Barcelona

La Cenicienta de las escaleras mecánicas de Barcelona

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Conecta la plataforma central con los jardines elevados de la Rambla de Sants y apenas funciona un día antes de estropearse de nuevo

Las escaleras que conectan el final de la Rambla de Badal

Las escaleras que conectan el final de la Rambla de Badal

Christian Hartwig

La escalera mecánica de bajada que une la plataforma central de Rambla de Badal con el paseo ajardinado que cubre las vías de metro y tren funciona de forma intermitente. El problema de las averías en las escaleras mecánicas, infraestructura necesaria en una ciudad con tanto desnivel, resulta una aflicción constante para los barceloneses. El distrito de Sants-Montjuïc, y en particular el barrio de la Bordeta, tienen pocas de estas instalaciones. Pero esta en particular se ha convertido en un quebradero de cabeza para los vecinos. Se trata de la única escalera mecánica que une el paseo elevado que discurre por encima de la parada de la línea 1 de Mercat Nou con la plataforma peatonal de la Rambla Badal. 

Hace unos años se realizó en este espacio la implantación de un pequeño parque que se ha quedado a medias por culpa de la sequía. Eso no ha impedido a algunos vecinos plantar sus propios matojos en lugar de esperar a que el Ayuntamiento rellene de enredaderas trepadoras los maceteros y plante los tres árboles que quedan. Pero lo que no se incluyó en esta reforma era una rehabilitación completa del ascensor y las escaleras mecánicas que hay al costado y que suponen la única forma de bajar con comodidad del paso elevado sin tener que dar un largo rodeo por la calle Antoni de Campany. 

Tampoco se han incluido dichas actuaciones dentro del nuevo Pla Endreça que el alcalde anunció hace unas semanas. En esta iniciativa se detallaba una serie de intervenciones en ascensores y escaleras mecánicas por la ciudad. En particular, los barrios más cercanos a Collserola y, por ende, con mayor número de estas. Sin embargo, en el listado de acciones previstas para el distrito de Sants-Montjuïc esta escalera no figura como una de las que se van a rehabilitar, ya sea porque la mitad de la escalera, la que sube, funciona bien, o porque el ascensor va tirando.

El cartel anunciando la fecha de reparación prevista para el 27 de febrero aún presente una semana después
El cartel anunciando la fecha de reparación prevista para el 27 de febrero aún presente una semana despuésChristian Hartwig

El ascensor y la escalera de subida suelen funcionar de forma parecida a la de las instalaciones municipales que reciben tanto trote. La escalera automática de bajada se ha convertido en un quebradero para los servicios de mantenimiento y una fuente de exasperación para los vecinos. Cada vez que la reparan, la escalera dura apenas uno o dos días antes de quedarse parada de nuevo; ni siquiera chirría un poco, se queda congelada con los escalones inmóviles.

Desde el distrito de Sants-Montjuïc informan que a los habituales problemas de mantenimiento y la antigüedad de la instalación se suman los habituales actos vandálicos, que son en realidad los responsables de las averías. Es cierto que tanto la escalera como el ascensor tienen un buen número de grafitis y, por desgracia, un penetrante y permanente olor a orín que delata el origen de algunas de las incidencias. 

Sin embargo, la escalera de subida y el ascensor no parecen sufrir tanto los efectos del incivismo, ya que a pesar de los daños siguen funcionando. En cambio, la de bajada tiene ya permanentemente la silueta del cartel dejado por los servicios de mantenimiento para anunciar la próxima fecha de reparación. Entre las actuaciones que anunció el alcalde Collboni, también se informó de una mejora en la forma de se encarar el mantenimiento y reparación para hacerlos más proactivos y reducir los tiempos de las averías. No se ha llegado a concretar de qué manera o qué mecanismo se aplicará para ello.