovación en aeropuertos y aviones despega en el Mobile World Congress
MWC
El congreso estrena por primera vez un espacio dedicado exclusivamente a una industria en concreto
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El espacio de Airbus recrea un avión en el que el carrito de la tripulación está digitalizado y facilita la gestión de la comida

El año que más problemas han tenido los congresistas internacionales para llegar al Mobile World Congress (MWC) por el cierre del espacio aéreo en Oriente Medio es precisamente el mismo en el que estos lugares de paso tienen un protagonismo destacado dentro de la feria.
Los sectores profesionales que no son directamente tecnológicos –pero en los cuales la innovación juega un papel central– estaban hasta ahora dispersos en el salón por aquí y por allá. Si no se iba buscando alguno de ellos intencionadamente, el congresista solo se los encontraba cuando deambulaba. Esta vez, en la vigésima edición del congreso en Barcelona, la GSMA ha decidido concentrar un sector concreto en una zona específica, “el aeropuerto del futuro”, donde se da cabida única y exclusivamente a empresas de este ámbito.
Es una fórmula poco utilizada en las dos décadas previas del congreso y abre numerosas posibilidades para replicar la experiencia en la gran cantidad de sectores adyacentes que asisten al Mobile, desde la agricultura a la seguridad pasando por un amplio catálogo de soluciones específicas. Según la organización, más de la mitad de asistentes no pertenecen a la industria de la telefonía móvil propiamente dicha.

En el caso de la aviación hay desde fabricantes como Airbus hasta compañías aéreas como Vueling pasando por gestores aeroportuarios y empresas tecnológicas con numerosas soluciones que presentan proyectos concretos para el sector. “Un aeropuerto es como una pequeña ciudad y es un espacio de mucha innovación que puede abarcar desde la compra del billete hasta que el pasajero se sienta en el avión”, destaca Barney Stinton, responsable de aviación conectada de la GSMA, la organizadora del Mobile, que ya tiene claro que este espacio ha llegado para quedarse y se repetirá el año que viene.
Para el viajero se presentan mejoras en la experiencia como una etiqueta digital de la empresa BagID que acaba con las cintas de papel cuando se factura una maleta y las sustituye por un dispositivo digital que se vincula directamente al proceso de check-in en la aplicación de las aerolíneas. A su vez, permite seguir la ubicación de la maleta en todo momento desde el móvil para dar más tranquilidad al pasajero. “Los aeropuertos también las pueden monitorizar así, de manera que sea mucho más rápido y fácil recuperar una maleta perdida”, destaca Ina Eldoy, directora general de la empresa que ha ideado el aparato ahora comercializado por 200 euros pero con la intención de que se rebaje a 50 y sean las propias aerolíneas las que los distribuyan entre sus clientes.

Compañías como Vueling, por su parte, se centran en el proceso de venta de billetes apoyados en inteligencia artificial generativa. La aerolínea líder en el aeropuerto de El Prat presenta en el Mobile un asistente por voz que tiene previsto incorporar en su aplicación para que ayude a “inspirar a los viajeros”, según explica el director tecnológico de Vueling, Javi Álvarez. “Quiero pasar un fin de semana con mi novia en una ciudad europea a finales de abril”, empieza la conversación de un usuario con la máquina, y a partir de ahí se va conversando, valorando horarios, fechas y opciones hasta que se acaban pagando los billetes.
A nivel más interno, para las aerolíneas apuntan a ser especialmente útiles soluciones como las que presenta Airbus, que replica el interior de un A330 Neo en el salón. “El 40% de la comida en los vuelos intercontinentales se tira a la basura”, lamenta Eric Peyrucain, responsable de aviación conectada en Airbus, que ha desarrollado un prototipo que controla el inventario de los carritos en los que se reparten las bandejas de comida y las bebidas para optimizar el inventario. “También se conecta con el viajero, que podrá pedirlo a través de la aplicación”, apunta Peyrucain, atento también a las posibilidades del 5G y los datos generados por el avión.
En tierra, destacan aplicaciones como la de Outsight, que diseña gemelos digitales de los aeropuertos para que sus responsables los monitoricen en tiempo real. “Si se detecta que hay una cola muy larga en los controles de seguridad, el sistema avisa a los responsables de operaciones para que abran más puestos, y con toda la información recogida permite predecir picos de demanda y otras variables que mejoran tanto la experiencia del viajero como la gestión”, explica Eduardo de la Espriella sobre esta aplicación que ya se utiliza en los aeropuertos de París y Dallas.

En ese mismo aeropuerto norteamericano se utiliza un robot de cuatro patas de Anybotics para llevar a cabo tareas de vigilancia en zonas acotadas. Es un uso práctico y concreto a los robots que este año han irrumpido con fuerza en el Mobile y que en algunos casos no hacen mucho más que bailar desacompasadamente al son de una canción de Dua Lipa.
Todas esas innovaciones se encuentran en una carpa exterior entre pabellones en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona en l’Hospitalet. Son estructuras que no acaban de gustarle a John Hoffman, pero son la única salida que le queda al Mobile si quiere arañar unos cuantos metros cuadrados hasta que finalicen las obras de construcción del nuevo pabellón Zero, previsto para el 2028.
El Talent Arena crea cantera para el sector tecnológico de Barcelona
Allí irá previsiblemente el Talent Arena, que este año celebra su segunda edición en un palacio de Montjuïc, donde miles de jóvenes estudiantes, desarrolladores y programadores le imprimen un aire completamente distinto al del Mobile. En el Talent Arena hasta un treintañero se siente viejo entre tanto nacido en los 2000. Se respira el aire distinto que había en las primeras ediciones del 4 Years From Now (4YFN), que ha perdido frescura desde que ha pasado a estar integrado dentro del Mobile.
El pasillo central del Talent Arena era un hervidero ayer a media mañana, cuando ante un público tan joven actuaba como cabeza de cartel un veterano de 70 años: Tim Berners-Lee, el padre de la World Wide Web en los 90. Fue recibido como un ídolo de masas en el escenario principal, sin un solo asiento libre para escucharle. Durante su intervención, Berners–Lee se mostró decepcionado con las empresas tecnológicas que usan algoritmos adictivos como TikTok y defendió la prohibición de las redes sociales entre los menores de 16 años, una medida que ya ha impulsado Australia y que quiere implantar en España el Gobierno de Pedro Sánchez.
Una imagen curiosa que dejan las conferencias en este salón es la de centenares de personas con unos auriculares puestos escuchando al ponente sin que ningún altavoz lo reproduzca. Como se trata de contenidos densos y técnicos, de esta manera se garantiza que el mensaje llega correctamente a los espectadores, especialmente aquellos que van a la zona XPro, pensada para profesionales algo más mayores y con experiencia en el sector en un salón que cierra sus puertas hoy, un día antes que el Mobile, abierto hasta mañana.
Si las ponencias están siendo multitudinarias, también funcionan bien las hackatones. La participación en estos encuentros de programadores en búsqueda de soluciones ante retos determinados se ha multiplicado por cuatro respecto al año pasado según datos de la organización. Han sido más de 4.000 participantes de 96 países distintos en encuentros organizados por la propia GSMA, empresas multinacionales como Nokia y hasta el Barça, que muchos congresistas fueron a ver anoche.
